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Intangibles en el conflicto aerocomercial
¿Y cuál será la suerte de 2 mil 500 trabajadores de Aerocalifornia si los asuntos que les afectan siguen como hasta ahora?
Si el calificativo de “Lambiscón” (que recibí por correo electrónico de parte de un lector que siente que tratar el asunto de AEROCALIFORNIA se fundamenta en mi intentona de quedar bien con el dueño de la línea aérea en conflicto), se refiere finalmente a que trato un tema, en ésta por tercera ocasión, que involucra a dos mil 500 familias preocupado como periodista lo que sucederá en esos hogares, sí, soy bien lambiscón.
Porque no se trata de hablar bien ni defender al dueño de Aero California, sino de informar algo de lo que pocos han informado y que PUDIERA configurar la existencia de elementos extra-legales en la decisión de poner en “jaque mate” a esta empresa de aviación comercial.
Porque, por ejemplo, el comportamiento de algunos servidores públicos alrededor de inspecciones en la intentona de la empresa de reiniciar sus labores deja mucho que desear, aparentemente y si no, juzgue usted:
Todo indica que a la DGAC no le satisfizo la manera en que se impartieron cursos de parte de los trabajadores de la empresa en conflicto.
Porque, dicen, ponen en tela de juicio la capacidad de los capacitadores a pesar de que los instructores que intervinieron en el proceso han recibido certificación de parte de la Dirección aludida en siglas.
Pero no solo eso. Se duda de que efectivamente los trabajadores hayan sido los que recibieron la capacitación. Se ha solicitado que se presenten los boletos de avión y los de camión utilizados por los empleados y trabajadores que fueron beneficiados por los cursos de capacitación.
Pero el asunto va más allá; se está cuestionando que los sitios utilizados para la capacitación hayan reunido las características exigidas para el efecto. Los cursos se realizaron en salones de hotel, salones en donde se ejercen cursos o seminarios o reuniones sociales, laborales o de negocios, congresos, en fin. Pues a algunos certificadores simple y sencillamente ese asunto no les gusto y estarían en posibilidades de impugnar el trabajo realizado por la empresa.
El asunto ha llegado a tales extremos que recién llegaron a la Ciudad de México una comitiva de empleados y trabajadores de la línea aérea encabezados por el Secretario del Sindicato UBALDO GAUME para hablar con legisladores y procurando recibir atención del Secretario de Gobernación para exponer su caso y tratar de defender a la empresa.
Por su parte la compañía de RAUL ARECHIGA contrató a una empresa auditora de Estados Unidos certificada por la FEDERAL AVIATION ADMINISTRATION para intentar demostrar que Aerocalifornia es una empresa segura y profesional. Si es congraciada con un reporte positivo presumiblemente la empresa suspendida estaría en la tesitura de proceder legalmente contra la decisión gubernamental.
Mientras esto sucede no falta quien recuerda que la CANITEC lanzó fuertes críticas al Secretario de Comunicaciones y Transportes acusándole de actuar de manera inequitativa y lenta ante la pretensión de los industriales de la televisión por cable quienes tendrían derecho a ejercer el negocio de la telefonía.
Las críticas fueron ante el Jefe del titular de la SCT, es decir, ante VICENTE FOX. RAUL ARECHIGA, expresidente de la CANITEC y actual miembro del consejo directivo fue pieza fundamental en la articulación de la crítica. Unos afirman que el pago vendría días después. Son, finalmente, suposiciones.
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