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    Economía Informal
Macario Schettino
19 de abril de 2006

Dólar e interés

En cosa de un mes, el dólar ha recuperado bastante terreno contra el peso. A principios de marzo podía usted comprar un dólar con 10.50 pesos, mientras que durante Semana Santa tenía usted que desembolsar 11.15. Aunque no es un ajuste muy brusco, sí se trata de más de 5% de corrección en pocas semanas, y en tiempos electorales estos movimientos a veces generan demasiada preocupación. Por eso, creo que debemos analizar lo que está ocurriendo para saber qué puede pasar en los próximos meses.

Hace ya muchos meses que le insistimos, en esta columna, que no vamos a tener problemas financieros en el final del sexenio, e incluso en el inicio del que sigue. Bueno, pues no hay cambio en esto. La mejor manera de saber si hay presiones sobre el tipo de cambio es revisar el déficit de la cuenta corriente, que mide todas las transacciones de corto plazo entre México y el resto del mundo. Cuando ese déficit es grande, es que hay mucha presión, y tarde o temprano habrá que devaluar. La costumbre es decir que el déficit es grande cuando supera 3% del PIB, pero en el caso de México sabemos que sólo cuando esta variable supera 5% del PIB estamos en problemas. Y es que 5% del PIB de México es mucho dinero, cosa de 35 mil millones de dólares al año, y no es sencillo conseguir ese monto en los mercados.

Pero no tenemos ese problema hoy. De hecho, no lo tenemos desde hace varios años y todo indica que no lo tendremos en muchos más. El déficit en la cuenta corriente es del orden de 1%, gracias en buena medida a las remesas que envían los compatriotas que están en Estados Unidos. Es por eso que hemos dicho, y volvemos a decir, que no habrá devaluación brusca durante este año, ni el que sigue, ni probablemente en varios más.

Sin embargo, si no existe esta presión en el mercado cambiario, ¿por qué entonces el peso se ha ajustado en 5% en el mes de marzo? Pues aunque no lo crea usted, es porque nos está yendo demasiado bien en materia de estabilidad.

La tasa de interés en nuestro país se ha reducido mucho en los últimos años. Durante la crisis de 95, hubo semanas en que el dinero se conseguía por más de 100% anual, lo que llevó a la crisis bancaria posterior que acostumbramos llamar "Fobaproa"1. Para fines del sexenio de Zedillo, las tasas habían regresado a los niveles del último año de Salinas: poco menos de 20% anual. Pero de entonces a la fecha, la tasa se ha reducido a menos de la mitad, e iniciamos 2005 con una tasa de interés de 8.6% anual. Estoy usando la tasa de fondeo gubernamental (promedio diario ponderado) como referencia.

En enero de este año, la tasa ya estaba en 8%, en febrero en 7.5% y en marzo en 7.1%. Se trata, sin duda, de la menor tasa de interés en muchas décadas, y posiblemente debamos regresar al Porfiriato para encontrar niveles comparables.

Pero mientras nuestra tasa de interés va bajando, la de Estados Unidos va subiendo. En el país vecino las tasas se habían reducido mucho, tanto para enfrentar la recesión del 2001 como el impacto en las expectativas de los ataques terroristas de septiembre de ese año. Pero el nivel no podía mantenerse mucho, así que desde el año pasado se ha ido incrementando, a razón de un cuarto de punto en cada reunión de la Fed, hasta llegar al 4.75% actual. Esa tasa no es equivalente a la que usamos como referencia para México, sino que es el piso a partir del cual se mueve el mercado de dinero en Estados Unidos. Pero al moverse el piso, el resto de las tasas tiende a moverse, aunque más lentamente.

Por ello, la tasa a la que el gobierno de Estados Unidos puede conseguir dinero ha estado creciendo. Al inicio de 2005, la tasa de interés de las notas del Tesoro estadounidense en el mercado secundario era de 2.3% anual, pero para enero de este año llegó a 4%, en febrero a 4.3% y en marzo a 4.5%. No parece un alza grande, pero si la combinamos con la caída de nuestras tasas, resulta que la diferencia en el costo del dinero entre Estados Unidos y México bajó significativamente.

En enero de 2005, la diferencia entre ambas tasas era de 6.3 puntos porcentuales, mientras que en enero de este año se había reducido ya a 4 puntos. Al inicio de febrero, la diferencia era de sólo 3.3 puntos, y en marzo se rompió la "barrera", iniciando con 2.8 puntos pero terminando ese mes en menos de 2.5 puntos.

Y ésa es la razón del ajuste cambiario. Ha sido tan rápida la caída, que en algún momento el tipo de cambio tenía que empezar a captar parte del efecto. Y el punto en el que esto empezó a ocurrir fue precisamente al romper la barrera mencionada. Esto significa que en los próximos meses los dos mercados se irán ajustando, repartiéndose el impacto. Es decir: la diferencia entre las tasas de interés de México y Estados Unidos tenderá a subir un poco, posiblemente regresando a los 3 puntos o un poco menos, mientras que el tipo de cambio se estabilizará alrededor de los 11 pesos por dólar, que es más o menos el nivel que ha tenido desde hace tres años, y todavía cincuenta centavos menos que el valor más elevado que ha alcanzado por períodos largos (entre mayo y noviembre de 2004). Es decir, nada de qué preocuparse.

macario@macarios.com.mx

 
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PERFIL
 
Doctor en Administración, candidato a doctor en Historia. Ha sido profesor investigador en El Colegio de México y el Tecnológico de Monterrey. Es director de Investigación y Programas Doctorales del Tec de Monterrey, campus Ciudad de México, y director de la sección Finanzas de El Universal. Ha publicado 12 libros. Su columna consiste en análisis sencillos de fenómenos económicos y financieros.
 
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