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Inflación e interésVeamos ahora si la idea que tenemos acerca de la inflación, muy elevada en tiempos del desarrollo compartido, es correcta. Los datos del índice nacional de precios al consumidor inician en 1973, por lo que sólo desde ese año podemos hacer bien las cuentas. Para analizar, desde 1971 tenemos que utilizar algún otro índice, como los precios al mayoreo en la ciudad de México o el deflactor del PIB, que son muy diferentes. Puede usted suponer, con cierta confianza, que en esos dos años tuvimos cerca de 10% anual de crecimiento de precios, pero para no complicarnos en exceso, no los vamos a considerar en la comparación. De 1973 a 1987, el periodo del desarrollo compartido, que incluye los gobiernos de Luis Echeverría y José López Portillo, así como buena parte del gobierno de Miguel de la Madrid, que se tuvo que dedicar a salir de la crisis, los precios crecieron 286 veces. La inflación promedio anual es de prácticamente 50%. Del inicio del Pacto de Solidaridad para acá, los precios han crecido casi 14 veces, para una inflación promedio anual de 16%. En un cálculo lineal, es una tercera parte de la inflación que teníamos antes, pero recuerde usted que los crecimientos son geométricos. Diez años de inflación a 50% significan un incremento de precios de 14 veces. Los mismos años con inflación de 16% implican precios mayores en sólo tres veces. En consecuencia, la creencia de que la inflación fue mayor en tiempos del desarrollo estabilizador sí es correcta y, por lo mismo, las tasas de interés también lo fueron en esa época. De hecho, las tasas de interés que tenemos ahora parecen ser históricamente bajas. No podemos comparar con décadas pasadas porque en los tiempos del desarrollo estabilizador no había un mercado internacional de capitales como el actual, ni teníamos tampoco un sistema financiero moderno. Bueno, todavía no lo tenemos. Así que las comparaciones no son sencillas, pero sí es un hecho relevante que hoy la diferencia en la tasa de interés de referencia en México y en Estados Unidos es de apenas dos puntos porcentuales. Hace 15 meses, esta diferencia era de seis puntos, pero desde entonces, nosotros hemos tenido una reducción de dos puntos, mientras que en Estados Unidos han subido otros dos. Es tan pequeña la diferencia entre las tasas que el tipo de cambio ya ha empezado a absorber parte del movimiento, y por eso llevamos una depreciación de 10% en un par de semanas. Aprovecho para recordarle que no hay razón alguna para esperar un ajuste brusco del tipo de cambio. Es más, lo más probable es que tengamos pronto un pequeño incremento en las tasas de interés, que regresará al peso a la estabilidad. Estas tasas de interés cercanas entre los dos países son resultado de inflaciones también muy parecidas. Hubo un tiempo pasado en que tuvimos una situación similar, precisamente en el desarrollo estabilizador. Entonces, no había, decíamos, mercados financieros como los de hoy. Sigo creyendo que nuestro sistema financiero es parte de los obstáculos para el desarrollo, pero aun con eso, hoy podemos tener créditos muy accesibles, que no tuvimos en aquella época. Créditos bajos implican incremento de la riqueza. Porque podemos comprar bienes duraderos con mucha mayor facilidad. El flujo que tenemos se vuelve más fácil de convertir en activos, para ponerlo en otros términos. Y esa mayor riqueza no es un invento, está claramente en los miles y miles de viviendas nuevas, que han comprado los mexicanos. Quisiera terminar esta breve serie con un pequeño resumen. Lo que nos muestran los datos es que la situación actual es comparable con los tiempos del desarrollo estabilizador. Crecemos menos, pero la desigualdad también es menor. La inflación y los intereses son comparables. Dicho de otra manera, así como el desarrollo estabilizador en México fue bueno porque era compatible con lo que ocurría en el resto del mundo, y nos permitió aprovechar un poco de esos 25 años excelentes de la posguerra, así la situación actual es compatible con lo que ocurre en el resto del mundo, y nos permite aprovechar un poco este tiempo de crecimiento. Sin embargo, ni en los años del desarrollo estabilizador ni hoy, México está avanzando de manera excepcional. Aquella idea del "milagro mexicano" es absolutamente falsa. Como si hoy quisiéramos hablar de un milagro, o de una "economía maravillosa", falso. Pero también es falso que hoy vivamos la peor época. Ésa fue la que vivimos en los 70, y buena parte de los 80. Y eso es lo que no podemos volver a hacer. El camino no es borrar los avances, pequeños, de los últimos 20 años, sino meternos de lleno en el proceso de modernización que hemos querido evitar por siglos. Y de eso platicaré con usted próximamente. macario@macarios.com.mx
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