![]() | |||
| Negocios y libros |
|
Jorge Pinto El Universal Viernes 23 de mayo de 2008 |
|
|
|
El prolongado proceso electoral para elegir al próximo presidente de Estados Unidos en noviembre permite observar la relación que existe en ese país entre la política, el dinero, los negocios y los medios de comunicación Destacan las contribuciones para financiar las costosas campañas electorales por parte de los bufetes de abogados y lobby, de las empresas, los sindicatos, las organizaciones privadas y finalmente las personas. Los costos asociados con una campaña para obtener la candidatura de uno de los dos partidos se han incrementado drásticamente por su extensa duración y el pago de onerosos “asesores” y publicidad. Se calcula que al final la elección habrá costado mas de mil millones de dólares, una cifra sin precedente en la historia de ese y cualquier otro país. Tomando en cuenta el precio de las campañas, sólo pueden aspirar a contender quienes cuenten con recursos propios, como el caso del fallido candidato Republicano Mit Romney, que invierte en su candidatura más de 100 millones de dólares de su propio patrimonio, o quienes cuenten con el apoyo de poderosos simpatizantes dispuestos a donar y a conseguir donativos de otras personas y sectores económicos con los que están asociados, De acuerdo con la información que presentan mensualmente los candidatos, al 31 de marzo Hillary Clinton había gastado 158 millones de dólares, John MaCain 65 millones y el virtual candidato Demócrata Barak Obama 180 millones. En esta ocasión, el Senador Obama usa con éxito el modelo de obtener recursos por internet de pequeños donantes (recauda un promedio de más de 30 millones de dólares al mes). Por su parte, Hillary Clinton tuvo que hacer un préstamo personal a su campaña de 12 millones para mantenerse en una carrera que parece perdida, ya agota la fuente de los grandes donantes tradicionales, quienes hace aproximadamente un año le dieron su apoyo por considerar que era la candidata incontestable. El incentivo de contribuir a las campañas se origina principalmente en la posibilidad de obtener un puesto político o una embajada, pero sobre todo ganar acceso e influencia en una nueva administración y beneficiar con contratos públicos y acciones del gobierno a las empresas que apoyaron con dinero a los candidatos o a sus partidos. Uno de los temas recurrentes en la campaña de Obama ha sido el compromiso de cambiar el oneroso sistema de relaciones políticas que opera en Washington, el cual ha polarizado el gobierno, entorpeciendo y algunos casos paralizando la gestión pública, lesionado así a la economía. Ese mensaje lo distingue de sus dos contrincantes, quienes se han visto obligados a destituir a sus cercanos colaboradores que cobran altísimos honorarios por “representar” los intereses de Colombia para lograr la aprobación del Tratado de Libre Comercio, al que Hillary Clinton se opone, y de Arabia Saudita y Myanmar, en el caso de los asesores de MaCain. Los destacados periodistas John Harwood y Gerald Seib presentan en su nuevo libro Pennsylvania Avenue (calle donde se localiza la Casa Blanca y el Congreso) breves biografías de personalidades que después de ocupar importantes cargos políticos representan o “asesoran” a empresas y en muchos casos países para promover negocios y legislación que favorezca a sus intereses y obstaculizar aquella que pueda lesionarlos, Como ejemplo de la forma como operan los “asesores” para promover los negocios de sus clientes o paralizar los de sus competidores, el citado libro describe con detalle el caso de la empresa Dubai Ports World, que en 2006 intentó adquirir una firma Británica, operadora de varios puertos en EU. Los autores describen cómo Eller&Co, una pequeña empresa de estibadores de Miami que temía ser desplazada por los compradores de Dubai, contrata los servicios de Joe Muldoon, un hábil “operador político” que se encarga de “descarrilar” la adquisición que había sido aprobada por el Ejecutivo, después de pasar por todos los filtros de las agencias de seguridad estadounidenses. Con el apoyo de destacados congresistas y comentaristas de radio y tv, el “representante” de la empresa de Miami orquesta una exitosa campaña para desprestigiar al comprador y liquidar la operación. El modus operandi de la política estadounidense tiene un enorme costo para la economía de ese país. El caso de los puertos muestra cómo en muchos casos son ignoradas las consideraciones económicas, legales y de seguridad nacional en un sistema político polarizado que se alimenta de la controversia y el conflicto. En el contexto descrito cobra mayor relevancia el mensaje de “cambio” del candidato Obama. jpinto@pintobooks.com Lectura: John Harwood y Gerald Seib presentan en su libro Pennsylvania Avenue: Profiles in Backroom Power
|
|
© Queda expresamente prohibida la republicación o redistribución, parcial o total, de todos los contenidos de EL UNIVERSAL |