Itinerario Político
Ricardo Alemán
El Universal

Viernes 09 de mayo de 2008



EPR: juego de espejos

Calderón manifiesta su convicciónpor reprimir las demandas populares

La guerrilla casi escupe al gobierno,pero también le tiende la mano

Contra lo que muchos suponen, el más reciente comunicado del EPR sobre el diálogo que ese grupo guerrillero le propuso al gobierno de Felipe Calderón resulta no sólo una perla, sino la confirmación de que tarde o temprano se abrirá un proceso de diálogo que podría ser benéfico para todos.

Y debemos insistir en él “contra lo que muchos suponen”, porque en efecto, cualquiera que haya leído el comunicado del EPR fechado el 7 de mayo desde “algún lugar de Puebla”, podría interpretar que la respuesta del EPR a las condiciones planteadas por el gobierno de Calderón es, por decir lo menos, el anuncio de un rompimiento.

Sin embargo, son muchos los indicios de que, en realidad, asistimos a una suerte de “juego de espejos”, en donde el EPR envía mensajes que se pueden interpretar desde distintas ópticas, según el lugar desde donde sean vistos y, ya en el extremo, hasta se podría calificar la respuesta del grupo guerrillero de esquizofrénica. Pero veamos primero las partes sustanciales de ese comunicado, para luego intentar una interpretación.

Luego de ratificar a cada uno de los integrantes de la “comisión de intermediación”, la dirigencia del EPR dice en el punto dos de su comunicado: “Nos indigna la propuesta gubernamental de que ustedes funjan sólo como ‘testigos sociales’ por irrespetuosa y agresiva hacia sus personas pretendiendo ignorar su trayectoria y autoridad moral, por un lado, y por el otro con la alevosía y vulgaridad con que se trata de manipular y descalificar a la comisión de intermediación que valientemente aceptaron asumir, por lo que repudiamos la actitud del gobierno”.

Más adelante, en el párrafo tres, dicen: “Hacemos de su conocimiento que rechazamos categóricamente la respuesta del gobierno calderonista en todos y cada uno de sus puntos por alevosa, grosera y tramposa que reflejan nula voluntad política para resolver los crímenes de lesa humanidad que se han cometido en el país por su gobierno y gobiernos pasados. Simplemente es una respuesta inaceptable”.

Y el párrafo cuatro es por el estilo. Dice: “Dicha propuesta exhibe las verdaderas prioridades del gobierno encabezado por Felipe Calderón, que para nosotros y millones de mexicanos sigue siendo ilegítimo, para ganar posicionamiento en los medios de manera perversa intentando mostrar mediáticamente ‘legitimidad y oficio político’, así como ‘fuerza e inteligencia’. Sin embargo, queda manifiesta su convicción por la represión y las salidas policiaco-militares a las demandas populares”.

Y al final, el comunicado lo rematan así: “De nuestra parte continuamos en la actitud de seguir esperando una propuesta seria y responsable...”.

¿Qué se debe entender de un escrito en el que un grupo guerrillero, como el EPR, califica al gobierno de Felipe Calderón como “irrespetuoso”, “alevoso”, “vulgar”, “grosero”, “tramposo”, “perverso”, “repudiado” y, por si fuera poco, “ilegítimo”, y que a pesar de todo eso dice que seguirá esperando una propuesta seria y responsable para dialogar?

¿Quién, en su sano juicio, o qué grupo social —por radical que sea— estaría dispuesto a dialogar con un gobierno “ilegítimo”, “repudiado”, “perverso”, “tramposo”, “grosero”, “vulgar”, “alevoso”, y que además insiste en “su convicción por la represión y las salidas policiaco-militares a las demandas populares”? De locos, por decir lo menos.

Está claro que con un lenguaje cargado de adjetivos, de “repudio” al gobierno de Calderón, al que se encargan de machacar su calidad de “ilegítimo”, igual que lo consideran “millones de mexicanos”, los líderes del EPR envían un mensaje que quiere ser de “congruencia” con ellos mismos y con los “millones” de presuntos agraviados por esa suerte de demonio que es el calderonismo.

En síntesis, según los eperristas el gobierno de Calderón es la representación terrenal de lo peor que ha parido la humanidad, la política y la teoría del Estado. Aún así, iluminados como se asumen, los jefes del EPR se dicen dispuestos a ejercer a plenitud su apostolado y, por ello, dispuestos a esperar el milagro de que esa perversión cambie y esté dispuesta a “una propuesta seria y responsable” de diálogo. ¿Tiene sentido todo ese contrasentido? Pues sí lo tiene, aunque no lo parezca.

Los adjetivos y el discurso rasposo son una suerte de termómetro mediante el cual el gobierno perverso deberá medir el costo del diálogo y el sacrificio al que estaría dispuesto el EPR —y claro, es un discurso mediático para un sector social bien identificado, que no debe ver al EPR como una guerrilla claudicante— grupo que, a pesar de todo, dice estar dispuesto a esperar el milagro.

Ya antes de la propuesta de diálogo, fechada en Querétaro, el EPR había emitido un comunicado en el que rechazaba toda posibilidad de acercamiento, negociación o contacto con el gobierno de Calderón. Luego de la propuesta de diálogo, desmintió a quienes aventuraron un acuerdo con el gobierno. Y hoy casi escupe en el rostro del gobierno, pero al mismo tiempo le tiende la mano. Mero juego de espejos que, por cierto, también juegan en el otro extremo.

En el camino

Será el sereno, pero la planta nucleoeléctrica Laguna Verde obtuvo el Premio Nacional de Calidad 2007. Y nada, que en los últimos ocho años la CFE ha ganado siete premios de ese tipo. En efecto, mérito de su director, Alfredo Elías… Y a propósito de calidad, resulta que el doctor Jorge Carpizo ha sido invitado por todos los partidos a hablar sobre la reforma petrolera, en los foros que sobre el tema se llevan a cabo. Y abusadillo que es, les dijo con honestidad: “No, gracias, no soy todólogo”. Y sí, mandó bofetadas con guante blanco. Calidad pura. ¿O no?

aleman2@prodigy.net.mx



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