Campos Elíseos
Katia D Artigues
El Universal

Lunes 28 de abril de 2008



El triunfo, según Calderón
Los cálculos de AMLO
El laberinto de la vanidad

¿Qué es triunfar? ¿Qué es fracasar? Ya no sé. Me lo pregunto al ver el desplegado del Frente Amplio Progresista en el que aseguran: “¡¡Triunfamos!!”, porque, dicen, habrá un debate nacional sobre el petróleo. Mmm, ¿pues no que eso era una vacilada (AMLO Rey-Sol dixit)?

Más confundida me siento —¿o habrá sido por el temblorcito de ayer de 5.8 grados en escala de Richter?— cuando leo las declaraciones del presidente Felipe Calderón en la Asamblea Nacional Extraordinaria del PAN:

—Hoy estamos construyendo acuerdos y consensos en un México de gobierno sin mayorías parlamentarias (cierto, que ni qué). Un México donde quienes se han empeñado en destruir la vida institucional del país han fracasado una y otra, y otra vez. Fracasaron ahora y fracasarán nuevamente.

¿No fue un éxito la toma de la tribuna para hacer fracasar al menos la operación normal del Congreso y sesionar en sedes alternas? ¿No es un éxito, la verdad, que la agenda la pongan los opositores y no (lo que sigue sí me gusta) “el partido en el gobierno, no el partido de gobierno”?

Los dos me parecen excesiva y falsamente triunfalistas, la verdad.

Toquemos ambos frentes: nuevos y crónicos.

1) Encuentros y des-encuentros panistas

Calderón y Vicente Fox estuvieron frente a frente al fin. Un abrazo protocolario, ya sabe: palmaditas en la espalda que más que cercanía son de distancia. Ambos (los panistas son rediplomáticos) igual en el aplausómetro.

Codo a codo —como si nada hubiese pasado entre ellos— Diego Fernández de Cevallos y Fox. Aplaudido y querido, Luis H. Alvarez; otro similar in memoriam para Carlos Castillo Peraza, que su hijo, Julio, atestiguó.

Pero otro abrazo de a de veras se lo dieron otros panistas: Carlos Abascal, enfermo por estos días pero al pie del cañón como presidente de la Comisión de Reforma de Estatutos del PAN y JC Mouriño. Por cierto, este último optó por prescindir de escolta y llegar como “un panista más” a la sede y aceptó retratarse con muchos de sus fans-correligionarios. ¿Por qué este deseo de baño de PAN-pueblo? Pocos, sólo tres, gobernadores panistas: Héctor Ortiz, de Tlaxcala, fue con todo y su esposa recientemente lesionada en un choque fuerte en el que hasta muertos hubo. También Juan Manuel Oliva y Marcelo de los Santos.

Emilio González Márquez, ni hablar: habrá estado demasiado ocupado con la manifestación —le gritaron de todo— que en su piadosísima contra hicieron algunos de sus gobernados.

Pocos secretarios de Estado: el mencionado JC, Juan Rafael Elvira Quesada, de Medio Ambiente, y Josefina Vázquez Mota.

No pasaron todas las reformas por las que pugnó Germán Martínez. Pero el PAN sí se abrirá más a “la sociedad”. Los candidatos no serán elegidos por encuesta, sino por votación (a la que se suma en algunos casos a los adherentes). A ver qué tal les va… ellos que siempre se han blindado de “cochinero” alguno al lavar la ropa sucia, perdón, al votar a puerta cerrada.

Pero se abren, buscarán más militantes… hasta por internet. Tienen que hacerlo. Y a ver qué tal les va.

2) Resistencia civil II

Va la segunda etapa de la resistencia civil “pacífica” que encabeza Andrés Manuel López Obrador. Con las tribunas desocupadas y ante la posibilidad de que se lleve a cabo un debate (y que lo inviten) AMLO-Rey Sol anuncia su nueva estrategia, ayer, desde el Zócalo:

Un PGTour de tres meses por todo el país, informando la buena nueva… digo, lo qué están defendiendo y está en juego con la reforma a Pemex.

Presumió que ya tiene, digo, el movimiento (que es él, como sea) 100 mil brigadistas, pero que duplicarán la cifra para junio próximo, para ir voto por voto, digo, casa por casa, informando y reclutando.

Porque —elecciones de 2009 a la puerta ya, sucesión evidentemente adelantada— la idea es visitar 5 millones de casas y sumar entre julio y agosto a 10 millones de familias.

Mmm, por cierto, ¿a qué brigadista le tocará ir a informar a Los Pinos?

Y ante las recientes grabaciones donde se oyen los encontronazos que tienen en la Casa del Gobierno Legítimo, dejó en claro:

—Podemos tener diferencias (¿oíste Navarrete?), pero —¿jamás nos haremos daño?— la causa del petróleo, que es la causa del pueblo de México y de la Patria, nos unifica (¿fue chiste?). Que se oiga bien y que se oiga lejos (¿Hasta la presidencia bicéfala?).

La segunda obra de teatro de Paz

Proceso de esta semana dedica 18 páginas a algo delicioso y revelador. Bajo el título de “Testimonio” (que lo es), Julio Scherer re-publica una famosa no-entrevista que tuvo cuando Octavio Paz cumplió 80 años.

Sí, es una no-entrevista, y el mismo Scherer lo cuenta: Paz cumpliría 80 años y sí, le pidió entrevistarse con él. El poeta lo citó en su departamento de Río Lerma y lo recibió “hasta cariñoso”. Se tomaron “una copa, acaso dos” y le preguntó si traía un cuestionario.

Scherer dijo que sí y se lo comenzó a leer. El mismo Paz ahí mismo le adelantó que no le contestaría varias cosas. Reproduzco el texto:

—Octavio escuchaba e iba diciendo. Esa no, de la cocaína nada. ¿Por qué? “Nunca probé la droga, pero a Marie Jo no le gustaría que hablara de eso”. Acerca de la muerte tampoco hablaría el poeta. Marie Jo…

Paz le pidió que le dejara sus preguntas, las contestaría y se las haría llegar. Scherer aceptó y se fue, dice, “con gratitud y emoción, pero también con una vaga decepción”.

Scherer es un santo. Creo que muchos periodistas se hubieran más que “vagamente decepcionado”.

Resultado: Paz le mandó efectivamente el texto pero en forma de entrevista. Pero no sólo no contestó a todas sus preguntas, sino que decidió hacerse otras. Está en la “Carta de Octavio Paz a Julio Scherer” que le mandó al periodista, también en el número de esta semana:

—Para darle un poco de ligereza al texto, intercalé aquí y allá varias (sic) preguntas de mi invención. Unas pretenden reflejar, no sé si con fidelidad, tus puntos de vista; otras, son cuestiones y objeciones que me hago a mí mismo. Tus preguntas, para distinguirlas de las mías, aparecen en letra cursiva…

“Varias preguntas de mi invención”. ¿Sabe en realidad cuántas fueron? ¡Cincuenta y nueve! Son sólo dos las originales de Scherer.

Es decir: Paz en realidad se puso frente al espejo y se auto-preguntó. Hasta hizo “decir” a Scherer cosas como su penúltima “pregunta”: “¿Algo más?”.

¡Y yo que pensaba que Paz sólo habría escrito una obra de teatro: La hija de Rapuccini!

Me hubiera gustado que Scherer también publicara la lista de las preguntas que le entregó. Hubiera sido mucho más interesante.

Se me hace un magnifico homenaje —mmm, ¿será esa la palabra?— a la figura de Paz-hombre. Si yo tuviera los derechos de este texto lo montaría, efectivamente, como obra de teatro con otro nombre: “Los laberintos de la vanidad”. (Y ah, para ser justa, el título no se me ocurrió originalmente a mí, lamento decirlo, salió de la boca de un muy querido y el más irónico intelectual de México).

katia.katinka@gmail.com

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