Galaxia editorial
Juan Domingo Argüelles
El Universal

Domingo 27 de abril de 2008



En su colección Espacios para la Lectura, el Fondo de Cultura Económica publicó recientemente el libro Dime (México, 2007), del inglés Aidan Chambers, cuya edición original vio la luz en 1993. El subtítulo es explicativo: Los niños la lectura y la conversación. A fines de 2006, esta misma casa editorial publicó, del mismo autor, el volumen Lecturas, y está a punto de lanzar el complemento de Dime: El ambiente de la lectura.

Dime no sólo es un libro, sino también un enfoque, según advierte el autor: un enfoque conversacional que se resume en un libro de pedagogía y didáctica sobre la lectura infantil. Si tomamos en cuenta que Dime no es un libro nuevo sino en idioma español, podemos ver que este enfoque se confronta un poco con el famoso libro del escritor francés Daniel Pennac, Como una novela, que apareció en París en 1992.

Mientras Pennac (que no es pedagogo, pero sí gran lector, gran escritor y excelente comunicador de lo que lee y escribe) sostiene que uno de los derechos soberanos e imprescriptibles del lector es el derecho a callarnos (porque nadie debe arrogarse la autoridad para interrogarnos sobre lo leído), Aidan Chambers en Dime (que es a la vez una estrategia y una técnica para el fomento a la lectura en la escuela) propone precisamente el diálogo y la recirculación de las opiniones sobre lo leído entre alumnos y maestros, donde éstos son precisamente los mediadores.

Chambers sostiene: “Dime trata de cómo ayudar a los niños a hablar bien sobre los libros que han leído. Y no sólo a hablar bien, sino también a escuchar bien [...] Y a hablar bien no sólo sobre los libros, sino sobre cualquier texto [...] Dime se complementa con El ambiente de la lectura, que se ocupa de cómo los adultos ayudan a los niños a gozar de los libros, ofreciéndoles contextos y actividades organizadas para estimular a los niños a leer ávida y reflexivamente. Al igual que su complemento, este libro está dirigido a quienes trabajan con los niños y los libros, particularmente las maestras: tanto las que quieren actualizar y revisar su práctica como las que recién comienzan su carrera”.

Chambers parte de una experiencia de enseñanza-aprendizaje. Refiere que durante la década de los años 80 del siglo anterior fue parte de un grupo de maestros que se reunieron, en Inglaterra, para mejorar la manera de enseñar la lectura a los niños. Fue así, dice, como descubrieron juntos la importancia de la conversación en este proceso, y fue así, también, como surgió el enfoque Dime.

Para Chambers (también escritor de libros para niños y jóvenes además de pedagogo, merecedor en 2002 del Premio Hans Christian Andersen) este libro está destinado a aquellos maestros que trabajan con niños de preescolar, pasando por los de primaria, secundaria y preparatoria, hasta quienes fungen como tutores de maestros que estudian un posgrado o están ya en activo.

El autor inglés reitera que el objetivo de la conversación en torno al libro es compartir el entusiasmo lector: lo que nos afecta, lo que gusta y lo que no gusta de un libro, lo que excita el pensamiento y la imaginación, etcétera. El principio básico de este enfoque, a decir de Chambers, es que “no sabemos lo que pensamos hasta que nos oímos diciéndolo”. Este último argumento es bastante discutible. Por ello es más que interesante confrontar el enfoque de Chambers con el derecho a callarnos por el que aboga Pennac. Desde luego, este ejercicio de crítica y comparación será muy enriquecedor para los docentes que dedican una parte de su tiempo a contagiar, entre sus alumnos, el gusto por la lectura.



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