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| Artes Visuales |
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Mónica Mayer El Universal Viernes 25 de abril de 2008 |
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ROJO La vista se me nubla. El asesinato de la performancera Pippa Bacca me enfurece. A veces el arte cruza la fina línea que lo divide de la vida y el encuentro es amoroso. En otras ocasiones, como en esta, enfrenta su lado más oscuro. Pippa Bacca murió a los 33 años mientras ella y Silvia Moro realizaban un performance llamado Novias en tour. El proyecto consistía en realizar un recorrido por áreas del mundo que han sufrido violencia bélica. Irían vestidas de novias. El viaje entero sería pidiendo aventón. Supongo que querían llevar un mensaje de paz y probar que ni siquiera las guerras acaban con nuestra humanidad. Querían tener confianza. Fomentarla. El recorrido empezó el 8 de marzo en Milán. Era el Día Internacional de la Mujer y partían de casa. El plan era pasar por Serbia, Bosnia, Bulgaria, Turquía, Siria, Jordania, llegando a Israel y Palestina aproximadamente un mes después. Durante el recorrido sólo utilizarían ese vestido y en el camino llegarían a museos y centros culturales para asearse. Al final presentarían una exposición en la galería Byblos que incluiría los vestidos. Pippa Bacca nunca llegó a su destino. Desapareció en Turquía y su cadáver fue encontrado en la ciudad de Gebze a mediados de abril. Había sido violada. Muchos artistas han abordado el tema de la confianza, pero, a diferencia de Pippa Bacca, lo han hecho abrigados por el contexto artístico. En 1964 Yoko Ono realiza Cut Piece. Se sienta en el escenario e invita al público a cortarle la ropa con tijeras. A lo largo de los años, ella misma y otros artistas han reinterpretado esta pieza con resultados positivos. En 1974, Marina Abramovic realizó Rhythm O. Reunió 72 objetos que pueden causar placer o dolor y le pide a los asistentes que los usen sobre su cuerpo. Su experiencia fue tan difícil que, aún cuando se lo solicitaron, jamás la quiso repetir: descubrió el lado oscuro. ¿Usted le confiaría su vida a los humanos? ANARANJADO El escultor danés Jens Galschiot, ha lanzado una campaña invitando a utilizar el color naranja durante los próximos Juegos Olímpicos para promover los derechos humanos. Según Galschiot, se escogió el naranja porque para Kandinsky era “el rojo humanizado por el amarillo”. También por ser el color de los uniformes de los prisioneros en Guantánamo y los monjes de Tibet. Esta obra de arte público es eficiente y estética. Creo que puede funcionar. Y tiene su toque travieso. Como dicen en su página (http://www.thecolororange.net/uk), bajo estas circunstancias hasta pelar una naranja puede ser una afirmación. En 1999, Galschiot, que es un artista político de larga trayectoria, instaló su Columna de la infamia, en Acteal. Se trata de un obelisco metálico de ocho metros de altura con figuras de cuerpos retorcidos. Es un monumento que coloca en lugares que han sufrido actos represivos, como Hong Kong, Brasilia y Berlín. Las autoridades siempre responden a la obra de Galschiot. De México lo expulsaron. No parece que el nuevo proyecto vaya a quedarse atrás. Por lo pronto, a finales de marzo la policía griega prohibió el uso del color naranja durante el relevo de la antorcha olímpica. Habrá que estar atentos. El 30 de abril, Galschiot, junto con miembros del Movimiento Democrático Chino y del movimiento estudiantil de Hong Kong, pintarán la columna que ahí se encuentra de anaranjado. La antorcha olímpica debe pasar por esos rumbos el 2 de mayo. Las pinceladas anaranjadas han comenzado. LA FERIA Les recuerdo que se está llevando a cabo la Feria México Arte Contemporáneo FEMACO en el Centro Banamex (avenida Conscripto 311). No se la pierda. pintomiraya@yahoo.com
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