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Periodistas EL UNIVERSAL
El Universal Jueves 17 de abril de 2008 |
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La inteligencia colombiana tiene en la mira a la mexicana Lucía Morett. La acusa de tener un estrecho vínculo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, que data de 2004. Un funcionario de la administración de Álvaro Uribe estuvo en México para mostrar a la Procuraduría General de la República algunas de las supuestas pruebas. Muchas de las evidencias salieron de las computadoras del canciller del grupo guerrillero, Raúl Reyes. Los documentos hablan de la existencia de la brigada Ricardo Flores Magón, asentada en territorio mexicano, según los colombianos. Marcelo Ebrard, jefe del gobierno del Distrito Federal, tiene una frenética agenda en sus oficinas del Antiguo Palacio del Ayuntamiento, pero con personajes que no guardan relación con los temas de la administración de la gran ciudad. Con pasito apretado, han llegado al despacho personas ligadas a Andrés Manuel López Obrador: Nicolás Mollinedo, Nico, hombre del volante y de todas las confianzas del tabasqueño, y Chuy, otro chofer del ex candidato presidencial. ¿Qué anda haciendo por acá?, se le preguntó a don Chuy. Sólo a visitar al oficial mayor, Ramón Montaño, respondió. La resistencia pacífica del Frente Amplio Progresista en contra de la reforma energética no conoce de cortesías, ni siquiera para los adultos mayores. La toma del salón de plenos (recordará usted a los aguerridos perredistas colocando lazos en las puertas de San Lázaro) obligó a decenas de personas a pasar aprietos para llegar al segundo piso del edificio principal, para asistir a un foro convocado por la diputada del PAN, Marcela Cuén. La perredista Valentina Batres impidió que los adultos mayores usaran los únicos dos elevadores que hay para llegar al salón verde. Tuvieron que tomar las escaleras y subir dos pisos, que en realidad son cuatro, pues cubren la altura del salón de plenos. Algunos de los asistentes tuvieron que ser llevados en brazos. La resistencia civil padece ceguera. Dos personajes del PAN, ejes centrales de la operación política en el país, se encontraron en público la tarde del miércoles. El secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, y el coordinador parlamentario panista en el Senado, Santiago Creel, comieron en el restaurante cercano a Paseo de la Reforma. Nos informan que trataron dos temas fundamentales: la toma de las tribunas del Congreso y los tiempos para el debate de la iniciativa de reforma energética. En Los Pinos no estaban contentos con los coordinadores parlamentarios del PAN por el episodio de las tomas de tribunas. Pero en el balance final, el diputado Héctor Larios quedó mejor parado que el senador Creel. De cualquier manera don Héctor tuvo que pasar aceite, porque cuando regresó a San Lázaro para la reunión de la Junta de Coordinación Política, pareció muy acicateado, como si llevara línea, nos cuentan. Larios estaba totalmente enfocado a un tema, que era el de sacar la aprobación del viaje del presidente Felipe Calderón a la Cumbre de Seguridad de América del Norte en Nueva Orleans. No importaba nada, ni el IFE, ni la visita de la presidenta de India, nada, salvo este voto de oro, nos aseguran.
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