Itinerario Político
Ricardo Alemán
El Universal

Miércoles 09 de abril de 2008



PRI y PAN, listos; se margina PRD

Azules y tricolores harán lo que quieran

Los amarillos renunciaron al Congreso

¿Qué significa que al final de cuentas la iniciativa sobre la reforma petrolera haya salido de Los Pinos?

Se pueden hacer todas las lecturas que permita la imaginación, pero en el fondo son muy pocas las que pasarían la prueba del ácido. Todo indica que no hay más de dos razones posibles: que el PRI logró sus objetivos al 100%, por un lado, y que el gobierno de Calderón lleva la iniciativa perfectamente planchada, por el otro. Y por eso obliga la interrogante de rigor: ¿qué quiere decir eso?

Pues lo que todos sabemos —y lo dijimos en distintos momentos—: la reforma petrolera ya es un hecho con la suma de votos de PAN y PRI. Y en efecto, en tanto que en las semanas previas eran muchos los que gritaban que la reforma petrolera había muerto, que el gobierno “espurio” había “tirado la toalla”, que su estrategia había sido “trágica” y había dejado la plaza a los amarillos, lo cierto es que con la conducción del propio Calderón se tejió una delicada negociación con el PRI, con empresarios, sectores financieros, religiosos… con todos los involucrados, que son todos.

Y sabedores de que desde Los Pinos se “tejió fino” en torno a la reforma entre PRI y PAN —al grado de que en cualquier momento se podría aprobar—, los señores del PRD y del FAP reaccionaron con desplantes, advertencias, tácticas dilatorias, amagos. Pero en el fondo el mensaje de esos desplantes, la gran derrota para un partido y un frente que se reclaman de izquierda, es que renunciaron no sólo a la política, sino al papel que le dio origen: a revolucionar la democracia desde una plataforma como el Congreso.

Al abandonar el terreno de la política, el Congreso, los amarillos rindieron la plaza por la que pelearon por décadas. Y la rindieron cuando la habían ganado gracias a una fuerza social formidable de 15 millones de mexicanos. Y no sabemos si por ignorancia o como reflejo de su formación de derecha, los radicales del PRD han hecho un servicio inmejorable a la derecha de PAN y PRI, que harán de la industria petrolera lo que les plazca, mientras en la calle pululan ridículas nostalgias patrioteras de grupos dizque de izquierda.

Así, enredados en trasnochadas banderas nacionalistas —nostalgias que no lograron sacudirse ni los intelectuales mexicanos—, los amarillos se lanzaron al vacío dizque para salvar la patria, evitar la privatización de Pemex y preservar el “tesorito”. Y aún nadie quiere ver el fondo del engaño ni repara en que la supuesta lucha contra la privatización de Pemex no es más que “el burro” que montó el legítimo para llegar al 2012.

Y si entre los miles de engatusados del cuento de la “privatización” nadie quiere ver la realidad, acaso les sea de utilidad saber que entre los operadores del PRI y del PAN que negociaron la reforma petrolera el primer acuerdo fue precisamente derribar las banderas de AMLO. Como dijimos el 31 de marzo, la reforma petrolera no propondrá cambios constitucionales ni contratos de riesgo y menos tocará la renta petrolera. PRI y PAN iniciaron las negociaciones bajo la premisa de que no le darían al legítimo ni una coma para justificar su campaña presidencial, que no su defensa por el petróleo.

Y en efecto, PAN y PRI saben que cualquier palabra de la reforma podría ser utilizada por el legítimo como pretexto para gritar que se pretende privatizar Pemex; para lanzar a la calle a sus “adelitas” y para alentar un choque entre “las de blanco” y la policía. Pero los amloístas deben saber que también en esos aspectos han trabajado el PAN y el PRI.

Primero, azules y tricolores acordaron que no caerán en los previsibles actos de provocación en el Congreso. Dejarán que el PRD se exhiba, dentro y fuera del recinto. Tampoco aceptarán el debate que ha reclamado el PRD —debate que, por cierto, todos los partidos negaron a los concesionarios cuando se aprobó la reforma electoral—, ya que saben que es una táctica dilatoria. Y por último, tampoco harán frente a las “adelitas” con la policía federal. No quieren la imagen de una de “las de blanco” golpeada por un policía.

Todo será acompañado por una campaña mediática que desplegará las supuestas bondades de la reforma, exhibirá las contradicciones y mentiras del legítimo. Incluso existe la posibilidad de que se abra una rendija con el sector negociador del PRD; PRI y PAN podrían ceder algunos puntos a favor de los amarillos. Y no es una estrategia para que el PRD vote a favor de la reforma petrolera; se intenta un mínimo de gobernabilidad. Es decir, de no arrasar. Pero además, ni el PRI votará completo por la reforma. En el Senado un sector de los tricolores podría votar en contra, lo mismo que en Diputados. Pero es sólo cuestión de imagen.

Pero lo grave del asunto, y ahí es donde está el corazón del conflicto, es que el PRD, la llamada izquierda, le entregó Pemex a la derecha. Y eso cuesta votos. Y si no, al tiempo.

En el camino

Por cierto, nadie le dijo al señor legítimo que no es lo mismo Juan Camilo Mouriño que Alfredo Elías Ayub. Al secretario de Gobernación lo aniquiló políticamente, pero cuando intentó lo mismo con el director de la CFE, “pinchó en hueso”. Y por si fuera poco, la CFE recibió un reconocimiento internacional por su trabajo sin paralelo mundial en el desalojo del tapón del río Grijalva… En el ITAM, los días 11, 12 y 13 de abril se llevará a cabo el Seminario Internacional de Estrategias Electorales y Políticas. Es de lo mejor que se ha ofrecido en México y valdría la pena que políticos bisoños le echaran una mirada.

aleman2@prodigy.net.mx



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