Itinerario Político
Ricardo Alemán
El Universal

Domingo 06 de abril de 2008



Crearon un frankenstein “obsceno” y “delirante” que los asusta

Lo que debe alarmar a los ciudadanos es la inmoral partidocracia

Atentos como siempre a las preocupaciones de sus mandantes, de los ciudadanos, ese puñado de patriotas que desempeñan el rentable cargo de senadores de la República nos dieron una formidable muestra de que, en efecto, están al servicio de los intereses más elevados de la patria.

Así, a través de brillantes e intensos discursos desde una de las tribunas más altas de la nación —y con la contundencia que reclamaba la ocasión—, los señores Ricardo García Cervantes y Pablo Gómez —sin duda adalides de la congruencia política— nos regalaron sendas piezas oratorias que, faltaba más, ratifican su potente compromiso ciudadano.

Resulta que en días pasados el renovado Consejo General del IFE se aventó la puntada de solicitar a la Secretaría de Hacienda una extensión presupuestal por mil 453 millones de pesos. Claro, una bicoca para los señores consejeros de ese instituto que tienen un salario de 210 mil pesos mensuales. Pues bien, los señores encargados de preparar los procesos electorales federales dijeron que esa pírrica cantidad del dinero público —el dinero de todos nosotros— sería utilizado para crear un sistema nacional de monitoreo para vigilar que los partidos políticos no fueran a comprar tiempo ilegal en medios electrónicos de comunicación.

Y claro, como ocurrió con la mayoría de los mortales, a los siempre sensibles senadores de la República —de casi todos los partidos— también les pareció que esa solicitud de dinero extraordinario era no sólo una burla para un país de casi 40 millones de pobres, sino una muestra de que en el nuevo IFE algo grave está ocurriendo. Todo indica que se desataron esos feos bichos que hacen florecer ambiciones y codicia desmedidas. ¡Claro!, codicia y ambiciones del dinero público. El dinero que para muchos es el más apetitoso.

Y frente a ese despropósito, que muestra que en el nuevo IFE no sólo campea el delirio por el dinero, sino que desapareció la sensatez más elemental, esos próceres de la democracia que son los señores Ricardo García Cervantes y Pablo Gómez —PAN y PRD, respectivamente— se encargaron de velar por los mortales e impulsaron un punto de acuerdo en el que casi todos los partidos representados en la casona de Xicoténcatl estuvieron de acuerdo. Sí, con la contundencia que reclamaba el caso, mandaron al diablo las demenciales pretensiones presupuestarias de los señores del IFE.

De esa manera, desde la tribuna parlamentaria el señor Ricardo García Cervantes, senador del PAN, dijo: “Es obscena y delirante” la solicitud del IFE, ya que la reforma electoral proponía reducir el costo de las elecciones y la ley tiene previsto un monitoreo, “no un Big Brother”. A su vez, el señor Pablo Gómez señaló que los nuevos consejeros del IFE, los mismos que según el Congreso eran la mejor decisión y que tardaron meses en ser electos, hoy no sólo no son los mejores, sino que “han asumido una ambición sin límite; se han extraviado”. Y, ni modo, no nos queda más que aplaudir esa brillante defensa del interés general que mostraron los señores García Cervantes y Gómez Álvarez.

Les asusta el espejo

¿Pero qué creen que hay en el fondo? Pues sí, resulta que si tocamos la puerta de la memoria seguro que hallamos las graves contradicciones que marcan la nueva vida del IFE, además del origen de las obscenidades, delirios, afanes persecutorios, ambiciones sin límite y, por supuesto, los extravíos. Y es que todo lo que denunciaron los señores García Cervantes y Gómez Álvarez respecto a los excesos cometidos por el Consejo General del IFE y por sus respectivos consejeros es, en buena medida, responsabilidad de los senadores y diputados, de los creadores de las partes más regresivas de la enmienda electoral.

En pocas palabras, que los senadores a los que escandalizaron los excesos del IFE en realidad se vieron al espejo y... se asustaron al ver el adefesio en que convirtieron al IFE. Por eso no es exagerado suponer que en un lance de vergüenza —de eso que poco o nada conocen los políticos—, los señores Ricardo García Cervantes y Pablo Gómez Álvarez, entre muchos otros, se habrían arrepentido de asomarse al espejo, de ver lo que crearon. Y la exclamación habría sido algo así: “¿¡Qué hicimos!?”. Y por eso la reacción de enojo de los senadores, quienes trataron de enmendar la torpeza con un pronunciamiento colectivo. Pero sólo atinaron a aprobar un punto de acuerdo en la llamada Cámara Alta, un punto de acuerdo que es lo más parecido a las llamadas a misa.

Y la verdad es que por donde se le quiera ver, resulta un despropósito monumental del IFE, lo mismo de consejeros y presidente, solicitar una ampliación presupuestal en esos montos. Resulta lo más parecido a un lance inmoral pedir casi mil 500 millones de pesos para crear una red de monitoreo —dinero con el que se pueden comprar mil 453 departamentos de un millón de pesos, casi 10 mil automóviles de 150 mil pesos, casi 8 mil paquetes de computadoras para escuelas, casi 2 millones de bicicletas para comunidades apartadas y casi 3 millones de paquetes de informes escolares— que serviría para impedir que los partidos hagan trampa al contratar tiempos en radio y televisión con fines político-electorales.

Pero ese excesivo requerimiento presupuestal del IFE para crear un sistema de monitoreo —por delirante que parezca—, en realidad no significa que no exista el problema de las trampas político-electorales. Sí, es cierto que pudieron haber llegado al IFE consejeros locuaces, ambiciosos y nada sensatos. Sí, puede resultar todo lo criticable que se quiera el elevado monto de la ampliación presupuestal. Lo que quieran y manden. Pero lo cierto es que la reforma electoral que por meses cacarearon los partidos y los gobiernos de todas las tendencias partidistas —en cuanto a prohibir que los partidos se anuncien en medios electrónicos—, en realidad resultó toda una aberración que exhibió las torpezas, descuidos y hasta posibles trampas encubiertas de los propios partidos. ¿Trampas encubiertas?

Pues sí, son muchas las evidencias de que podríamos estar ante un nuevo engaño de eso que conocemos como partidocracia. Y es que ante la eventualidad de que los ciudadanos sucumbimos ante esa grosera, nada democrática y gastalona partidocracia mexicana, sólo falta que, al final de cuentas, otra vez en la letra chiquita aparezca la trampa. ¡Un momento!, ¿de qué que se trata?

Sin dientes, IFE no muerde

Primero debemos partir de una interrogante fundamental: ¿Por qué razón los senadores de los tres grandes partidos se pusieron como energúmenos contra el IFE —renovado por ellos y que, en el fondo, es su creación, su más reciente obra— cuando el IFE da muestras de querer hacer su chamba, cumplir con su responsabilidad?

Pues sí, todo indica que el problema de fondo no está en los dineros, en el ofensivo presupuesto que propuso el IFE para cumplir sus nuevas tareas. El problema parece estar en un peculiar desacato por parte del IFE respecto a las pretensiones de impunidad planteadas por los partidos. Es decir, que el IFE se había creído el cuento de su autonomía. Por esa misma razón habría retado a esa grosera partidocracia que manipula a su antojo al IFE, y que por eso los partidos —en una curiosa coincidencia PRD-PAN— le aplicaron una suerte de “¡estate quieto!” al IFE. ¿A qué nos referimos? Está muy claro que los partidos y sus representantes en el Congreso parecen no estar dispuestos a que el IFE retome su autonomía, sus funciones de vigilante y sancionador de las irregularidades en que puedan incurrir las fuerzas políticas. Y en una clara contradicción vale una pregunta. ¿Qué no es eso lo que debía hacer el IFE?

Está claro que sí, que una vez que el Congreso sacó de los procesos electorales a la radio y a la televisión, le encomendó al IFE vigilar que los partidos y los medios no violaran las nuevas reglas del juego. Pero resulta que a ninguno de los partidos les gustó lo que crearon. Y es que en realidad al sacar a los medios de los procesos electorales, los partidos, sus políticos y potenciales aspirantes a puestos de elección popular también se dieron un tiro en el pie. ¿Por qué?

Por que, en efecto, le rompieron el espinazo a la intromisión también grosera y abusiva de los medios en los procesos político-electorales, pero ellos también se quedaron fuera de los medios. Claro, salvo los spots oficiales que reparte el IFE y que están condenados al fracaso. Parece que en el fondo los partidos y sus líderes ya percibieron el error monumental que cometieron y que estarían dispuestos a caminar en sentido contrario. Y una pista de ese “recule” se podría encontrar en la respuesta a la siguiente interrogante: ¿Para qué crear un complicado y caro sistema de monitoreo, si la ley que lo propone se va a cambiar pronto, antes de 2012?

El enojo que mostraron los legisladores de PRI, PAN y PRD contra el IFE parece ser la respuesta a un desacato del consejero presidente, al que al parecer le entregaron la presidencia a cambio de eso, de mantener bajo control las cosas. Por eso, porque los partidos saben que esa reforma va a ser revertida, echaron abajo la solicitud del IFE para crear toda una maquinaria de monitoreo de las pillerías cometidas por los partidos. ¿No lo creen? Bueno, se entiende que existan ciudadanos que no crean la anterior hipótesis. Al final de cuentas no es más que eso, una hipótesis.

Pero si existen dudas, pues sólo hace falta echarle un vistazo a lo que ocurrió apenas hace un par de semanas, cuando en abierta ilegalidad, Televisión Azteca difundió un spot preparado por el Frente Amplio Progresista —integrado por PRD, PT y Convergencia— en el que llamaba a la protesta convocada por AMLO contra la supuesta privatización de Pemex . Aquí y en muchos otros espacios se cuestionó esa aberración, y el asunto llegó al extremo cuando el presidente del FAP, Porfirio Muñoz Ledo, se quejó de que llamáramos “cínicos y mentirosos” a los señores del FAP.

¿Pero qué fue lo que hicieron? Para explicar el asunto, primero debemos recordar que el FAP es un frente creado por tres partidos políticos. ¿Y para qué creen ustedes que tres partidos políticos se agrupan en un frente? Está claro que no lo hacen para jugar matatena, tampoco dominó y menos a “las manitas calientes”. Todos sabemos que la debilidad de cada uno de los integrantes del FAP —PRD, PT y Convergencia— se convierte en una fortaleza cuando se presentan como FAP. ¿Y eso cómo se llama? Aquí y en China no es más que una maniobra político-electoral para hacer frente a los otros grandes partidos, al PAN y al PRD.

Bueno, pues el FAP es el instrumento político de AMLO en su lucha por llegar a 2012 como candidato presidencial. Y los señores del FAP, en su insensibilidad y su gusto por el cinismo y la mentira, pagaron un spot en Televisión Azteca —que se difundió en 15 ocasiones— y luego lo negaron, para que al final de cuentas terminaran por reconocer que su proceder no era y no es ilegal. Aquí dijimos que era ilegal, pero sobre todo inmoral, porque es la prueba de que el FAP utilizó el “petate del muerto” para violar la ley.

IFE, rosario de torpezas

Pero tampoco podemos olvidar la tortuosa ruta para integrar el IFE. Primero debemos recordar que los diputados de los partidos, los que eran responsables de elegir a los nuevos consejeros y a su nuevo presidente, violaron la Constitución en sus afanes por alcanzar un consenso. Luego llegaron a la conclusión de que debían repetir el reparto de cuotas. Así llegó a la presidencia del IFE un viejo militante de la izquierda “hebertista”, pero que en realidad nada o muy poco tiene de izquierda. El nuevo presidente del IFE mostró sus ambiciones económicas cuando a las pocas semanas en el cargo propuso incrementar en 20% los salarios de los consejeros del IFE. Sí, un consejero del IFE gana hoy casi 210 mil pesos mensuales.

Luego, el presidente del IFE se aventó la puntada de proponer que las boletas electorales podrían ser exhibidas como pieza de circo, más que de museo. Sólo se podrán ver, mas no contar. Luego la propuesta de elevar en mil 500 millones el presupuesto. Y claro, todo en medio de vacaciones y permisos de los consejeros. Todo a costa de nuestro dinero. ¿Quién pondrá un alto? Al IFE y a los partidos, claro. Al final tanto al IFE como a los partidos les da miedo verse al espejo.

aleman2@prodigy.net.mx



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