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| Itinerario Político |
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Ricardo Alemán El Universal Jueves 03 de abril de 2008 |
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La mayor sorpresa se dio en el PRI Faltan más “manos” en el póquer energético En los intríngulis del poder se sabe que toda negociación política —sobre todo cuando se trata de temas símbolo, como Pemex— es lo más parecido a juegos de azar como el póquer. Es decir que, según evoluciona “la mano”, los jugadores cambian de cartas y, de tanto en tanto, hasta se pide renovar la baraja. Y un fenómeno parecido es el que presenciamos en torno a Pemex y a los afanes negociadores de los tres partidos políticos mexicanos: PAN, PRD y PRI, que sobre la mesa han jugado vistosas cartas —en ocasiones en forma acertada, otras equivocadas y fallidas en la mayoría de las ocasiones—, al tiempo que por lo bajo unos mueven la mesa, otros gritan “¡trampa!, ¡trampa!”, y los de más allá amagan con salir del juego. Y en medio de ese espectáculo vemos a los tahúres de la política que, cual talladores de altura, cambian cartas, anulan jugadas, empujan descartes y hasta proponen “pagar por ver”. Como todos saben, la negociación, el juego, empezó cuando el gobierno de Calderón propuso a su interlocutor natural de entonces, el PRI, una reforma energética que llevaría como aspecto central una reestructura en Pemex mediante de la reforma al 27 constitucional. Aquí revelamos que cuando el Presidente le propuso al priísmo dicha reforma, el propio Manlio Fabio Beltrones se negó y le advirtió: “Si abres Pemex, lo haces presidente”, en relación a López Obrador. Y en efecto, todos saben que en la discusión, debate y negociación de la mal llamada reforma energética, el PRD se adelantó al juego y hasta pareció ganar la partida en una sola mano. No le bastó más que una carta, la del “no a la privatización de Pemex”. Y claro, esa carta la plantó sobre la mesa. Pero bajo la tabla lanzó el obús contra “el hombre del Presidente”, Juan Camilo Mouriño, al que destruyó políticamente con una denuncia de supuesta traición a la patria. Y en efecto, Mouriño incurrió en actos que su partido siempre cuestionó: la nada ética relación entre poder y negocios familiares. Y sin duda que muchos imaginaron que al aniquilar políticamente a Mouriño, el “legítimo” había derribado la reforma energética. Y la verdad es que el misil estuvo cerca de dinamitar dicha reforma. Pero resulta que así como los amarillos del PRD tienen uno de los mayores estándares de eficacia en la destrucción mediática de sus enemigos, también tienen el mismo nivel para la destrucción intramuros. Eso que todos conocemos como capacidad de autodestrucción. Así, cuando tenían todo por ganar, los amarillos se metieron a la elección de su nueva dirigencia que, como todos saben, terminó en un verdadero cochinero que no sólo les hizo perder todo lo ganado, sino que el escandaloso desaseo arrastró el estandarte de “no a la privatización”. Por eso, apenas el pasado lunes el “legítimo” ordenó un cambio radical de estrategia. Cambió cartas y baraja, mandó a decir al Frene Amplio Progresista que siempre sí habría diálogo sobre la reforma energética, pero que primero debía llevarse a cabo un amplio debate. Y por el momento se dejó de lado el delirio de los bloqueos. ¿Por qué ese cambio radical? Porque el PAN y el gobierno de Calderón le hicieron caso a Manlio Fabio Beltrones. Sí, anunciaron una “reforma energética” que terminará en una minirreforma. Mientras el PRD se debilitó hasta niveles del ridículo, los azules se “vacunaron” frente a las amenazas amarillas. ¿Por qué Calderón y el PAN no avanzaron más alto en su intención de reforma energética? Porque una propuesta de enmienda constitucional habría sido igual a entregarle el gobierno al “legítimo”, no para 2012, sino desde el momento en que se aprobara dicha reforma. Y mientras que PAN y PRD parecen haberse anulado de manera mutua —los primeros por su división interna y el temor a una crisis de gobernabilidad y los segundos por su debilidad, desprestigio y descrédito—, la mayor sorpresa se dio en el PRI, sobre todo en las filas de Manlio Fabio Beltrones, quien hizo berrinche al conocer el bajo perfil de lo que pretende presentar el gobierno a través de sus senadores. ¿Qué pasó con Manlio? Primero debemos recordar que desde el inicio de las escaramuzas el jefe de los senadores del PRI dijo no a la privatización y no a los contratos de riesgo. Pero también dijo que el presidente Calderón debía presentar la iniciativa, para que el jefe de los azules pagara el costo. ¿Pero eso es todo? Claro que no. En el fondo el priísmo nunca imaginó que el gobierno de Calderón presentaría una reforma de tan bajo nivel. Si el PRI va a esa propuesta, deberá aparecer como el responsable de elevar el nivel de la reforma y será el pagano. Por eso el PRI de Beltrones quiere que sea Calderón el que eleve el nivel de la reforma y, con ello, que sean el gobierno y el PAN los que paguen el costo. De esa manera el PRI saldría como el gran ganador. Si vemos con atención, resulta que el PRD y su “legítimo” se autodestruyeron, en tanto que el PAN y el gobierno de Calderón se abanicaron. Y el PRI se quedó como novia de pueblo. ¿Por qué? Porque azules y amarillos se “vaciaron” y bajaron el costo de negociación hasta niveles que hacen poco o nada rentable la negociación. Pero aún faltan muchas “manos” en el póquer energético. Al tiempo. En el camino Luego de una ridícula demostración de fuerza, una juez decidió la absolución del panista Germán Martínez —presidente nacional del PAN— de la acusación que por el delito de “daño moral” interpuso en su contra el priísta Manuel Bartlett. Y sí, los conocedores del mundillo judicial dicen que el ex secretario de Gobernación contrató a una muy mala abogada, que en la demanda no supo siquiera lo básico del panista. aleman2@prodigy.net.mx
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