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| Serpientes y Escaleras |
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Salvador García Soto
El Universal Sábado 29 de marzo de 2008 |
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Un grupo de diputados y senadores del PRI se rebela a la idea de refor- mar el sector energético con la propuesta del gobierno, y está contra la esencia de la iniciativa que presentarán los panistas la próxima semana Bajo la apariencia de un PRI decidido y firme a buscar una reforma energética en alianza con el gobierno de Felipe Calderón, hay todo un jaloneo interno y un fuerte debate entre los priístas que provoca tensiones y enfrentamientos hasta hoy soterrados. Aunque son mayoría los congresistas del viejo partido que se inclinan por votar a favor de la reforma, también hay un grupo de diputados y senadores del PRI que se rebela a la idea de reformar el sector energético con la propuesta del gobierno, y están contra la esencia de la iniciativa que presentarán los panistas la próxima semana: abrir áreas específicas de Pemex al capital privado a través de figuras como contratos de riesgo y alianzas de la paraestatal con empresas privadas y públicas del ramo. En el fondo de todo ese jaloneo están dos figuras que mantienen una tensión creciente dentro del PRI: el senador Manlio Fabio Beltrones y la dirigente nacional Beatriz Paredes Rangel. Fueron esas tensiones internas las que obligaron al coordinador parlamentario, Manlio Fabio Beltrones, a salir en la semana a mandar mensajes y declaraciones tronantes reivindicando la condición de los priístas como fiel de la balanza en esta reforma. Desde el martes, los senadores del tricolor vieron la necesidad de fijar una clara posición respecto al tema energético, porque el debate público se había vuelto a polarizar entre la apertura de Pemex promovida por el gobierno y el PAN, y “la defensa del petróleo” de Andrés Manuel López Obrador y el PRD. La dicotomía de posiciones preocupó a los priístas porque saben que sin sus votos —necesarios y codiciados— no habrá reforma, pero aun así parecían estar fuera del debate. Por eso, en la reunión plenaria de los senadores, aquel martes, Manlio recalcó que “el PRI será protagonista de esta reforma”, y acto seguido apareció en los medios imponiendo condiciones, tiempos y presionando al gobierno de Calderón a que presente ya su iniciativa. El asunto para el PRI no es nada fácil. En su bancada del Senado, si bien hay control casi total de Beltrones y una operación permanente de Labastida, también hay expresiones de disenso con la línea reformista. Hay senadores con una posición del priísmo tradicional, con la que se identifica buena parte de la militancia, como María de los Ángeles Moreno y Heladio Ramírez, que ya han expresado sus cuestionamientos. Heladio sostiene los argumentos que le ha dado Francisco Rojas, presidente de la Fundación Colosio, y entre otras cosas ha cuestionado por qué los beneficios que se le quieren dar al capital privado para que invierta en la industria, en vez de dárselos a la misma paraestatal para que ella lo haga. La dupla MAM y Heladio, en la reunión del martes 25 pasado en la Torre del Caballito, se enfrentó a Francisco Labastida cuando éste cuestionó que el dirigente de la CNC haya firmado un desplegado que defendía la posición nacionalista a ultranza. En respuesta al sinaloense la senadora Moreno le preguntó cómo ahora él impulsaba tan apasionadamente la reforma a Pemex, cuando en su época como secretario de Energía (1982-1986) “nunca hizo esa reforma”. Labastida reviró a Heladio y a María cuestionando los argumentos de Francisco Rojas. “Debe actualizarse. Porque hay nuevos elementos e información sobre el tema”. Pero el dardo de Labastida contra Rojas fue más bien con destino al CEN priísta. Beatriz Paredes apoya y promueve la participación del ex funcionario salinista en el debate interno sobre el tema energético. De hecho, no es la primera vez que chocan la posición del grupo senatorial de Beltrones con la de Rojas, y más de uno en el círculo beltronista critica a Rojas con una pregunta: “¿Por qué no hizo todo lo que ahora propone cuando fue director de Pemex?”, al tiempo que le cuestionan que él fue precisamente el autor de la segmentación de la petrolera en cuatro grandes direcciones, en un esquema que no ha sido el más exitoso y que fue, dicen esos senadores, el inicio de un intento frustrado de Carlos Salinas para privatizar la paraestatal. Las críticas a Rojas, en todo caso, confirman que en el tema de la reforma Beatriz Paredes y Manlio Fabio van por rumbos distintos, cuando no hay todavía una postura bien definida por parte del CEN priísta. Quizá por ello Paredes cabildea fuerte con los gobernadores del PRI para que se celebre el Consejo Político Nacional el próximo 5 de abril y ahí se defina una sola posición de partido; Beatriz insiste en que la reunión sea en Veracruz, después de que Manlio y algunos mandatarios estatales le frustraron su convocatoria para una sesión de consejo el pasado 15 de marzo. Al definir una posición única del priísmo, la tlaxcalteca buscaría frenar el protagonismo de Beltrones y tratar de jalar hacia el CEN, aunque sea un poco, la negociación de esta reforma. Más rebeldes en San Lázaro Pero el mayor problema para los priístas no está en Xicoténcatl, sino en San Lázaro. En las últimas dos reuniones de la fracción tricolor en la Cámara de Diputados ha habido discusiones ríspidas por el tema petrolero. Diputados afines al coordinador Emilio Gamboa se han enfrascado en agrios debates al defender la reforma energética con legisladores que se manifiestan en contra de lo que consideran el inicio de una privatización de Pemex. Los diputados opositores priístas no quieren que se avance en esquemas como los contratos de riesgo o las asociaciones estratégicas con capital privado, y entre ellos están Beatriz Pagés, Carlos Rojas, José Murat, Alfredo Ríos Camarena, Fernando Moctezuma y Jesús Reyna, cabezas visibles de un grupo que, afirman algunos, suman un total de 20 legisladores que se han manifestado en contra. Las reuniones entre la fracción del PRI habían sido civilizadas, pero el jueves pasado el debate subió de tono cuando el diputado Jesús Ramírez Stabros, en una defensa a ultranza del coordinador Gamboa, se lanzó contra los inconformes. “Estas reuniones que se están haciendo rompen con la unidad con el grupo parlamentario, hay actitudes de señalamientos contra el líder, nosotros no somos ni el PRD ni el PAN y estos encuentros sólo los puede conducir Emilio Gamboa”, dijo Ramírez Stabros. Murat le respondió que este no era un tema particular de nadie. “No es un asunto que competa sólo a perredistas o panistas, es un asunto ideológico y de principios para los priístas porque no podemos aprobar algo que va contra los estatutos del partido”, argumentó el oaxaqueño, de acuerdo con versiones de varios diputados que estuvieron presentes. Fue tal la tensión que hubo en esa reunión en San Lázaro, que en algún momento el diputado Raúl Cervantes, ex coordinador jurídico del PRI, esbozó la posibilidad de que, si llega a aprobarse una reforma energética que no convenza a algunos priístas, podrían ir a la controversia constitucional ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en algo que remite claramente a la estrategia seguida por Manuel Bartlett y un grupo de ex senadores del PRI cuando impugnaron las reformas al sector eléctrico. Van por el artículo sexto Así, mientras las tensiones y la rebelión interna parecen crecer, desde Los Pinos ven con relativa calma los jaloneos internos entre priístas. Saben que el PAN sólo requiere de unos cuantos de sus votos tricolores para sacar la reforma energética. En el caso de la Cámara de Diputados, con los 207 votos panistas, más los nueve de Nueva Alianza, que ya Calderón “amarró” con la maestra Elba Esther Gordillo, serían 216 sufragios a favor, y para completar los 251 para reforma a leyes secundarias sólo necesitan 35 votos del PRI. Mientras que en el Senado la bancada blanquiazul tiene 52 legisladores y para la reforma a la ley secundaria sólo le faltan 13 senadores. En el escritorio del Presidente ya está prácticamente definida la iniciativa que presentarán los senadores del PAN como suya —todo indica que el próximo jueves—, haciendo del Senado la cámara de origen. La propuesta consensuada entre la bancada panista y la Presidencia se centra en un cambio de redacción al artículo sexto de la ley reglamentaria del artículo 27 constitucional en el ramo del Petróleo. Ese artículo dice actualmente a la letra: “Petróleos Mexicanos podrá celebrar con personas físicas o morales los contratos de obras y de prestación de servicios que la mejor realización de sus actividades requiere. Las remuneraciones que en dichos contratos se establezcan serán siempre en efectivo y en ningún caso concederán por los servicios que se presten o las obras que se ejecuten porcentajes en los productos, ni participación en los resultados de las explotaciones”. El cambio que se propondrá será en el sentido de permitir compartir las remuneraciones de esos contratos en los porcentajes de productos y en la participación de los resultados de las exploraciones. Con eso se abriría la ampliación de los contratos de riesgo y se facilitarían las alianzas con empresas, sean públicas o privadas, en el rubro de la exploración, construcción de refinerías y operación de ductos, temas en los que hay consenso con el ala del PRI que apoya la reforma. La hora de la verdad se acerca para la reforma energética. Y con ella también para las batallas que desatará esa reforma, la política y la social. sgarciasoto@hotmail.com salvador.garcia@eluniversal.com.mx 9 MIL fueron atendidas por violencia de 2002 a 2004 9 MIL fueron atendidas por violencia de 2002 a 2004 9 MIL fueron atendidas por violencia de 2002 a 2004 9 MIL fueron atendidas por violencia de 2002 a 2004 9 MIL fueron atendidas por violencia de 2002 a 2004 9 MIL fueron atendidas por violencia de 2002 a 2004
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