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| Itinerario Político |
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Ricardo Alemán El Universal Viernes 07 de marzo de 2008 |
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El misil lanzado por el “legítimo” pegó seco y contundente en la credibilidad que tenía el Presidente Con la caída de Mouriño, el diseño para la reforma energética se descuadró por completo Por supuesto que no es lo mismo unacandidatura presidencial que el ejercicio del poder presidencial. En el primer caso, está claro que un aspirante presidencial lo que busca es el cargo de elección popular más relevante, el centro de poder por excelencia. Para ello, el candidato debe convencer a los electores de que es la mejor de las alternativas existentes. Y para alcanzar ese objetivo, debe diseñar una estrategia mediática y de imagen en donde el mensaje a los electores es fundamental. Por eso, durante una campaña presidencial el mensaje y su impacto en los potenciales electores se revisa minuto a minuto para ajustarlo —cuantas veces sea necesario— al objetivo último: ganar la contienda presidencial. De esa manera, si es necesario se deben mudar la estrategia y el mensaje, lo más rápido posible y las veces que sea necesario. Y por supuesto que si no se actúa a tiempo y en la dirección correcta, el candidato presidencial resulta derrotado. Así, un ejemplo de mudanza radical de estrategia en una campaña presidencial la vimos durante los previos a julio de 2006, cuando Felipe Calderón, el entonces aspirante panista, reconoció que a pocas semanas de iniciado su periplo proselitista había fracasado su estrategia original. Por eso, en un inédito, anunció en el informativo de Joaquín López Dóriga que cambiaría de estratagema. Y en efecto, el cambio radical, a tiempo y en la dirección correcta le dieron buenos dividendos. El ejercicio memorioso viene a cuento porque son muchos los que creen que frente al “escándalo Mouriño”, el mismo Felipe Calderón que en su momento entendió la urgencia de un golpe de timón en su campaña presidencial —el mismo político, pero ahora convertido en el depositario del poder presidencial—, hoy está obligado a un cambio radical en el diseño operativo de su gobierno —ya no en su estrategia de campaña—, porque la imagen de ese gobierno no es la mejor a los ojos de los otrora electores, ciudadanos hoy convertidos en mandantes de Felipe Calderón. ¿Por qué la percepción de que es urgente un cambio en el diseño operativo del gobierno de Felipe Calderón? En primer lugar, porque el misil lanzado por el “legítimo” contra el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño —proyectil cuyo objetivo real era el cuarto de máquinas del gobierno de Calderón—, hizo un boquete de magnitudes aún no evaluadas en la administración calderonista, que debido a la reacción equivocada, tardía y nada efectiva del propio gobierno y su partido, ahora sí le provocó la primera gran crisis a la nueva administración federal. Y es que más allá de que el señor Mouriño resulte o no un traficante de influencias, lo cierto es que entre amplios sectores sociales quedó la percepción de que el gobierno de Calderón tiene una larga cola que le pisen y que se trata de una administración de manos sucias. Y se podrá decir lo que se quiera respecto al secretario de Gobernación; que es un pillo, traficante de influencias y abusivo del poder… lo que se quiera, pero lo importante es que el golpe real no va contra Mouriño, sino contra Felipe Calderón, jefe del secretario de Gobernación y el responsable de llevarlo al cargo. Los simpatizantes del “legítimo” y los críticos del “espurio” —que para el caso son casi los mismos— podrán confirmar el grito en las plazas: “el de Calderón es un gobierno de pillos”. Sí, porque el misil pegó seco y contundente en la confianza y la credibilidad —mucha o poca— que tenía el presidente Calderón. Pero sobre todo en la confianza que debieran tener los mandantes, los ciudadanos, en la seriedad, la pertinencia y la transparencia de las reformas que impulsa el gobierno federal, sobre todo la energética. Y aquí es donde viene la parte más delicada del asunto. Y en segundo lugar, muchos creen que Calderón debe dar un giro radical al diseño operativo de su gobierno, porque frente al bajo perfil de su gabinete, apenas en el pasado mes de enero el Presidente dio muestras de un cambio radical en torno de sus operadores y decidió fortalecer a su “hombre de confianza”. El mensaje fue claro. El señor Mouriño es el “hombre fuerte”, de todas sus confianzas para atender a todos los sectores y todos los problemas. Ese diseño, por cierto, resultó muy parecido al que en su momento operó el entonces presidente Zedillo, al llevar a Gobernación a Emilio Chuayffet, en una ceremonia que no dejó dudas sobre el peso del mexiquense. Pero no han pasado ni 60 días de la gestión del señor Mouriño, cuando a Felipe Calderón ya le reventaron a su “hombre fuerte”. Y se puede discutir todo lo que se quiera sobre la veracidad o no de las acusaciones contra el responsable de Gobernación, pero lo cierto es que la mitología con la que llegó al cargo ya está en el bote de la basura. ¿Quién confía hoy en el bisoño que despacha en Gobernación, incapaz siquiera de hacer frente al tsunami que lo sepultó? Y ya no se diga si existe quien cree en sus capacidades para encauzar la reforma energética. Pero existe un factor adicional que abona en la hipótesis de que es urgente un cambio de diseño. Resulta que con la caída de Mouriño de ese pedestal de “supersecretario” el diseño para la reforma energética se descuadró por completo. Y está a la vista de todos que resultó un rotundo fracaso la estrategia destinada a vender a los ciudadanos la reforma energética, que da tumbos sin rumbo. Nadie sabe lo que quiere el gobierno de Felipe Calderón, y son muchos los que creen que decidieron dejar la plaza a los amarillos y a su “legítimo”. ¿Va a reaccionar el gobierno de Calderón? Ya es tarde, y el daño está hecho. Y al final de cuentas el señor Mouriño siempre sí tendrá que responder a sus detractores. En el camino Se puede disentir con el columnista Miguel Ángel Granados Chapa, pero nadie puede negar que es uno de los más notables exponentes de la historia periodística mexicana. Por eso es merecida su aceptación como miembro de la Academia Mexicana de la Lengua. Felicidades al maestro. aleman2@prodigy.net.mx
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