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| Itinerario Político |
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Ricardo Alemán El Universal Domingo 10 de febrero de 2008 |
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En 2003 y 2008, la partidocracia se robó al IFE, botín real del poder La diferencia es que el arreglo de ahora deja fuera al señor ‘legítimo’ La gráfica es conmovedora. Literalmente, una estampa de cuerpo completo de la intolerancia y la cultura facciosa. Y claro, apareció en la primera plana de casi todos los diarios. El diputado del PRD, Faustino Soto Ramos, exhibe una cartulina del tamaño de su estatura en la que se lee: “Se impone la mafia en el IFE. Leonardo Valdés votó en contra del registro de AMLO al DF...”. ¿Cuál es el mensaje que envía la cartulina que exhibe el diputado al momento de votar a los nuevos consejeros y al presidente del IFE? Pues ése, un mensaje de intolerancia y de culto a la facción. Es decir, todo aquel que piense distinto a AMLO, que lo haya criticado, que desde una institución como el IEDF haya votado a favor de la legalidad —porque Obrador no cumplía con los requisitos para ser candidato al GDF—, merece ser llamado parte de la mafia, traidor a la patria, enemigo del pueblo. Y si es una mujer la que piensa distinto al mesías, como es el caso de la diputada Zavaleta, entonces los calificativos son peores; merece ser llamada prostituta. Claro, por los propios perredistas. Pero la conmovedora estampa que vimos la tarde del pasado jueves 7 de febrero en el recinto de San Lázaro —la del diputado amarillo que se exhibe de cuerpo completo— no fue todo. La diputada Valentina Batres, hermana de Martí Batres —y “cuello de ganso” del grupo de AMLO para golpear a la también perredista Ruth Zavaleta—, argumentó idéntico. Dijo que el PRD no propuso a Leonardo Valdés Zurita y que éste había votado, en el año 2000 desde el IEDF, contra la pretensión de López Obrador de convertirse en candidato al GDF. La línea era la misma: todos aquellos que en su paso por la vida hayan cometido el “pecado capital” de cuestionar al señor Obrador, de pensar distinto, de criticarlo, de poner en duda la legalidad de su quehacer político y de sus desmedidas ambiciones, es parte de la mafia, traidor a la patria, enemigo del pueblo. La pureza existe sólo en aquellos que dicen “sí” al señor Obrador, que aplauden sin chistar sus chabacanerías, que se pliegan a sus ocurrencias. Los demás no sólo son mortales, sino pecadores que merecen el infierno. Pero claro, faltaba la opinión del aludido, López Obrador. Y sí, en consonancia con su claque, el candidato presidencial derrotado en las urnas dijo: “Ni los consejeros del IFE actuales ni los anteriores me dan confianza: todos tienen que ver con el PRI y con el PAN”. Otra conmovedora y hasta candorosa demostración de intolerancia, de culto a la facción. Ya no le merece la menor confianza su partido, los líderes parlamentarios, las otras expresiones de esa izquierda. Lo único que cuenta es que él, el mesías, no fue tomado en cuenta. Y por eso nada debe ser confiable. Es decir, si no le entregan el control del IFE al señor AMLO —a través de su preferido, el ministro Genaro David Góngora—, entonces el IFE no sirve. Habló el demócrata. Engañabobos Pero en el fondo, y acostumbrados al engaño sistemático, ni los diputados Soto y Batres, y menos su jefe, el señor López Obrador, se atreven a decir de manera pública que otro tabasqueño, Arturo Núñez —que es hombre en turno de todas las confianzas de AMLO—, fue uno de los operadores centrales para llevar a Leonardo Valdés a la presidencia del IFE. ¿O es que de verdad existe algún bobo que se crea el cuento de que se le entregó el IFE al PRD? Está claro que AMLO quedó fuera de la discusión, y que el grupo de Los Chuchos llevó el peso de la negociación, y que a ellos se les vendió la idea de que eran los promotores de Leonardo Valdés. Y por eso se dice que resultaron gananciosos. Pero vale tomar en cuenta otra cara de la misma moneda. Como lo dijimos aquí el pasado viernes, está claro para todos que Leonardo Valdés Zurita es parte de esa generación política formada en la izquierda que se encargó de conducir la transición democrática a partir del estudio y el conocimiento de la materia electoral. Sin duda se trata de uno de los especialistas y académicos más reconocidos del ramo, pero también es cierto que en un cargo como el de presidente del IFE, y en un momento en el que el edificio de la democracia electoral fue severamente dañado por la desconfianza y la falta de credibilidad, es infantil suponer que nomás porque sí se le entregó el IFE a la izquierda, y en especial a Los Chuchos. No, la valoración del tema va mucho más allá. Primero debemos preguntarnos: ¿por qué y para qué fue renovado el IFE? La respuesta todos la sabemos. Porque los nuevos dueños del poder político —el PAN de Felipe Calderón, el PRI de Manlio Fabio Beltrones y el PRD de Los Chuchos— serán los que se repartirán el poder en 2009 y 2012. Ya estamos en otro momento de la historia, y los que compitieron ayer por el poder en México ya no competirán hoy y menos mañana. Por eso, en la disputa por el IFE quedaron fuera los Fox y la ultraderecha, Roberto Madrazo y la señora Gordillo y, por supuesto, el señor López Obrador y su claque. Por esa misma razón, los diputados Soto y Batres se encargaron de hacer la pataleta del día en San Lázaro, en consonancia con la declaración del señor López Obrador. La gritería fue porque ya no son parte de los reacomodos y los acuerdos por la disputa del poder para 2009 y menos para 2012. En todo caso lo que debemos confirmar es que en política, más que sorpresas, hay sorprendidos. ¿De veras AMLO y su grupo no sabían del cabildeo de Leonardo Valdés y estaban ajenos a que el principal operador de ese cabildeo era el tabasqueño Arturo Núñez? ¿No sabían que el hoy presidente del IFE puso en marcha desde hace semanas una efectiva estrategia mediática en la que ya se presentaba como el potencial presidente del IFE? El padre del chamaco No, la realidad es que los señores López Obrador, los diputados Batres y Soto, y los propagandistas oficiosos de AMLO —que ahora se avientan la simpática puntada de que Leonardo Valdés es incondicional de Juan Molinar y de Felipe Calderón—, nos quieren engañar con la verdad. Y es que cuando descalifican a los nuevos consejeros y al presidente del IFE —para presentar su selección como un acuerdo perverso entre el PRD de Los Chuchos y el PAN—, en realidad ocultan que intentaron meterse al “jaloneo” para imponer su carta —el ministro Góngora—, pero resultaron desplazados y que ganó la partida el PRI del señor Beltrones, del que el señor Arturo Núñez no es más que un alfil. Y es que la verdadera perversión está detrás de la mascarada en que terminó la renovación del IFE. ¿Y cuál fue esa perversión? Se trata de una suerte de artificio sobrenatural, que dominan a la perfección los herederos del eficaz político veracruzano al que todos conocieron como “don Fernando” —Gutiérrez Barrios—. Y que consiste en la construcción artificial del adversario. En pocas palabras —y tomando como ejemplo el caso concreto de Leonardo Valdés—, que desde el PRI de Manlio Fabio Beltrones, a través de Arturo Núñez, se construyó en torno al PRD y al PAN la candidatura de Leonardo Valdés. Bueno, hasta se hizo el simulacro de convencer a Emilio Gamboa, entre otras lindezas que hicieron aparecer la selección como un jaloneo de antología. ¿De verdad los políticos, del PRI, PAN y PRD, creen que los ciudadanos nos chupamos el dedo? ¿Creen de verdad que en sus juegos de manos son capaces de ocultar la trampa? Una pregunta ingenua, y una respuesta tangible: ¿quién es el padre de esa criatura que se llama reforma electoral y que tiene su mayor resultado en los cambios al IFE? Todos saben que ese feliz padre se llama Manlio Fabio Beltrones. Frente a esa realidad, y a regañadientes de los otros que reclaman su porción de paternidad, el señor Beltrones y su grupo le pusieron nombre y apellido al chamaco. ¿Cómo se llama? En efecto, Leonardo, y se apellida Valdés. Y para los que tengan dudas, valdría la pena que le echaran una mirada a la agenda reciente de la vida académica de Leonardo Valdés —en la Universidad de Guanajuato—, en donde encontrarán evidencias de amigables encuentros entre los especialistas electorales Arturo Núñez y Leonardo Valdés, entre otros conocedores del tema. Bueno, en esas tertulias guanajuatenses fue donde todo empezó. Pecado y origen Pero hay que insistir en el tema. El problema no está ni en los que se fueron, en los que faltan por retirarse, y tampoco en los que llegaron y los que llegarán. Los finalistas de ese grosero proceso de sometimiento al que fueron llevados los aspirantes a un lugar en el IFE, son especialistas probados, y por supuesto quienes desde el pasado jueves despachan en el IFE. En realidad el problema está en el “pecado original” del IFE, en la tentación autoritaria, nada democrática, y harto ofensiva en que se ha convertido el sistema de selección de los consejeros del IFE, película que vimos en noviembre de 2003 y que nos recetaron en febrero de 2008. Y si, en efecto, persiste ese pecado original, que no es otra cosa que la tentación de los partidos, los líderes políticos, los candidatos y los gobiernos —y eso lo vemos en todo el país, en los órdenes municipal, estatal y federal—, a mantener el control del IFE, de sus consejeros, y de su presidente. Pero antes de entrar al tema estamos obligados a desmentir una mentira que quieren convertir en verdad algunos lectores malintencionados o poco informados. A partir de nuestra postura crítica a la forma y el fondo de los cambios que impuso la “partidocracia” al IFE, se nos quiere acreditar que nada dijimos cuando en noviembre de 2003 el PRI y el PAN se quedaron con el IFE, luego de un monumental error de omisión y cálculo equivocado por parte del PRD y de su “enciclopedista” Pablo Gómez, quien nunca reconoce sus errores. Bueno, los días domingo 2 de noviembre, martes 4 de noviembre y miércoles 5 de noviembre de 2003, hicimos en el Itinerario Político de esas fechas una de las más severas críticas al PRI, PAN y PVEM, por robarse el IFE. Cualquiera que tenga dudas, puede entrar a la hemeroteca de EL UNIVERSAL, por vía electrónica, y encontrará sin problemas los textos en los que, entre muchas otras cosas, dijimos que esos tres partidos se habían robado al IFE, con miras a mantener el control de las elecciones de 2006, en detrimento de la candidatura de López Obrador. Y por supuesto que seguimos pensando lo mismo que entonces. Incluso corregido y aumentado. Y es que si en junio de 2003 PRI, PAN y PVEM se robaron el IFE, ahora la pandilla de ladrones es mayor. Ahora también se incluye al PRD y al resto de la chiquillería. A partir de esa nueva realidad debemos insistir: ¿cuál es el pecado original? Ése precisamente, el de la “tara” que tienen los partidos políticos por insistir en mantener el control de los procesos electorales, como forma casi natural para acceder al poder. Por eso es importante la memoria histórica. ¿Qué pasó en noviembre de 2003? Más allá de versiones “color de rosa” propias de revistas del corazón, el dato duro es que en ese 2003 el PRD pretendió quedarse con el control del IFE a partir de la reelección del consejero Jesús Cantú. ¿Por qué el PRD quería controlar el IFE? Por lo mismo que lo querían controlar el PAN y el PRI. La trampa, la “tara” de no reconocer elecciones sin la intromisión de partidos, gobiernos, políticos, es de los tres; PRI, PAN y PRD, incluido el señor AMLO. Esa parte de la historia todos la saben. Por supuesto que los señores del PRI y el PAN se negaron a dejar el IFE en manos de AMLO, que además era el más aventajado presidenciable —por el PRD el jefe de la negociación era Pablo Gómez, por el PAN Germán Martínez y por el PRI la profesora Elba Esther Gordillo—, hasta que en efecto PAN y PRI se despacharon todo el pastel. Y sí, como lo dijimos en su momento, “se robaron al IFE”, en detrimento de la candidatura presidencial de AMLO. ¿Pero qué pasó después? Por la boca muere ‘El Peje’ Aquí viene lo interesante del asunto, lo que no quieren ver y menos reconocer los enamorados y fanáticos de AMLO. En 2003, el señor Obrador perdió la partida por el control del IFE, y a pesar de que en los años siguientes y hasta 2005 fueron muchas las voces que le advirtieron que se promoviera un cambio en las reglas del juego, no le importó. Dijo a propios y extraños que tenía ganada la elección, incluso con ese IFE, el de Ugalde, por supuesto. ¿Se acuerdan de lo que decía seis meses antes del 2 de julio de 2006, tres meses, dos meses, dos días antes? Sí, que el IFE era confiable. ¿Qué dijo el 3 de julio? Denunció un gran fraude. Pero nunca lo pudo demostrar, porque no existió. Pero lo interesante del asunto, más allá del cuento del fraude, es que tanto PRI como PAN y PRD; tanto los señores Calderón, Beltrones y Obrador, son animales políticos que están en una lucha permanente por el poder; que negocian, jalonean y disputan los espacios del poder, las más de las veces con discursos mentirosos que muchos, como es el caso del discurso de AMLO, se creen a ciegas y a sordas, sin reconocer que los políticos profesionales son profesionales del engaño, la demagogia y la mentira. Por lo pronto, en el nuevo IFE, de nuevo AMLO se quedó fuera, y otra vez por la necedad de pretender imponer al presidente. aleman2@prodigy.net.mx
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