Economía Informal
Macario Schettino
El Universal

Jueves 31 de enero de 2008



Una recesión fantasma

Conforme hay más información, me parece que hay menos razón para creer que habrá una recesión en Estados Unidos durante este año. Ninguna de las cuatro variables que se utilizan para comprobar si la actividad económica se contrae dan señales de ello en este momento

La producción industrial sigue en números positivos, aunque muy bajos (2% anual), el empleo urbano incluso ha crecido, las ventas al menudeo no caen, y el ingreso de las personas se mantiene a un ritmo de 6% anual, que no es nada malo.

La preocupación, como le decía, es la posible transformación de la crisis inmobiliaria en financiera y luego en productiva. El primer paso ya ocurrió, y por eso desde octubre pasado hemos tenido malas noticias en los bancos estadounidenses, que rápidamente asumieron sus pérdidas. Pero el segundo paso, hacia la producción, es el que no ha ocurrido, y puede ser que no ocurra.

La Reserva Federal (Fed), como usted sabe, redujo sus tasas en tres cuartos de punto porcentual la semana pasada, en una acción muy agresiva. No sólo por el tamaño del movimiento, el mayor registrado, sino también porque lo hicieron fuera de la reunión de mercado abierto, que es cuando normalmente se anuncian los cambios a la tasa de interés. Ayer mismo, la Fed amplió la reducción en las tasas, sumando más de un punto porcentual. De una tasa de 4.25% que tuvimos hasta el 21 de enero, ahora la tasa es de 3%.

Esta segunda reducción es relevante no sólo porque se agrega a la anterior en un período muy pequeño de tiempo, sino porque la inflación al cierre de 2007, sin contar alimentos ni energía, fue de 2.4%, y creciendo. Esto significa que la Fed está prestando dinero hoy a los bancos a una tasa de interés real muy pequeña, lo que representa un gran incentivo para que el dinero se mueva rápidamente.

Adicionalmente a esto, la Cámara de Representantes aprobó ya un acuerdo sobre el paquete propuesto por Bush. Se trata de 150 mil millones de dólares, para este año, que se utilizarán sobre todo en devolución de impuestos a las personas, y en menor medida en reducción de impuestos a las empresas.

Sumando las dos políticas, la monetaria y la fiscal, es claro que los consumidores no tienen razón para reducir sus compras en este momento, como tendría que ocurrir para que la recesión se hiciese presente. La preocupación que teníamos es que la crisis inmobiliaria y financiera, al elevar el servicio de la deuda de las personas, les obligara a dejar de consumir, porque, como lo hemos comentado varias veces, ahorro no tienen. Pero si las tasas de interés bajan, como ha ocurrido, lo mismo pasa con el servicio de la deuda. Y si además le regresan a uno dinero de los impuestos, en la suma los consumidores no tienen ninguna razón para dejar de gastar.

Esto es buena noticia en lo que se refiere a que no tengamos una etapa de contracción durante el año, pero no es una buena idea visto desde el largo plazo. El problema de origen en la economía de Estados Unidos es su exceso de gasto en los últimos años, y me refiero a prácticamente ya dos décadas. Este exceso de gasto es evidente en el déficit en cuenta corriente, sumamente elevado, en el déficit fiscal, también muy grande, incluso sin considerar los gastos de la guerra en Irak, que se ponen aparte, y en la caída tan seria del ahorro personal, que de ser de entre 8% y 10% del ingreso hace medio siglo, ha sido de prácticamente cero desde 2005. Dicho de otra manera, los estadounidenses tendrán que dejar de gastar en algún momento próximo, para equilibrar sus cuentas.

De momento, lo que determinará qué tanto más hace la Reserva Federal es la inflación. Si ésta supera 3% anual, en la medida que excluye energía y alimentos, la Fed seguramente se olvidará de bajar tasas e impulsar la actividad para regresar a su trabajo principal: evitar la erosión del poder de compra. Así que si quiere usted saber cuándo se complicarán las cosas, ésa es la variable a seguir.

Por el momento, creo que los analistas que redujeron las metas de crecimiento tendrán que volver a hacer cuentas. Y si se logra una reforma energética razonable en nuestro país, yo creo que 4% es poco para 2008. No luche con fantasmas.

www.macario.com.mx



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