Itinerario Político
Ricardo Alemán
El Universal

Martes 29 de enero de 2008



¿Pintarán de azul al DF?

Para la contienda por el GDF en 2012, el PAN tiene cuatro años para construir imagen, partido y candidato

Germán Martínez Cázares lo pudiera conseguir,sobre todo si los panistas creen en los milagros

En lo que fue su reaparición pública como presidente nacional del PAN —luego de una elección de trámite en la que prácticamente fue ungido como dirigente nacional por el dedo presidencial—, el michoacano Germán Martínez Cázares se aventó la puntada de anunciar que a partir del pasado domingo cambia su residencia al Distrito Federal para, según dijo, pintar de azul la capital del país.

En un evento político que quiso ser una muestra del músculo político del panismo capitalino —y con el pretexto del primer informe de Mariana Gómez del Campo como la dirigente de Acción Nacional en el DF—, Germán Martínez no sólo anunció lo que será uno de sus más importantes objetivos electorales para la contienda de renovación de la Cámara de Diputados federal, el Congreso del DF y las 16 jefaturas delegacionales, sino que ofreció evidencias de que se prepara para blindar su futuro político. Sí, como eventual aspirante a gobernar el Distrito Federal.

En el primer caso, el de convertir a la capital del país en un bastión azul, el anuncio más bien parece un conjunto de buenas intenciones, ya que todos saben que se trata de la más importante sede del PRD, y punto de partida de su poder político electoral. ¿Qué tiene que hacer el PAN para recuperar la preferencia electoral que llegó a tener antes de las elecciones federales del año 2000?

Porque en efecto, en las elecciones de ese año para renovar la Jefatura de Gobierno del DF, que había sido ganada por Cuauhtémoc Cárdenas en 1997, el PAN y el PRD mantenían preferencias electorales muy parecidas, casi se disputaban 50% de las preferencias, frente a un electorado que se había declarado harto del PRI. Y era de tal magnitud la disputa por el DF, que en ese julio de 2000 el candidato azul, Santiago Creel, estuvo muy cerca de ser jefe de gobierno por el PAN.

Y por si fuera poco, luego de una controvertida gestión al frente del Gobierno del DF —que le valió alcanzar los niveles de popularidad más altos que haya tenido candidato presidencial alguno—, el ex jefe de Gobierno Andrés Manuel López Obrador se encargó de inclinar la balanza de la popularidad a favor de los amarillos a niveles impensables, lo que desplazó casi por completo a los azules. De esa manera, en la contienda de julio de 2006, una mayoría abrumadora de los electores capitalinos prefirió votar por el PRD, por la figura de Marcelo Ebrard, que era lo mismo que darle su voto y su respaldo a Andrés Manuel López Obrador.

Está claro que en el discurso el jefe nacional del PAN está obligado a declarar que van por el Distrito Federal, que además de ser la capital del país es la mayor concentración de la llamada clase media, que casi por definición debía ser clientela electoral de los azules. Pero no, el señor Germán Martínez necesitará más, mucho más que los miles de acarreados que en cientos de camiones desplazaron sus dirigentes en una ridícula demostración de “fuerza” que le debió costar a Acción Nacional una millonada, y que no terminó ni el informe ni el acto de protesta.

En efecto, para la contienda por la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal, prevista para 2012, el PAN tiene cuatro años para construir una imagen, un partido y un candidato. Y también es cierto que Germán Martínez lo pudiera conseguir, sobre todo si los panistas creen en los milagros. Pero la realidad es que frente a ellos tienen una maquinaria político-electoral que ha resultado aún más efectiva que la desarrollada durante décadas por los señores del PRI.

En realidad la maquinaria sobre la que se soporta el aparato electoral que hace posible que en toda la década más reciente el PRD se haya convertido en el gran ganador no es otra cosa que la misma base clientelar del PRI, articulada bajo los mismos principios y los mismos métodos, pero con elementos modernos. El PRD tiene el poder en el GDF, en la mayoría de las delegaciones políticas y la mayoría de diputados en la Asamblea Legislativa. ¿Qué quiere decir todo lo anterior? Pues eso, que tiene todo el poder y puede hacer todo lo que quiera.

Desde los tiempos de AMLO, sólo que corregidos y aumentados, el perredismo en el gobierno del Distrito Federal tiene en marcha una decena de programas sociales de alto impacto social, pero también de un innegable poder electorero y clientelar. Desde la ayuda a los viejitos, pasando por las madres solteras, los jóvenes con facultades diferentes, los estudiantes de preparatoria… A eso habrá que agregar el ambulantaje de millones de votos cautivos, los taxis pirata, la vivienda de interés social… ¿Qué puede hacer el PAN frente a todo ese poder? Si lo vemos de manera fría, puede hacer muy poco, si no es que nada. Bueno, por lo pronto ya comenzó con groseros acarreos, que no sirven más que para la foto.

Pero el asunto va más allá. Por una mera casualidad, el señor Germán Martínez dice que mudará su residencia, de Morelia al Distrito Federal, para dedicarle alma y corazón a la tarea de recuperar para los azules la capital del país. Pero resulta que se muda al DF justo para cumplir con el requisito de cinco años de residencia efectiva para pretender la candidatura al gobierno del Distrito Federal. ¿En qué quedamos? ¿No que el jefe nacional del PAN era uno de los suspirantes a suceder a Felipe Calderón como huésped de Los Pinos?

Es probable que sí, que sea uno de los precandidatos posibles. Pero precavido que es el señor Germán Martínez ya pavimentó la otra salida, la de emergencia, o acaso la del premio de consolación. Como quiera que sea, el michoacano ofreció una demostración de fuerza, pero también de que el PAN es un partido colonizado por las peores prácticas del viejo PRI.

En el camino

Todos hablan de la reforma energética como si se tratara del tema que más conocen los mexicanos en general. Que si es la entrega del país al extranjero, que serán unos traidores a la patria los que la aprueben, que los amarillos ya amenazan con una huelga legislativa —con todo lo que eso signifique— y que el PRD y sus fieles defenderán con todo la soberanía nacional. ¿Pero alguien conoce la reforma? ¿Dónde está? ¿Existe? Otra vez la rueda de molino.

aleman2@prodigy.net.mx



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