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| Sexualidad |
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Patricia Kelly El Universal Domingo 16 de diciembre de 2007 |
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Las disfunciones sexuales, y los trastornos derivados de la violencia sexual no pueden ser atendidos por cualquier terapeuta. Sé que muchos siquiatras y sicólogos no estarán de acuerdo, pero para atender estos problemas es necesario tener un entrenamiento especializado. Para ayudar a sanar los problemas de la sexualidad se requiere de estudio constante y actualización, al igual que con otras áreas de nuestra salud. Los dos testimonios que presentamos a continuación, en manos de profesionales especializadas, hubieran tomado otro camino. El agresor, bajo el mismo techo No me he casado, he tenido varias parejas y con ninguna de ellas he tenido placer sexual de manera constante. Quizá un par de veces con alguno, pero nada más. En mi adolescencia sufrí de abuso sexual por parte de mi padre, y hace años que trato de lidiar con eso. He estado en terapia bastante tiempo con diferentes sicólogos, que han concluido que si bien esta experiencia con mi padre me dejó una marca, no es claro que sea la razón de mi problema, ya que todo parece indicar que eso está superado. El caso es que en realidad ya no sé qué hacer. Siempre que se habla de mujeres que no disfrutan sus experiencias sexuales, están incluidas cuestiones como que se avergüenzan de sus cuerpos, de su desnudez, que se consideran que no tienen derecho a disfrutar, etcétera. Yo no siento que pueda identificarme con ninguna de estas cuestiones, y sin embargo, no logro tener ningún tipo de plenitud sexual, ni sola ni con una pareja. Mis compañeros siempre me han respetado en todas mis decisiones y han comprendido mi situación, he ido a terapia a superar lo de mi padre, y al parecer lo he logrado. Me considero una persona de mente abierta al hablar del tema. Esta situación es inaguantable. Claudia. “Nadie sabe más de ti que tú”, dice uno de los principios humanistas que se puede aplicar muy bien en este caso. Es muy importante que tú seas la que evalúe y decida si ya está superado el asunto de tu padre o no; y aunque se haya superado, dejó secuelas en tu cuerpo, el cual tiene memoria, no lo olvides. Al inicio del texto decía que los problemas sexuales se tienen que tratar con un terapeuta bien calificado. El ser sicoterapeuta, no garantiza que tengas un conocimiento de la sexualidad humana, ni mucho menos que pueda profundizar en el origen de tu padecimiento. Muchos profesionales de la salud nunca llevaron la materia de sexualidad en sus carreras. No descarto su apoyo, pero deben tener la ética suficiente para reconocer sus límites sin dañar a sus consultantes. ¿Qué pasa contigo, con tu cuerpo, con tu sexualidad?, no lo sé, pero te sugeriría una vez más que intentaras trabajar con un especialista en el tema. Tus anteriores terapias seguramente te ayudaron en muchos aspectos, pero tu sexualidad te ha llevado a situaciones insoportables, falta trabajar un poco más en ella. No te des por vencida. En la ciudad de México está Adivac (Asociación para el Desarrollo Integral de Personas Violadas, A.C.) la institución que reúne a profesionales de diferentes disciplinas para enfrentar el tema. Si te interesa solicita una cita al 5682-7969. Otra opción serían los terapeutas sexuales de Caleidoscopia, 5601-2892 o de la Asociación Mexicana para la Salud Sexual 5573-3460. Violencia y disfunción sexual Me casé hace 4 años. Al principio todo estaba muy bien en la intimidad. Se puede decir que mi esposo y yo teníamos una relación aparentemente sana, hasta que a los ocho meses comenzaron las agresiones físicas de su parte. Sé que es estúpido haber continuado algo así, pero lo hice con la creencia de que él cambiaría algún día. Durante seis meses estuvo en el Hospital de Psiquiatría y las consultas con el sicólogo y el siquiatra lo ayudaron a mejorar, sin embargo, el tratamiento para la ansiedad y la depresión nos llevaron a tener un distanciamiento en la intimidad. Aunado a esto yo subí mucho de peso ya que estaba deprimida con todo lo que pasaba, sentía hacia él una especie de desprecio y para ser sincera el primer año no me importó mucho el distanciamiento. Mi esposo no ha vuelto a golpearme, pero desde hacer 2 años y medio empezó el problema sexual. Sé que él no quiere reconocer en el fondo que tiene un problema físico, es evasivo al tema, se molesta cuando lo intento sacar, no sé qué puedo hacer. Investigué y supe que las pastillas que toma pueden producir disminución del apetito sexual y la disfunción eréctil. Le he propuesto una terapia de pareja pero no acepta. Incluso me ha dicho que no podemos seguir, pues yo le doy mucha importancia al sexo y que quizá pueda encontrar a otra persona. He llegado a pensar hasta en darle algún medicamento a escondidas para solucionar este problema. Estoy desesperada. Gabriela. Te has ocupado tanto tiempo de una parte del problema, o sea él, que te has olvidado de la otra, es decir, tú. Estás empeñada en salvarlo, en que cambie, vigilas cada uno de sus movimientos, sin atreverte a ver los tuyos. Si subiste de peso y bajaste, lo culpas a él y a la depresión que te provoca; si él no tiene erección, lo haces responsable de tu displacer; si no te acompaña a terapia ¿por qué no vas tú? Giras en torno a él como si fuera el centro de un carrusel, te dedicas a ver qué es lo que le pasa, lo que necesita y no enfrentas tus problemas vitales. ¿Qué te hace pensar que un hombre que golpea y es violento va a cambiar?, ¿por qué te valoras tan poco?, ¿por qué o de qué lo quieres salvar?, ¿no sería mejor que la estrella de tu película fueras tu misma? Cada uno de los problemas que ves a tu alrededor, los transformas en una magnífica oportunidad para disimular y encubrir uno tuyo. Una pareja puede reencontrarse cuando las dos partes están en disposición de hacerlo y con un nivel mínimo de salud, y por lo que me has contado, en este caso, las dos partes de la pareja necesitan mucha, pero mucha ayuda, y lo más importante, ser responsables de ellos mismos. Los siquiatras que lo medicaron, tenían la obligación de informarle que el tratamiento afectaría su sexualidad, pero que también sería temporal, y que en un momento dado, podrían sustituir los medicamentos por una fórmula que no le afectara tanto. Él esta ansioso y deprimido probablemente, pero tú también estas deprimida, ansiosa y buscando culpables de lo que te pasa. Deja de cuidarlo, ocúpate de ti. patricia.kelly@eluniversal.com.mx
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