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Artes Visuales
Mónica Mayer
El Universal

Viernes 14 de diciembre de 2007



¿Masculinas?

Lo masculino me fascina. Me atraen sus aspectos biológicos, me intrigan sus representaciones culturales y me encanta lo que hacen las artistas con este material.

A través del tiempo, en su vida y en su obra, las artistas han jugado con el tema de la masculinidad por necesidad o por gusto.

Por ejemplo, Rosa Bonheur (1822-1899), pintora francesa de briosos caballos o leones domesticados, tuvo que conseguir un permiso para vestirse como hombre para poder asistir al rastro a estudiar la anatomía de los animales porque las largas faldas femeninas eran incómodas. En su tiempo también escandalizó a muchos al hacer cosas tan masculinas como usar el cabello corto y fumar.

Frida Kahlo (1907-1954) reflexionó sobre la masculinidad biológica y cultural al autorretratarse con el pelo corto y usando traje, o al mantener su bozo, su bigotito, en muchos cuadros.

Más recientemente, Lorena Méndez realiza un performance como parte del grupo La Lleca (http://www.lalleca.net/) que trabaja en el contexto carcelario. Concurso es una acción en la que discute con “los chicos” cuales creen que son las características masculinas y femeninas para “cuestionar la construcción social de su género” y después comparan la cantidad de vello en las axilas que tienen ellos y la de ella, que naturalmente es más abundante.

Actualmente, la fotógrafa Adriana Calatayud (México, 1967) está presentando Constructo: la construcción del cuerpo femenino en el Centro Cultural de España.

Se trata de un conjunto sobre la fisicoculturista Norma López Castellanos en el proceso de trabajar su musculatura para alcanzar la perfección física.

Al igual que en series anteriores, la fotógrafa realiza un sutil trabajo de sobreposiciones que dan un entramado en el que se empalman concepciones estéticas y sociales de distintas épocas.

En este caso, en la exposición como conjunto logra estas capas, estos tonos, al intercalar en la sala textos con reflexiones sobre el fisicoculturismo, los sistemas de proporciones o la experiencia de alterar el cuerpo como “¿qué o cuántas partes de mi cuerpo puedo cambiar antes de que mi identidad cambie, antes de que yo deje de ser yo?”. Sociedad e identidad.

Pero estas veladuras visuales y conceptuales también son la esencia de las imágenes. A las fotos fijas de la enérgica modelo con su coqueto biquini color de rosa que están ampliadas y pixeladas para remarcar el proceso de construcción de la imagen, tanto la fotográfica como la de género, les empalma dibujos geométricos de estudios de proporción anatómica de Alberto Durero. Los videos muestran el rítmico movimiento del brazo de la atleta flexionándose. Aparecen como una nostálgica imagen en blanco y negro que sutilmente devela la musculatura que la piel resguarda. Tiempo y ritmo.

Al ver la obra de Calatayud pensé en las fotos de luchadoras de Lourdes Grobet. Quizá por pertenecer a una generación anterior, Grobet remarca la feminidad de figuras que practican un deporte tradicionalmente masculino.

Las muestra alimentando a su bebé o elegantemente vestidas de largo y con zapatos de tacón, como queriendo decir que, en el fondo, hasta las mujeres que ejercen su masculinidad sonfemeninas.

A lo mejor hoy, entre los nuevos cánones de belleza femenina que promueven películas como G.I. Jane, con espléndidas atletas como Ana Guevara y con la obra de artistas como Calatayud, el canon de lo femenino se está borrando.

¿Nos estaremos acercando al momento de entender que todos somos individuos con una amplia gama de características físicas y culturales femeninas y masculinas?

pintomiraya@yahoo.com



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