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Itinerario Político
Ricardo Alemán
El Universal

Martes 27 de noviembre de 2007



“…Si privatizas, lo haces presidente…”

El PRI, más que Calderón, parece no estar dispuesto a entregar al PRD el tema energético

Sigue presente y sin respuestas la gran pregunta: ¿qué va a pasar con Pemex?

En las semanas recientes, en un clima marcado por los elevados precios internacionales del petróleo, por uno de los más costosos accidentes registrados en plataformas de Pemex —en la sonda de Campeche, donde perdieron la vida 23 trabajadores— y por la persecución judicial del ex director de la paraestatal Raúl Muñoz Leos, distintas voces han advertido sobre la “inminente decisión” del presidente Felipe Calderón por privatizar algunas actividades de Petróleos Mexicanos.

Más aún, la parte central del mensaje fallido de Andrés Manuel López Obrador al celebrar el primer año de su “gobierno legítimo” —no sólo porque el asalto a la Catedral opacó su impacto, sino que al parecer el gobierno federal habría decidido no privatizar— fue precisamente en torno de una eventual privatización de Pemex, que según el tabasqueño es la solución que le dará a la crisis energética mexicana el gobierno de Calderón.

Y en efecto, a pocos meses de asumir el cargo de Presidente de los mexicanos, Felipe Calderón mostró interés en una profunda reforma al artículo 27 constitucional, al tiempo que en el Congreso el tema también era parte de la agenda del primer año. Conocedor de los tiempos del Congreso —espacio en el que no pocos ven una de las fortalezas del nuevo Presidente—, Felipe Calderón pulsó los escenarios, mandó los mensajes respectivos a congresistas y gobernadores, y —según las versiones consultadas— finalmente convocó hace algunas semanas a un grupo de líderes del PRI.

El motivo del encuentro era precisamente conocer la posición del PRI respecto del tema energético en general, sobre el petróleo en especial y en forma específica lo que hace a Pemex y alternativas de financiamiento a través de la privatización. El priísmo convino con el Presidente en que era urgente rescatar a Pemex, impulsar políticas financieras para su saneamiento, revertir la carga financiera por la importación de gasolina y gas para el mercado nacional y conseguir recursos para iniciar la explotación de yacimientos en el golfo de México que se localizan en aguas profundas.

El grupo de líderes del PRI que acudió al encuentro con el presidente Calderón hizo una primera evaluación de los distintos escenarios que se presentaron en el encuentro, pero hacia el final de la reunión uno de ellos atajó la discusión y soltó un sonoro: “Si se trata de una reforma constitucional para privatizar, no cuenten conmigo”, dijo. Contrariado, el Presidente quiso saber la razón de esa postura y recibió una muy breve explicación: “Si vamos por la reforma constitucional, y si privatizas Pemex, en ese momento haces presidente a López Obrador”. Ahí terminó la reunión.

Unos días después, aparecieron signos de un cambio de estrategia en la casa presidencial —en los que pareció dar un viraje el asunto de la privatización de Pemex—, en tanto que en el PRI se empezó a trabajar en un proyecto de reforma energética, de manera especial en su vertiente petrolera, que no pasa por la reforma al artículo 27 constitucional. En términos generales, un sector del PRI elabora una propuesta que pretende hacerle llegar al Presidente que toma en cuenta los recursos de los excedentes petroleros —resultado de los elevados precios—, que incluye modalidades de financiamiento privado para la explotación de los yacimientos en aguas profundas, la instalación en México de refinerías y hasta intercambios con empresas estatales como Petrobras. Y todo ello sin llegar a las reformas constitucionales, sino mediante ajustes en leyes reglamentarias.

Y es que sin restarle un milímetro de importancia al tema energético, al rescate de Pemex, impulso a la inversión en exploración y explotación y la construcción de refinerías —entre muchos otros aspectos que se deben corregir en esa industria—, el tema de fondo parece ser político. El PRI, más que el propio gobierno de Calderón, parece no estar dispuesto a entregar en brazos del PRD y del grupo de Andrés Manuel López Obrador el tema, la discusión y el debate del petróleo y su eventual privatización. Y la razón se localiza en el proyecto que ha diseñado la nueva dirigencia de ese partido y los grupos de poder en el Congreso y entre gobernadores, para preparar el regreso del PRI a Los Pinos en el aún lejano 2012.

Por increíble que parezca —y a pesar de que en las recientes elecciones federales el PRI fue enviado al tercer lugar—, distintos sectores del partido tricolor ven más cercana y viable la posibilidad de regresar a Los Pinos en 2012 que lo que pudieron imaginar en la pasada contienda de julio de 2006. ¿Por qué? Así lo explican ellos: “Porque en el PRI están en construcción por lo menos tres candidaturas fuertes, mientras que en el PAN se les terminó el capital político, salvo algún emergente, mientras que en el PRD su carta fuerte, López Obrador, está en vías de autodestrucción”.

Está claro que se puede tratar de un diagnóstico equivocado, prematuro y poco realista. Pero lo interesante del asunto es que más que en el gobierno de Calderón —que es o debiera ser el más preocupado por remachar los clavos del ataúd político de AMLO, el más feroz adversario del gobierno “espurio”—, es en el territorio del PRI donde no quieren repetir fenómenos como el del “desafuero”, que en realidad fue parte del combustible para inventar políticamente al tabasqueño.

Lo cierto es que sigue presente y sin respuestas la gran pregunta: ¿qué va a pasar con Pemex? El gobierno de Calderón parece dispuesto a meterle mano, pero sin recurrir a la reforma constitucional. Un sector del PRI no quiere caminar por esa ruta, porque para ellos sería lo más parecido a un suicidio político —frente a la campaña ya iniciada de AMLO contra la supuesta privatización de Pemex—, pero también es cierto que un sector del PRD, sobre todo el de Los Chuchos, está dispuesto a rescatar Pemex, si les dan garantías de que no habrá reforma constitucional. Aquí se podría alinear de nueva cuenta el G-3. Al tiempo.

aleman2@prodigy.net.mx



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