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| Serpientes y escaleras |
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Salvador García Soto
El Universal Martes 13 de noviembre de 2007 |
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Sin dejar de lado las acusaciones contra ex gobernadores del PRI, como Roberto Madrazo y Manuel Andrade, las baterías perredistas estarán más enfocadas a movilizar a los tabasqueños contra dependencias federales La tragedia de Tabasco será el pretexto para que dos conocidos enemigos se enfrenten de nuevo en la batalla política. Conforme desciende el nivel de las aguas, junto a toda la podredumbre, el lucro político sale a flote entre los saldos de la inundación. Y la figura de Andrés Manuel López Obrador aparecerá en escena para encabezar una movilización popular que buscará ajustar cuentas al gobierno de Felipe Calderón y exigir castigo a los responsables de que la vida de muchos tabasqueños se haya arruinado. Viene la contabilidad de los platos rotos y el PRD, azuzado por AMLO, decidió irse “con todo” sobre Tabasco. Ayer iniciaron una operación política en el estado que busca encabezar los reclamos populares para que se investigue si hubo fallas y negligencias detrás del desastre y se finque responsabilidad civil a los culpables. La decisión la tomó el fin de semana la cúpula nacional perredista y, según afirman, en este lance hasta Los Chuchos —adversarios internos de López Obrador en la disputa por el partido— apoyarán la que se definió como “una causa de partido”. A diferencia de su desafortunada aparición del 4 de noviembre, donde calculó mal los tiempos y se lanzó solo, López Obrador lleva ahora toda una batería perredista y una estrategia enfocada a exigirle al gobierno federal que responda con indemnizaciones a la inmensa mayoría de tabasqueños que perdieron su patrimonio y no tienen un seguro que los cubra. Sin dejar de lado las acusaciones contra ex gobernadores del PRI, como Roberto Madrazo y Manuel Andrade, las baterías perredistas estarán más enfocadas a movilizar a los tabasqueños contra dependencias federales como Pemex, la Comisión Federal de Electricidad, Conagua y otras. Los argumentos irán desde la incompleta realización de obras hidráulicas hasta el manejo irresponsable de caudales en la cuenca del Grijalva o el incumplimiento de compromisos ambientales por paraestatales. El cálculo de López Obrador se basa en datos que arrojan las encuestas: en Tabasco el único que sale bien librado en la evaluación popular tras la tragedia es el gobernador Andrés Granier. En el caso del presidente Calderón, aun con el despliegue humano y de recursos de su gobierno y de la constante promoción del apoyo a los tabasqueños, las encuestas no muestran un repunte de la imagen presidencial, que no capitaliza aún su intervención oportuna en la tragedia. Los perredistas encabezados por AMLO iniciaron ayer mismo las protestas con una manifestación en las afueras del Congreso local tabasqueño, adonde el gobernador Granier acudió a entregar su primer informe de gobierno. El esquema de movilización repetirá las experiencias de organización de víctimas que se ha dado en otras tragedias. Desde el sismo de 1985 en la ciudad de México, que permitió el surgimiento de figuras perredistas como René Bejarano y Dolores Padierna, hasta las explosiones del drenaje en Guadalajara en 1992, donde ya actuó el PRD y algunos dirigentes de las víctimas hoy son cuadros perredistas. Uno de los argumentos que explotará la estrategia del PRD es el contraste entre la respuesta que el gobierno federal dio a las afectaciones del huracán Wilma en Cancún, en octubre de 2005, y la atención en Tabasco, donde el flujo de recursos y la rapidez de las dependencias federales para restablecer servicios básicos no ha sido la misma. Para eso, los perredistas aprovecharán la vinculación entre ambos lugares porque parte de la migración de los tabasqueños se da hacia Cancún. Un factor que hace la diferencia, y no depende del gobierno, es que en el destino turístico el pronto restablecimiento de la normalidad tuvo que ver también con la amplia cobertura de seguros contratados en hoteles y negocios que llegaba a 80% de los afectados, mientras en Tabasco la cifra de asegurados apenas alcanza a 20%. En el fondo, en Tabasco veremos sólo una reedición de la guerra entre el presidente Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador. Porque si bien Calderón actuó a tiempo y demostró sensibilidad en Tabasco, también es claro que además de la magnitud de la desgracia, en la actuación presidencial había un cálculo secundario: legitimar al titular del Ejecutivo en la tierra de AMLO y lograr algo así como una “expropiación política”. Calderón ha dicho que Tabasco y Villahermosa serán reconstruidos “cueste lo que cueste”. Más vale que su gobierno se prepare con recursos extraordinarios y vaya etiquetando sus millonarios excedentes petroleros; porque con la dimensión de las pérdidas y la agitación social que encabezará su enemigo político, podría no haber fondo que alcance. Ya empezaron a bajar las aguas en Tabasco. Y con la podredumbre, entre las culebras y demás fauna nociva que amenaza a los habitantes, vienen los políticos y sus batallas. Notas indiscretas... Todavía no cumple ni dos meses en el cargo y Agustín Basave ya logró descomponer los avances y la marcha que traía la comisión ejecutiva para la reforma del Estado (CENCA). El ritmo que traía ese organismo con la aprobación de la reforma electoral se ha frenado porque la secretaría técnica que encabeza Basave descuida la operación política, el cabildeo y la comunicación entre partidos. Una prueba se dio el miércoles de la semana pasada, al reunirse el grupo de trabajo que analiza la reforma judicial. Las diferencias entre diputados, senadores y asesores surgieron por la redacción del acta de la sesión anterior y terminaron por reproches, acusaciones y quejas entre priístas, panistas y perredistas. Porfirio Muñoz Ledo y Emilio Rabasa, asesores de la CENCA, le reclamaron a César Camacho, presidente del grupo, por el contenido del acta y a partir de ahí todo fueron desencuentros. Camacho se molestó y le dio instrucciones a Basave para que cuidara la redacción de las actas de acuerdo con la versión estenográfica. Luego vino el senador Alejandro González Alcocer, quien se quejó de ataques de los diputados a su trabajo. Los enfrentamientos y desacuerdos en la CENCA reflejan la falta de información previa y cabildeo entre los legisladores, que debiera hacer Basave en vez de estar preocupado por ocupar las plazas y contratar a sus amigos. Tal vez por eso hace unos días a Agustín se le vio desayunando con José Woldenberg, a quien debió pedirle consejo. Pero por lo que se ve poco caso le ha hecho… Con el ex senador Manuel Bartlett a la cabeza, empieza a tomar forma la “resistencia” en el PRI a una iniciativa de Calderón que plantea la privatización en Pemex y la CFE. Un amplio grupo de priístas ex legisladores, han tenido reuniones en las que se acusa a Manlio Fabio Beltrones y a Francisco Labastida de que “están coqueteando con la propuesta privatizadora de Calderón”… Capicúa de los dados. Cayó la primera serpiente. sgarciasoto@hotmail.com salvador.garcia@eluniversal.com.mx
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