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Itinerario Político
Ricardo Alemán
El Universal

Jueves 01 de noviembre de 2007



Pemex: las dudas

Más allá de declaraciones, son muchas las dudas sobre la eficacia de las indagatorias

Se requiere responsabilidad y voluntad política. ¿La tiene su director?

La respuesta de Petróleos Mexicanos a la tragedia que costó la vida a por lo menos 22 trabajadores el pasado 23 de octubre, cuando por el mal tiempo colisionaron dos plataformas en la sonda de Campeche, parece enviar señales de que se pretende llegar a fondo en una investigación que deslinde responsabilidades y sancione a los responsables.

Y es que el director de la paraestatal, Jesús Reyes Heroles, anunció ayer que se realizarán tres investigaciones —además de la emprendida por la Procuraduría General de la República—, que incluyen la indagatoria que por obligación realizará Pemex, una más que será encomendada al Battelle Memorial Institute —institución estadounidense de ingeniería especializada—, y una tercera que estará a cargo de una comisión especial independiente, que presidirá el Nobel de Química, Mario Molina.

Sin embargo, y a pesar de que en Petróleos Mexicanos parecen empeñados en enviar señales de certeza sobre una verdadera investigación que deslinde responsabilidades por la tragedia, lo cierto es que más allá de empeños declarativos y mediáticos, aún son muchas las dudas sobre la eficacia con la que serán llevadas las cuatro indagatorias, y se duda si al final de cuentas el asunto no terminará en una mera simulación. ¿Por qué las dudas?

En primer lugar, porque nadie en el gobierno de Felipe Calderón se ha encargado de explicar la razón por la que fue desplazada de toda responsabilidad en la conducción de la investigación la cabeza del sector energético, que es la Secretaría de Energía, lo que no sólo confirma la versión de un fuerte choque entre Pemex y Energía, sino que envía el mensaje coloquial de que “la ropa sucia se lava en casa”. Pareciera que la más importante empresa paraestatal mexicana se manda sola, y que si es responsable de una tragedia como la ocurrida en el golfo de México, también lo es de tapar el hoyo. Y si se ratifica la independencia de Pemex, la pregunta obligada es otra: ¿para qué sirve la Secretaría de Energía? ¿Será que no es más que una figura decorativa?

Otra de las grandes dudas se desprende de la propuesta de realizar tres investigaciones paralelas, además de la que realizará la PGR. ¿Quiere decir que Pemex y el gobierno federal no tienen confianza en la capacidad técnica y jurídica de las instituciones del Estado? Pero además, frente al entramado de corrupción que prevalece en Pemex, frente a la magnitud de intereses que se deberán tocar para llegar al fondo de lo ocurrido, se antoja difícil, si no es que imposible, el éxito de las investigaciones independientes.

El director de Pemex explicó que la paraestatal realizará su propia investigación, porque está obligada a ello. Dijo que las pesquisas estarán a cago de Pemex Corporativo, no de Pemex Exploración y Producción. Eso suena bien, pero otra vez aparece la pregunta obligada. ¿Qué seriedad se puede esperar de una investigación como esa, si los mismos directivos que debieron ser responsables de los mínimos de seguridad en las plataformas serán los responsables de buscar las fallas y a los culpables? Eso sin tomar en cuenta que si no existió capacidad para prevenir y manejar el desastre, menos existe un equipo especializado y menos una metodología para investigar lo ocurrido y llegar al fondo.

Acaso por eso Jesús Reyes Heroles encargó otra investigación al Battelle Memorial Institute, una institución “de reconocido prestigio internacional en materia de investigación científica y tecnológica y de seguridad industrial”, según se dijo. Se puede decir que es otro acierto, sobre todo porque el instituto Battelle no es del todo ajeno a lo que ocurre en Pemex, ya que estableció una alianza tecnológica, en octubre de 1999, con el Instituto Mexicano del Petróleo, cuyos objetivos de cooperación son, entre otros, “el intercambio tecnológico y científico para la ejecución de proyectos, servicios de consultoría, estudios científicos, intercambio de especialistas y estudiantes”.

Y si ya se cuenta con todo ese intercambio tecnológico, aparece una nueva duda. ¿Por qué no encargarle la investigación al Instituto Mexicano del Petróleo? La respuesta parece de sentido común. Primero, parece que ni la dirección de Pemex confía en el IMP, lo que confirmaría la poca utilidad de esa institución y su obsolescencia —de la que nos ocupamos aquí hace casi dos años—, y/o porque para efectos de imagen se requiere del siempre rentable lustre de las firmas extranjeras, sobre todo de Estados Unidos. Pero al parecer también eso es insuficiente, porque según el director de Pemex, Battelle podrá incorporar a su equipo de trabajo a directivos, empleados de confianza y trabajadores sindicalizados que considere pertinente. Es decir, también en ese caso habría dudas.

Y acaso por eso se pensó en la última de las investigaciones, algo así como el aval científico y social de que, en efecto, la indagatoria sobre la tragedia en la Sonda de Campeche se hará con toda pulcritud. Una suerte de IFE para indagar la colisión de las plataformas y la muerte de los trabajadores. Nadie duda de la buena imagen y las capacidades científicas del coordinador de esa comisión, el Nobel mexicano Mario Molina. Qué bueno que en Pemex se pensó en él para esa tarea, y qué bueno que el prestigiado científico acepte la encomienda.

Pero aparece un pequeño problema. ¿En calidad de qué el Nobel y la comisión que preside se meterán a las tripas del gigante que es Pemex? ¿Cuáles serán sus facultades, atribuciones, capacidad de mando? No vaya a ser que la imagen y la reputación de Mario Molina terminen por ser utilizadas para avalar decisiones salidas de otro lado.

Es probable que hagan una importante contribución a esclarecer lo ocurrido las cuatro investigaciones que se encargarán de revelar las causas de la tragedia, sus implicaciones laborales, económicas, empresariales; la corrupción y las fallas técnicas. Pero también es cierto que por encima de afanes declarativos y anuncios espectaculares, se requiere de una alta dosis de responsabilidad y voluntad política. ¿La tiene el director de Pemex? Al tiempo.

aleman2@prodigy.net.mx



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