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Economía Informal
Macario Schettino
El Universal

Jueves 27 de septiembre de 2007



Récord

El déficit comercial del mes de agosto sumó mil 172 millones de dólares. Es, salvo 1994, el déficit más grande para un mes de agosto

En aquel año de desgracias, la diferencia entre ventas y compras llegó a más de mil 700 millones, pero fuera de ese caso, no hay ningún mes de agosto comparable en nuestra historia. Esto no significa que estemos en una situación similar a la de 1994 ni mucho menos, pero sí es una llamada de atención más acerca del deterioro en las cuentas externas que en un par de años se convertirá en un problema serio.

Hay quienes atribuyen al petróleo el origen del déficit, pero esto no es totalmente cierto. Efectivamente la producción de crudo se reduce, y aunque los precios son muy elevados, en el valor total estamos recibiendo menos que en el año pasado. Para ponerlo en contexto, le comento que de enero a agosto de 2006 las exportaciones totales fueron de 165 mil millones de dólares, de los cuales 27 mil 700 fueron de petróleo. En este año, las exportaciones van en 174 mil 700 y de petróleo son 26 mil 100. Es decir, que sí tenemos ingresos menores por petróleo, pero nada espectacular: mil 500 millones menos, en ocho meses.

El problema está en que las exportaciones no están creciendo al ritmo al que crecen las importaciones. Y las de petróleo no sólo no crecen, sino que se reducen. Mientras las exportaciones se comportaban como hemos visto, las importaciones pasaron de 166 mil a 181 mil 700 millones, para el mismo periodo enero-agosto. Mientras las exportaciones crecen ligeramente menos de 6% anual, las importaciones casi llegan a 10%. El lado bueno es que esto confirma que estamos creciendo alrededor de 3%, y por eso compramos más. El lado malo es que no estamos incrementando las ventas. El crecimiento de las exportaciones, sin contar petróleo, no es malo, pero no llega al de las importaciones. Se queda en 8%.

Es claro que una situación como la actual no surge de la nada. Lo que ha ocurrido es que los altos ingresos por exportación de petróleo, gracias al elevado precio, nos ha ocultado el deterioro del comercio exterior. En 2004, cuando el petróleo se vendía a menos de 30 dólares por barril, el déficit comercial, sin contar el petróleo, fue de casi 34 mil millones de dólares. En los siguientes dos años, creció en 5 mil millones cada año, pero eso no se reflejó en el déficit total, porque el precio del crudo pasó de menos de 30 a 54 dólares por barril. De 2004 a 2006, el déficit comercial se redujo.

Pero en este 2007, aunque el precio del petróleo sigue alto (y todavía ha crecido un poco), la caída en producción está revelando la verdad. El año pasado, el déficit comercial total fue ligeramente menor a 6 mil millones de dólares. En este año, hasta agosto, el déficit ya suma 7 mil. Y los cuatro meses que faltan suelen ser los más deficitarios del año. Barato, el déficit alcanzará 16 mil millones de dólares.

Puesto que el resto de la cuenta corriente aportará cosa de 5 mil millones, el déficit en este renglón rondará los 11 o 12 mil millones de dólares, cosa de 1.5% del PIB, es decir, nada que deba preocuparnos. Pero tampoco nada que nos deba dejar impávidos, porque será el déficit más grande, en dólares, desde 2002. De hecho, se rompe la tendencia de los últimos cuatro años, en los que se venía reduciendo el saldo negativo, para movernos ahora en la dirección opuesta: cada año tendremos un mayor déficit en cuenta corriente. Y si no hacemos nada, hacia 2010 ya estaremos peligrosamente cerca de la referencia importante: un déficit en cuenta corriente de 5% del PIB, que en los últimos 30 años ha sido la causa de graves problemas en la economía.

Puesto que todavía faltan dos años para eso, hay tiempo para actuar. Es necesario reducir las importaciones o incrementar las exportaciones, lo que sea más fácil. Del lado de las importaciones, lo que más estamos comprando es gasolina, y bastaría construir una o dos refinerías para dejar de importar. Es decir que podemos resolver buena parte del problema invirtiendo, desde hoy, en ese tipo de infraestructura. No olvidemos que estas instalaciones son muy caras y difíciles de construir, y por eso hay que empezar pronto.

Ojalá se considere esto en la reforma energética que se está negociando. Es de la mayor importancia.



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