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Entre nos
Claudia Pérez
El Universal

Lunes 24 de septiembre de 2007



Somos parte del entorno

Descúbrete parte de la naturaleza y compártele tus problemas.

Las personas hemos llegado a considerarnos los amos del universo y nos sentimos separados de lo natural, en lugar de reconocernos parte de ello.

La sabiduría de la naturaleza es capaz de cambiar el rumbo de nuestras vidas en un instante, para bien o para mal, pero siempre nos enseña algo de nosotros mismos.

Creer que el destino final de la Tierra depende únicamente de nosotros, es mucha soberbia. La temperatura del Sol es ajena a nuestra voluntad; Marte también presenta un calentamiento considerable y en ese planeta no habitan humanos que lo contaminen.

¿Cuántas veces hemos dicho “se fue la luz” pero no sabemos a dónde? Así decimos cuando hay un apagón y se corta la energía del sistema eléctrico. Este es el ejemplo más simple y cotidiano para demostrar que hay algo más que está fuera de nuestro control.

Todos los inventos del hombre han fracasado alguna vez y cuando esto sucede se procura encontrar algún culpable o razón científica, pero en algunos casos las causas son desconocidas, accidentes de la vida.

El origen de la tragedia está en la mitología griega, se pensaba que los dioses te castigaban cuando rompías el orden del cosmos. Cada deidad representaba un fenómeno natural inexplicable ante los ojos humanos, se asumía que tenían un poder supremo al de los simples mortales; de ese modo podían explicarse y respetar el mundo.

John Cage, compositor estadounidense influenciado por la tradición Zen, dijo que el mayor propósito en la vida es no tenerlo del todo, esta postura nos ayuda a integrarnos al modo en el que opera la naturaleza y a no ir en contra de ella.

Debemos comprender que nuestra existencia es sólo una parte del Todo y no el Todo, una parte de nuestra existencia. Eso nos ayuda a ser más humildes y a no culparnos innecesariamente por los problemas cotidianos. Una vez que resuelvas lo que está a tu alcance, confía en que la naturaleza se encargará del resto; de lo contrario, te agobiarás en vano.

Queremos resolver los problemas ajenos y esperamos que recíprocamente los demás resuelvan los nuestros. ¿No sería más sencillo que cada quien se encargara de los suyos?

Para los padres de familia es muy difícil desligarse de las responsabilidades de sus hijos, en cierto modo comparten sus culpas hasta cierta edad; lo cruel es que después los obliguen a ir al sicólogo para que les corrija los traumas que ellos mismos padecen.

Cuando la naturaleza opera en tu favor, fluye con ella; si sientes que va en tu contra, eres tú quien debe cambiar de dirección o estacionarse para no provocar un desastre mayor.

Considera las señales, por muy sencillas que se presenten y déjate guiar por tu intuición. Sigue los deseos más íntimos de tu alma y el tiempo te dará la razón.

lahojaenblanco@gmail.com



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