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Periodistas EL UNIVERSAL
El Universal

Domingo 02 de septiembre de 2007



Voz de profeta

La diputada perredista Ruth Zavaleta, presidenta de la Mesa Directiva de San Lázaro, tuvo voz de profeta. Horas antes había dicho que esta sería la ceremonia de entrega del informe presidencial en el pleno del Congreso de la Unión más breve de la historia de México. No se equivocó.

El presidente Felipe Calderón sólo estuvo 11 minutos en el Palacio Legislativo, tres de ellos en tribuna. Para que eso se diera, los coordinadores del PAN, Héctor Larios, y del PRD, Javier El Güero González Garza, sellaron el acuerdo chocando sus copas de vino tinto, y no con tinta sangre, como muchos esperaban.

Lo terso de la sesión de Congreso General, para la presentación del primer Informe de Gobierno del presidente Felipe Calderón, se quedó en el salón de plenos de San Lázaro. Una posible bronca entre legisladores del PAN y del PRD quedó conjurada con un acuerdo por escrito. Pero algunos perredistas salieron del pleno con la sangre caliente y casi se lían a golpes entre ellos. ¡Faltaba más!

Los diputados perredistas Francisco Santos y Gerardo Villanueva protagonizaron un fuerte enfrentamiento verbal, que a punto estuvo de llegar a las manos. En el momento en que senadores y diputados del PRD abandonaron sus curules para no presenciar la llegada de Calderón, ellos intercambiaron acusaciones sobre sus creencias políticas, principalmente porque don Francisco —ex panista— se había pronunciado por el debate con el mandatario.

“Nos dijimos de todo y nos retamos a golpes, fue muy escandaloso, los compañeros nos tuvieron que separar, pero no llegamos a los golpes; y no es la primera vez que nos calentamos”, aceptó Santos, a quien se le metieron los demonios.

Muy orondo, el diputado perredista Antonio Soto dijo que ninguno de sus compañeros de partido se había quedado en el salón de sesiones de San Lázaro para ver a Calderón. “No se quedó nadie”, dijo.

De hecho, no miró hacia las galerías. Ahí estaba, sereno, el gobernador de Michoacán, Lázaro Cárdenas Batel. En el área de Asistencia Parlamentaria del PRD, conocida como basamento, se reunieron los perredistas para observar en dos televisiones todo el desarrollo de la entrada y salida del Presidente. No hicieron comentarios del llamado al diálogo.

El camino de Los Pinos a San Lázaro no estuvo exento de piedritas. El pequeño autobús, nuevo por cierto, se empezó a jalonear en el trayecto. ¿Le pusieron gasolina? ¿Checaron el aceite? ¿Se brinca la corriente de las bujías?, se preguntaban los legisladores que acompañaban al mandatario.

Sin tráfico de por medio, el vehículo tardó 40 minutos en recorrer la tortuosa ruta Los Pinos-San Lázaro. Los legisladores estuvieron a punto de salir en bloque para empujar la unidad. Pero tuvo que salir al quite el Estado Mayor Presidencial para resolver la falla.

Luis Carlos Ugalde, presidente del Instituto Federal Electoral, sí acudió a la apertura de sesiones del Congreso. Estuvo sentado muy cerca del cuestionado magistrado electoral Flavio Galván. Ambos muy serios. A uno se le señala de solapar supuestos actos de corrupción. Al otro de una deficiente operación política y de comunicación en las elecciones de 2006. Quizás ahora tienen algo en común: están en la mira de los legisladores, que les quieren dar cuello.



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