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Itinerario Político
Ricardo Alemán
El Universal

Lunes 27 de agosto de 2007



Gabinete sin cambios

Hasta la primera mitad de 2008, Felipe Calderón deberá procesar asuntos estratégicos de la mayor importancia

Será después de que sean evaluados el éxito o el fallo de esos objetivos que será posible hablar de relevos

De algunos “comederos políticos” salió la especie, hace casi un mes, de que ante la proximidad del primer Informe de Gobierno, el presidente Calderón tenía previsto hacer cambios en su gabinete. Desde entonces se barajaron muchas cartas; que si sería en Educación, en Relaciones Exteriores, en Desarrollo Social, en Trabajo…

Para no pocos conocedores del “hilo fino” que se teje en torno a la casa presidencial, la posibilidad más cercana de cambios se localizaba —hasta antes del pasado fin de semana— en la Secretaría de Gobernación, cuyo titular, Francisco Ramírez Acuña, no sólo estuvo literalmente en el ojo del huracán Dean, sino que durante semanas fue blanco de los “malquerientes” del gobierno calderonista. Algunos lo daban por “muerto” políticamente, mientras que otros de plano lo habían enfermado.

Bueno, la especie en torno a Ramírez Acuña llegó a tal nivel que en un reciente encuentro con directores de comunicación social del gobierno federal, no sólo se les pidió “parar” la especie de los cambios, sino que se insistió en que el secretario de Gobernación “no se va”, porque, según la fuente, “está más fuerte que nunca”. Y no les falta razón a quienes auguraban una eventual salida del gabinete del ex gobernador de Jalisco, ya que su trabajo no luce o no aparece, y en no pocas ocasiones tropieza hasta con sus propias palabras.

Pero suponer que a nueve meses de iniciado el gobierno de Calderón en la casa presidencial se tenga pensado realizar cambios entre el equipo de colaboradores del Presidente resulta, por decir lo menos, descabellado. Y no porque “los elegidos” por Felipe Calderón hayan resultado “chuchas cuereras” para el desempeño de sus respectivas responsabilidades —sin duda algunos ya debieron haber sido relevados—, sino porque en el nuevo gobierno se trabaja en dos planos: por objetivos, por un lado, y por el otro, bajo la lógica de que la administración es un todo, cuya imagen y fortaleza deben ser preservados como cuerpo. Un cambio sería signo de debilidad.

Es decir, que cada encargado de despacho trazó junto con el equipo más cercano del Presidente un calendario de objetivos que en su momento serán evaluados, y hasta entonces será posible hablar de eventuales relevos. Por lo pronto —y hasta la primera mitad de 2008—, el gobierno de Calderón —y sus respectivos colaboradores— deberán procesar asuntos estratégicos de la mayor importancia para la nueva administración federal, como los ceremoniales del 1 y el 15 de septiembre, por un lado, y por otro la negociación de última hora para sacar adelante el paquete de reformas fiscal, electoral y del nuevo régimen hacendario de Pemex.

En esa tarea están por cumplirse los objetivos trazados por las secretarías de Hacienda y de Gobernación, sobre todo la primera, donde Agustín Carstens ha sorprendido a propios y extraños no tanto por sus capacidades en las materias fiscal, financiera y económica, sino por sus habilidades políticas. Está claro que la reforma posible —y que está muy cerca de concretarse— está muy lejos de la reforma deseable. Pero eso es lo que hay. Aun así, de concretarse, lo alcanzado sería mucho más de lo que en su momento logró el gobierno de Vicente Fox.

En el terreno de política, y de política electoral, están en puerta las elecciones para renovar el gobierno de Michoacán —a celebrarse el 11 de noviembre próximo, y donde el PAN y sus estrategas se han propuesto arrebatarle el gobierno local al PRD— y dos eventos partidistas que se llevarán a cabo casi de manera simultánea y que serán determinantes para el nuevo gobierno; es decir, la renovación de las dirigencias nacionales del PAN y del PRD, respectivamente. Esas tres tareas requieren un intenso activismo político entre esa cuestionable dualidad de gobierno y partido, y que al parecer camina de la mano.

En Michoacán desde hace semanas están prendidos los focos rojos y no tardan en activarse las “alarmas chillonas”, ya que en la más reciente encuesta entre los aspirantes al gobierno estatal, prácticamente se ha detectado un empate técnico entre PAN y PRD. El aspirante azul, Salvador López Orduña, registra 35.9% de las preferencias, mientras que el candidato amarillo, Leonel Godoy, cuenta con 37.4%. No es un secreto para nadie que el PAN y estructuras del gobierno federal y hasta de gobiernos locales —Guanajuato y Jalisco— se volcarán para cumplir el objetivo político en esa entidad: arrebatarle al PRD el gobierno emblema del cardenismo.

En marzo de 2008 el PAN y el PRD renovarán sus respectivas dirigencias nacionales, en medio de sendos procesos que resultarán mucho más que un mero atractivo político; en los dos partidos se jugarán su futuro para la elección intermedia de 2009. En el primer caso, en el PRD, entre el grupo de lopezobradoristas se le da cuerpo a la especie de que el gobierno de Calderón estaría interesado en una dirigencia “a modo”. Se trata de una campaña enderezada contra el grupo mayoritario, Nueva Izquierda, al que con razón o sin ella se pretende vincular con Calderón. Como quiera que sea, de ese proceso saldrán chispas.

Y en el PAN la pelea no será menos, ya que el objetivo de la casa presidencial es tener el control total del partido, acaso con algunos aliados, pero siempre bajo la lógica de que todo gobierno requiere, como piso para su eficacia, mantener el control de su propio partido. También en este caso se trabaja a partir de la perniciosa dualidad partido-gobierno, y los estrategas de Calderón ya dieron muestras de eficacia, al arrebatarle al grupo de Manuel Espino la mayoría de los consejeros que elegirán al nuevo presidente. Desde hace meses dos “hombres del Presidente” buscan la dirigencia del partido: Germán Martínez y César Nava. No se descarta, sin embargo, un tercero.

Frente a esos objetivos trazados por el gobierno de Calderón, y que serán la base para avanzar en buscar la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados en 2009, ¿quién piensa en cambios? Al tiempo.

aleman2@prodigy.net.mx



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