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Galaxia editorial
Juan Domingo Argüelles
El Universal

Domingo 19 de agosto de 2007



Una historia de la lectura

Libro que se ha vuelto un clásico en el género, Una historia de la lectura se publicó por vez primera en 1995 y, desde entonces, no ha dejado de maravillar a sus lectores, pues su autor, Alberto Manguel, es, a la vez, sabio y ameno: con una erudición fascinante acerca del libro y con una sabiduría emotiva e intelectual que le impide cualquier asomo de pedantería o arrogancia. El amplio conocimiento de Manguel sobre la cultura del libro y su forma de expresarlo y transmitirlo no arredran ni intimidan, sino que, por el contrario, seducen, cautivan.

En 2005, Manguel revisó y amplió su precioso libro y publicó una nueva edición en diversos países. (En México, la traducción de Eduardo Hojman apareció bajo el sello editorial de Joaquín Mortiz en noviembre de 2006.) En las primeras líneas del prólogo ofreció la siguiente explicación: “El destino de todo libro es misterioso, sobre todo para su autor. Una de las inesperadas revelaciones que me deparó la publicación de Una historia de la lectura fue el descubrimiento de una comunidad mundial de lectores quienes, individualmente y en circunstancias muy distintas de las mías, tuvieron mis mismas experiencias y compartieron conmigo idénticos ritos iniciáticos, iguales epifanías y persecuciones. La verdad es que nuestro poder, como lectores, es universal, y es universalmente temido, porque se sabe que la lectura puede, en el mejor de los casos, convertir a dóciles ciudadanos en seres racionales, capaces de oponerse a la injusticia, a la miseria, al abuso de quienes nos gobiernan. Cuando estos seres se rebelan, nuestras sociedades los llaman locos o neuróticos (como a Don Quijote o a Madame Bovary), brujos o misántropos, subversivos o intelectuales, ya que este último término ha adquirido hoy en día la calidad de un insulto”.

Manguel habla de sí mismo y de su propia experiencia como lector, pero está consciente de que, al hablar de sí mismo y de esa experiencia íntima, devela también la vida y la experiencia de muchos lectores que, como él, proceden de historias comunes. Así, Una historia de la lectura se vuelve metáfora de todas las posibles lecturas. Al nacimiento personal del lector, Manguel le suma la profunda reflexión sobre los orígenes de la escritura hace al menos 6 mil años; la etapa de la lectura en voz alta y el paso superior de la lectura silenciosa, en la historia humana, como un momento decisivo en el desarrollo cultural del hombre; la importancia de las bibliotecas y el libro como memoria de nuestra civilización; la lectura de imágenes y la lectura pública o para los otros; el desarrollo tecnológico del libro, desde la invención de la imprenta hasta los modernos discos compactos; las formas y los modos de leer, en privado y en la intimidad; los amplios poderes del lector y el futuro del libro, y la prohibición y la destrucción de los libros a manos de los otros poderes (los políticos, religiosos, económicos, ideológicos, etcétera) que se oponen con no poca frecuencia al libro y a la lectura: a su poder y a su influencia, a su capacidad de transformar al ser humano a grado de conseguir convertirlo en un opositor de todos esos poderes.

De esto y más habla Alberto Manguel en Una historia de la lectura, con la convicción de que esta historia estará siempre inconclusa, porque es interminable y acaso infinita. La historia de la lectura seguirá escribiéndose y reescribiéndose en la medida en que la vida nos depare más libros y más lecturas. Y Manguel seguirá ampliando la suya mientras viva, con la certeza de que la tecnología electrónica no acabará jamás con los libros tradicionales.



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