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Ricardo Rocha El Universal Jueves 26 de julio de 2007 |
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El nuevo libro de Lorenzo Meyer es una suma de reflexiones intensas sobre el país que nos ha tocado vivir Es el título del nuevo libro de Loren-zo Meyer. Y es también un instrumento fundamental para entender el México de nuestro tiempo. Primero, porque es de una inteligencia deslumbrante, lo cual no es nuevo en su autor, pero siempre se agradece. Además, es una suma de reflexiones intensas y profundas sobre el país que nos ha tocado vivir y testimoniar en los años recientes. El espejismo democrático tiene un subtítulo que explica en gran medida la obra: De la euforia del cambio a la continuidad. Así, Meyer captura magistralmente los años recientes para reseñarnos las grandes esperanzas que suscitó el 2000 en el ánimo de la mayoría de los mexicanos con lo que se suponía no sólo un cambio de gobierno sino un cambio de régimen. Luego, implacablemente desglosa las causas de la gigantesca desilusión colectiva. Desde el principio advierte: “El año 2000 no desembocó en un nuevo marco legal sino en la permanencia de casi todo lo anterior... la vida económica sigue sin vitalidad, la estructura social está tan desequilibrada o más que antes, la estructura institucional mantiene su ineficacia... lo mismo que la corrupción de políticos y administradores. El cambio no llegó...”. Desde luego que Meyer encuentra en Vicente Fox al principal responsable del desencanto democrático pues “simplemente no estuvo a la altura de su responsabilidad histórica y dañó el proceso de consolidación democrática en su etapa inicial”. Sobre todo porque como primer beneficiario de un proceso legal en el 2000, Fox tenía la obligación moral de contribuir a refrendar la vía democrática en 2006. En lugar de eso, decidió empequeñecerse a cambio de unos milloncitos para irla llevando en el rancho y pasar a la historia como un grandote en lugar de un grande: el hombre que “puso en riesgo el proceso electoral de 2006”, a decir del propio Tribunal Electoral. En este punto Lorenzo es muy claro: “La acusación de fraude todavía tiene que ser probada, la de inequidad no”. En ese capítulo también hace una valiente revaloración del papel de Andrés Manuel López Obrador de quien, aún ahora, asegura que no está muerto políticamente como quisieran sus malquerientes de la derecha. Todavía más, lo compara con Madero en su incesante recorrido plaza por plaza a lo largo y ancho del mapa. Pero además del inventario del foxismo y sus consecuencias, Meyer analiza algunos de los grandes temas del país en forma brillante aunque se trate de oscuridades: el desperdicio de una oportunidad histórica; el fracaso en el eterno combate a la pobreza como resultado directo o indirecto de decisiones políticas; el enfermizo déficit en el sistema de pensiones; el fenómeno persistente de los caciques frente a los movimientos sociales como en el caso de Oaxaca; el peso creciente de la Iglesia católica en las decisiones de gobierno y por supuesto la corrupción política como atarjea pestilente de la que brotan las aguas negras de nuestros males. Sobre esta enfermedad endémica de nuestro sistema, Meyer es también terminante: “Si en algún momento de optimismo se llegó a considerar que el cambio reciente en México iba a influir de manera notoria y positiva en la solución de este viejo problema, ya no es el caso. La corrupción se mantiene como una característica central de nuestra vida pública”. Sin embargo, el capítulo más apasionante es el que Lorenzo Meyer dedica a “La derecha y el miedo como estrategia política”, donde establece: “No se necesita ser un observador agudo para detectar que el temor mezclado con el enojo fue un componente central de la atmósfera que envolvió el proceso electoral. La defensa de los intereses creados ante la muy relativa amenaza de una izquierda no radical empezó con el uso de los videos que pusieron en duda uno de los puntos fuertes del precandidato de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador: su honradez. Fracasado ese intento, se puso en marcha un plan B —el desafuero— para, finalmente, tras otra frustración, apostar todo a un plan M: el del miedo... presentando a AMLO como un peligro para México”. Finalmente, en este libro clave para explicar la actual realidad mexicana se puntualiza: una democracia construida sobre la base del miedo no es otra cosa que miedo a la democracia. ddn_rocha@hotmail.com
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