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| Sexualidad |
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Patricia Kelly El Universal Domingo 08 de julio de 2007 |
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Las mujeres y su vida sexual siguen siendo motivo de investigaciones. Algunas notas periodísticas nos acercan a ellas. El caso que presentaremos se refiere a un estudio chileno, pero esto se puede aplicar casi de manera exacta a otros países latinoamericanos. En Chile, de acuerdo con una nota de Terra Networks Chile, se descubrió recientemente que 40% no disfruta de su vida sexual. La sicóloga María Soledad Günter, de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Andrés Bello, habló de algunos factores que influyen en ello. Educación “Si se ha crecido bajo una educación moral muy intensa, donde el sexo se ha visto como algo oculto, oscuro y censurado, la mujer tendrá problemas para desinhibirse”. Esto no es privilegio de las chilenas, por lo menos en varios países de América Latina, se ha recibido una mala educación sexual que reproduce mitos, tabúes y llena de temor, sobre todo a las mujeres. Al placer se le tiene miedo, del cuerpo se avergüenzan. Muchos grupos conservadores siguen censurando la educación sexual, laica, objetiva y científica dejando a los padres y las madres como los únicos responsables de la información sexual. Eso garantiza la reproducción de la mala educación y sus consecuencias. Desinformación “Este factor desencadena la actitud pasiva de la mujer ya que se cree que es el hombre quien debe tomar el control mientras ella se entrega”. Dicho de otra forma, nos hacen creer que él sabe más de nuestro cuerpo que nosotras mismas. Además de ser una gran presión para ellos, que tampoco están educados en sexualidad, a ellas las limitan a lo que “ellos puedan darles”. En muy pocas ocasiones se nos entrena para saber que el placer es nuestra responsabilidad y de nadie más. Los varones están tan desorientados como nosotras, fuimos manipulados por las mismas instituciones, nada más que a ellos les hicieron creer que saben todo sobre sexualidad y a nosotras que no sabemos nada. Poca autoestima “Fingir el orgasmo por temor a sentirse abandonada o hacer pasar malos ratos a la pareja suele ser el comportamiento de una mujer que no cree en sí misma y que no es capaz de sentir su valor”. El asunto empieza desde la manera de percibirnos, que si mi cuerpo no es perfecto, que si me sobra por aquí, que si me falta por allá… La culpa por sentir placer también es algo que persigue a muchas mujeres. Por años se criticó el placer femenino porque se pensaba que sentirlo era equivalente a su baja calidad moral, “disfrutan sólo las prostitutas”, decían. Y a los hombres les pasaba algo similar, “con mi mujer puedo hacer sólo algunas cosas, y tengo que buscar otra para realizar todo lo que deseo”. Había que controlar al cuerpo femenino, evitar la multiorgasmia. Comportamiento sexual de la pareja “Si una pareja no tiene o no se da el tiempo de disfrutar del sexo, es muy probable que la mujer tenga un alto índice de insatisfacción en el afán de intentar responder tan rápido como lo hace el hombre”. Muchas generaciones de mujeres fueron entrenadas para servir, hasta en la cama. Era mucho más importante tener a “tu hombre satisfecho” para garantizar su fidelidad, que ocuparte de tu propio placer. En teoría tenías que poner tu sexualidad en segundo plano, y miles de mujeres vivieron más en el servicio que en la satisfacción. Cansancio “Hoy las mujeres tienen muchas responsabilidades. Cuando están sobreexigidas ven al sexo como una obligación y no como un disfrute”. Esto se acentúa cuando la vida sexual en pareja es insatisfactoria. Son muchos los hombres que padecen la eyaculación precoz, que no piden ayuda frente a su disfunción eréctil, o que simplemente no fueron educados para poder dar y recibir placer, se limitan entonces a su mera satisfacción a velocidades insospechadas y sin enterarse siquiera si su pareja “logró algo”. Esto independientemente del estrés provocado por la vida en las grandes ciudades, las presiones laborales y económicas, los hijos (as). Estrés y cansancio matan hormona. Poca comunicación “Si en una pareja no hay comunicación y la mujer no tiene la confianza para decir que no está conforme, sentirá frustración y no gozará de una vida sexual plena”. Claro que no hay comunicación porque ella no se siente con derecho de sentir, y mucho menos de pedir. Para algunas, tener hijos sería la única función de las relaciones sexuales, olvidando su derecho a una sexualidad plena. Se cuentan por miles las mujeres que tienen que trabajar con su mente y su cuerpo para integrar un placer total. Problemas emocionales “Si se presentan problemas en la familia, emocionales, miedo al fracaso, al sexo o a no complacer a la pareja, ella no podrá disfrutar del sexo y responder satisfactoriamente el encuentro”. Crecen los casos de depresión femenina, el consumo de medicamentos y/o sustancias tóxicas, la salud sexual que se refiere no sólo a las infecciones de transmisión sexual o a las disfunciones, pasa a segundo plano. El enojo, el resentimiento y otras emociones pueden llegar justo a la cama, al centro de la actividad sexual de los seres humanos y provocar un boicot. Desde la “huelga de piernas cerradas”, hasta “el no siento nada”, o bien, un “si no te apuras, es tu problema”. Quizá valga la pena referir algunas conclusiones de otra investigación que se hizo en España. A principios de mes la Fundación Gaspar Casal en colaboración con una firma farmacéutica publicó el estudio Los españoles frente a la salud y sus determinantes en donde afirma que “los hombres casados y la mujeres solteras son las personas más sanas”. Se dice que el matrimonio beneficia más a los varones que a las mujeres, pero que cuando ellas son solteras se la pasan mejor ¿Usted tendría algo que agregar? Hasta la próxima. patricia.kelly@eluniversal.com.mx
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