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Itinerario Político
Ricardo Alemán
El Universal

Lunes 02 de julio de 2007



Juntos, pero no revueltos

Cada vez más políticos del FAP se convencen de que es un error ser símbolo del “no”

Los “legítimos” llegarán con las manos vacías de hechos ante los electores en 2009

A muchos se les vio ayer domingo muy juntitos, durante la marcha y mitin para celebrar el segundo aniversario del “fraude electoral” del 2 de julio de 2006. Muchos otros —entre simpatizantes, líderes, legisladores, periodistas, intelectuales y jefes de tribus— de plano ya se olvidaron del asunto y prefirieron dedicar el domingo 1 de julio de 2007 a otra cosa.

Muchos otros podrán decir que la de ayer en el zócalo fue una muestra del “músculo político y social” que aún impulsa al “legítimo”, que el Frente Amplio Progresista está “más fuerte que nunca” y hasta habrá quienes alentados por el llamado del tabasqueño —para que el FAP no discuta ni negocie nada con el “espurio” sobre la llamada reforma fiscal— estarán pensando que llegó la hora de algo así como una nueva revolución.

Pero en el fondo, y más allá de las imágenes construidas sólo para la mercadería mediática —como la marcha de ayer domingo—, lo cierto es que al parecer, sin darse cuenta, los jefes de PRD, PT y Convergencia, las tribus de la llamada izquierda partidista, y hasta el propio señor “legítimo” parecen festejar el primer aniversario de la destrucción y el desmantelamiento de la más formidable corriente social opositora convocada luego de la movilización ciudadana de 1988, hace casi 20 años.

Y es que podrán decir misa, lo que quieran, pero lo cierto es que cada vez es menor el número de mexicanos que se creen el cuento del fraude electoral; cada vez parece más difícil que alguien pueda demostrar lo que es indemostrable: la fantasía del fraude; cada vez menos mexicanos que en esa fecha votaron por el candidato López Obrador hoy lo harían, y cada vez son más lo que nunca volverán a votar por AMLO. Y los que tienen dudas sólo tienen que echarle una mirada a las más recientes encuestas.

Pero eso no es todo, en pláticas en corto, cada vez son más los políticos del PRD, de Convergencia y el PT, que se dicen convencidos de que es un error presentar al FAP, a sus respectivos partidos, a sus grupos parlamentarios, como el símbolo viviente del “no”. En los hechos, PRD, PT y Convergencia no han sido capaces de concretar una sola alianza electoral importante; en el terreno legislativo, local y federal caminan separados, divididos, y hasta el PT y Convergencia coquetean con el mejor postor, sea del PAN o del PRI.

Entre los gobernadores del PRD, igual que entre grupos parlamentarios de ese partido en el Congreso, cada vez son más los que se niegan a seguir la línea “destructiva”, del “no”, que propone el señor “legítimo”, y cada vez se convencen más de que en tanto parte de las instituciones del Estado tienen una responsabilidad con sus gobernados y electores, además con la sobrevivencia de su propio partido. Ayer domingo, el autodenominado “legítimo” llamó a no negociar la llamada reforma fiscal, y en las próximas horas el Partido de la Revolución Democrática tiene previsto presentar su propuesta de reforma fiscal.

La fuerza de la realidad política, más allá de espectáculos mediáticos como el de ayer en el zócalo, han convertido a los partidos que integran el FAP, a los gobernadores y bancadas legislativas del PRD, a los líderes de la llamada izquierda partidista, en cirqueros de dos pistas: la de la plaza, donde arengan contra el “espurio”, sus políticas y reformas, y la del acuerdo en corto, la negociación política y hasta el intercambio de fichas para seguir en el juego de la política. Caminan juntos en la plaza pública, pero no están revueltos en la negociación de beneficios, prebendas y concesiones.

Parecen haber encontrado una novedosa y rentable fórmula política para lavarse el rostro frente a sus lastimados seguidores —esos que se tragaron sin digerir y sin evacuar el cuento del fraude— mientras que en el otro extremo hacen malabares para sobrevivir en la cuerda floja de la política. ¿Hasta cuándo va a ser rentable para los groseros fines políticos del “legítimo” el cuento del fraude? Eso depende de la capacidad explosiva del combustible con el que se alimente el mito, y del resentimiento de quienes, como en carrera de galgos, corren con los ojos puestos sólo en el cebo, para no ver los matices de la realidad.

Pero en el terreno político esa farsa del fraude no durará para siempre. Es más, es previsible que su vida activa no llegue siguiera al tercer aniversario. ¿Por qué? Porque otra vez la terca realidad se encargará de aparecer como fantasma que asusta a muchos. Es decir, en julio de 2009 los electores mexicanos deberán regresar a las urnas, para el recambio federal de los diputados. Entonces, “legítimos” y “espurios” habrán de presentar las cuentas del primer trienio posterior al “fraude” de 2006. ¿Qué cuentas presentará cada uno de los bandos en disputa?

Como están las cosas, los “legítimos” llegarán con las manos vacías de hechos concretos, porque a pesar de contar con la mayor bancada de su historia no habrán sido capaces siquiera de modificar las reglas del juego para que no se repita el horrible fraude. Llegarán a las urnas a pedir el voto ciudadano con severas bajas en su cauda electoral que llegó a 15 millones de votos, y con la imagen de quienes sólo le apostaron al fracaso y la destrucción del adversario. Y esa no es una oferta atractiva para las grandes mayorías de electores.

Nadie sabe cómo llegarán los “espurios” —porque a ciencia cierta nadie sabe si será exitoso o fracasará el primer trienio del gobierno de Calderón—, pero lo que sí se sabe es que se fortalecerá la alianza PRI-PAN, y que el ganancioso podría resultar el PRI. Si la estrategia es fortalecer al PRI, valiente izquierda la mexicana. Transita el camino de la autodestrucción. Al tiempo.

aleman2@prodigy.net.mx



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