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| Sexualidad |
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Patricia Kelly El Universal Domingo 06 de mayo de 2007 |
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¿Tú, qué contestaría a esto? Dirías que para no enfrentar la soledad, o porque piensas que la otra persona te hará feliz. Hay quien ya tiene definido que quiere una familia, pero otras confiesan sin ningún temor que es para tener alguien que simplemente las quiera. Otros creen que porque el hombre y la mujer nacieron para vivir juntos o porque les han dicho o han leído que los solteros se enferman más seguido. Muchas de las conductas humanas se realizan en automático, con la clásica afirmación de “porque así es”. Pero no nos detenemos a reflexionar para qué y de manera particular conocer nosotros qué buscamos con esa conducta. Hace unos días conversaba con un radioescucha de la 1260 que me decía que tenía problemas con su pareja porque nunca le ofrecía de comer. “Pero tú por qué no le pides” le dije, y me respondió “porque yo estoy acostumbrado a que mi mamá cuando llegaba mi papá de trabajar le ofrecía de comer”, “oye, pero ella no es tu mamá, es tu esposa”. ¡Ah! exclamó “no me había puesto a pensar en eso”. En otra ocasión un varón me comentaba que no entendía la conducta de su compañera, porque no salía de casa de sus padres. Debido a esta situación, él se sentía abandonado y muy frustrado por esa conducta. “¿Qué no te diste cuenta de eso cuando eran novios?”, le pregunté y me contestó que no, que no había tenido tiempo para notarlo porque sólo duraron tres meses de novios. ¿Por qué tan poco? “Pues es que ya no tenía caso tener un noviazgo largo”. ¿Por qué no nos detenemos a pensar, por qué no nos tomamos un buen tiempo en analizar qué es lo que nosotros necesitamos? Si vamos a hacer un viaje, buscamos hoteles, transportes, diseñamos un itinerario. Si se compra un auto sucede lo mismo, se buscan diferentes precios, se visitan varias agencias, se comparan los modelos y listo. ¿Por qué una decisión que va a determinar un largo periodo de nuestra vida no se analiza con detenimiento? (A poco usted es de las personas que diría, bueno, si lo pensáramos mucho no lo haríamos nunca). Mitos sobre la pareja Sumado a la poca reflexión sobre el tema, aparecen otros factores que hacen que esa decisión se complique. Las ideas que mitifican o descalifican la vida en pareja. “El verdadero amor es para toda la vida”, “Están hechos el uno para el otro”. “No vivan en pareja, eso acaba destruyendo al amor”, “él (ella) va a cambiar en cuanto vivamos juntos”. Otra variante sería “cambiará cuando llegue el primer hijo”, “ésta no es la persona con la que me casé, la original se evaporó”. Y no es que la vida en pareja aniquile al amor, sino que nadie nos informó que éste y la vida juntos se transforman; nadie nos dijo que el amor se puede acabar, o que en algunos casos no es suficiente. Tal vez no quisimos darnos cuenta que el enamoramiento nos produjo ceguera temporal. Hay que querer aprender a vivir con pareja, me dijo recientemente una terapeuta especializada en el tema, y creo que es verdad. Siguen vigentes viejas sentencias como aquella que dice: “Tú obedece a tu marido y ya”, “no llegues con experiencia sexual, él te va a enseñar todo”, “los hijos son la alegría del hogar”, “cuidado, ellas cambian mucho cuando se hacen mamás”. Me parece que a estas alturas tendríamos que actualizarlas con los criterios y las necesidades de las nuevas parejas y las nuevas familias. Hoy que es el tiempo de las familias reconstruidas, hoy que se integran los hijos de una pareja con los de otra, hoy que las mujeres forman parte de la vida laboral, es necesario replantear la manera en que nos relacionamos como pareja. Muchas mujeres radioescuchas se quejan de que sus maridos “no les dan permiso” de ver a sus amigas, o de usar tal o cual ropa, o que de plano las encierran en sus casas. Nadie les advirtió que esas conductas no deben tolerarse, y mucho menos aquellas que ejercen la violencia física directa. Para muchas esa es una forma más o menos natural de relacionarse, “mi papá le pegaba a mi mamá, a mi hermana le pega su marido, yo no entiendo porque a mí no me va a pasar lo mismo”. Sexualidad y pareja Ante este panorama, la vida sexual resulta poco prometedora. Nadie se molesta en explicarte que tus orgasmos son tu responsabilidad y no de tu pareja, nadie les informa a ellos que la eyaculación precoz o la disfunción eréctil, no son una etapa natural de la vida. Pocas parejas recurren al especialista cuando algo falla entre ellos. Se culpan mutuamente, lo atribuyen al desgaste de la relación o algo peor, a factores relativos a la edad “ya no estamos para esas travesuras”, llegó a afirmar una mujer de 46 años. La intensidad de la vida sexual, no es constante en la de pareja, hay etapas más activas, otras en las que disminuye, pero en la que se puede ganar en calidad, y algo muy importante, es una de las mejores formas para dar y recibir afecto. Las parejas tienen el derecho de sentir placer, de encontrar en el ejercicio de su sexualidad un espacio para el bienestar, el goce, las caricias, los afectos. Un terrible día lleno de “deberes”, puede aligerarse si esperamos con gusto el encuentro amoroso. Cuando hago una cita de amor con mi compañero (a), cuando intento romper la rutina, cuando disfruto su placer tanto como el mío, estoy haciendo algo por la relación y por su bienestar. Una relación de pareja tiene que alimentarse todos los días, hay momentos que, como una planta, necesita más agua, o el refuerzo de un nutriente. ¿Qué hacemos por nuestra vida en pareja?, estamos bien, pero cómo le hago para mejorarla, ¿realmente nos conocemos? Taller para dos Si usted y su pareja están dispuestos a compartir juntos algunas horas de reflexión y trabajo para analizar esta etapa de sus vidas, le invito a un Taller para Parejas. La sede será el Instituto Latinoamericano de Estudios en Familia y se impartirá este mes de mayo. Un viernes, desde las 3 de la tarde y hasta las 9 de la noche, y un sábado de 9 a 20 horas. Lo único que se necesita es ir en pareja y desear actualizarse y sentirse mejor. No se trata de un curso milagroso que salva relaciones perdidas ni tampoco provoca rupturas. Es un taller para explorar todas las posibilidades que tenemos si vivimos en pareja. Mayor información en los teléfonos: 5659-0504 y 5554-5611. patricia.kelly@eluniversal.com.mx
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