![]() | Formato de impresión patrocinado por | ||
| Opinión |
|
Jorge Meléndez Preciado
El Universal Miércoles 25 de abril de 2007 |
|
|
|
¿Una reportera-investigadora que vive al día y es la molestia de sus jefes al poner el ojo donde nadie se atreve? Desde la concepción de Olga forever de Paco Ignacio Taibo II (Ediciones B), hay un intento de contarnos algo fuera de lo común. Pero al enterarnos que "...Maldiciones de la industria editorial habían impedido que los dos libros estuvieran simultáneamente accesibles al público", como dice su autor, el interés crece. Novelista que ha sido ignorado por la mayoría de las revistas y suplementos culturales, ya que no es de ninguna camarilla. Empero, uno de los más traducidos a diferentes idiomas (20), con ventas de miles de ejemplares, sus obras están en librerías de Nueva York y Florencia, lo mismo que en Barcelona y París. Nos consta. PIT II hace libros de detectives (Belascoarán Shane) e investigaciones de personajes fundamentales en la historia (el más reciente acerca de Francisco Villa). Olga Lavanderos, en este que reseñamos, descubre quién torturó y asesinó a cinco personas. Como el asunto les gustó a varios de sus cuates, hay una segunda parte donde la reportera igual desentraña el asesinato de tres hermanos (uno medio) a manos de un banquero, que la impresión de boletas para un fraude del PRI, a manos de curas católicos, quienes por cierto supuestamente redimen alcohólicos. Realmente son divertidos, chispeantes, sensacionales ambos relatos. Aunque el segundo crezca con la inclusión de un abuelo liberal que lejos de dar consejos a sus 87 años, decide enfrentarse a su tradicional enemigo, la Iglesia. Como siempre, en las obras de PIT II encontramos las cosas más inverosímiles en donde se habla de personajes de gran trascendencia traídos a colación, y a la par se citan en plan serio o de broma literatos y sus posiciones. Octavio Paz no sale muy bien librado en las dos referencias que se hacen de él. La universidad, la escuela, parecen instituciones a donde uno va a perder el tiempo. Tal vez porque hay una cantidad de materias y profesores que enseñan lo absurdo o lo tedioso. Aunque el maestro Santos, un obsesionado, es la excepción, incluso llega a ser el que despeja varias dudas de Olga. Él dice: "El periodismo es la única trinchera de los hombres libres contra la mierda del sistema. El único problema es que es una trinchera que a veces tienes que compartir con el enemigo". Olga, por cierto, escribe una novela a ratos, la cual nunca terminará (hasta ahora, porque a lo mejor hay una nueva historia de ella), y es acerca de un hombre. Es decir, la chava podría hacer sufrir al escritor verdadero. Tal vez por ello, Paco dice: "Así era el destino del narrador, contar historias, puras historias incompletas". Si hubiera un premio de novela DF, habría que dárselo de inmediato a PIT II. Reniega, se encabrona de los muchos problemas de la ciudad pero también ama intensamente la urbe. Incluso asegura que los periódicos no son tan importantes como las pintas que hay en muchas de las colonias, barrios, calles. Casi para terminar dice que no se rajará ni se irá de aquí, y al rato saldrá a "pintar bardas cardenistas". Un autor que, además, es muy renombrado entre los jóvenes por su irreverencia, espíritu desenfadado, oposición a las estatuas que conocemos y muchas veces se desploman hechas añicos al menor viento capitalino. PD. Escribe Eduardo Mejía a propósito de la nota de hace ocho días. Señala que la novela de Juan García Ponce, Crónica de la intervención, aunque basada en hechos reales no son históricos. Son las aventuras eróticas de un grupo de intelectuales hedonistas. Dice Mejía que la obra se editó primero en España y luego en México (FCE). jamelendez@prodigy.net.mx
|
|
© Queda expresamente prohibida la republicación o redistribución, parcial o total, de todos los contenidos de EL UNIVERSAL |