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Itinerario Político
Ricardo Alemán
El Universal

Jueves 12 de abril de 2007



El aborto va

Lo que está en juego es la capacidad de los ciudadanos para ejercer la defensa de la vida humana y la defensa de la libertad para elegir

En el camino

Salvo imponderables de último momento -que nadie puede descartar-, es un hecho que una mayoría de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal aprobará la reforma que propone la quinta causal de aborto al Código Penal del DF. Pero la batalla entre los "pro-vida" y los "pro-elección" no terminará en ese lance legislativo, sino que llegará a la Suprema Corte de Justicia y, en el extremo, al despliegue de una campaña para que los médicos de instituciones públicas y privadas se nieguen a practicar el aborto, al amparo de la llamada "cláusula de conciencia".

En realidad lo que veremos en los próximos días -cuando se apruebe la quinta causal de aborto en las leyes capitalinas- no será una derrota más para los grupos sociales que se dicen defensores de la vida humana, como tampoco se tratará de una victoria exclusiva de aquellos que enarbolan la bandera de la libertad de las mujeres a decidir si interrumpen o no un embarazo bajo circunstancias específicas y en un tiempo determinado.

En el fondo -y más allá de dogmas y fanatismos de las partes-, lo que deberían celebrar la mayoría de capitalinos al aprobarse esa reforma es que por las vías institucionales los ciudadanos en general, y las mujeres en particular, rescatan facultades esenciales, como la de elegir en conciencia la continuación o no de un embarazo, y le arrebatan al Estado la dudosa facultad de intervenir en los aspectos más íntimos y personales de la vida de los propios ciudadanos. Se avanza en un verdadero Estado laico.

Y es que todo indica que en la llamada despenalización del aborto, las partes en conflicto -los "pro-vida", los "pro-elección"-, y los ciudadanos en general, quedaron atrapados en un falso debate: el de sí o no al aborto a partir de la intervención del Estado para sancionar o despenalizar esa práctica. Pero en realidad lo que estaba, lo que está en juego, es la capacidad de los ciudadanos para ejercer a plenitud dos valores esenciales, los más preciados en la convivencia humana, como la defensa de la vida humana -desde el momento de la concepción- y la defensa de la libertad para elegir.

El debate sobre el "sí o no" al aborto alcanza niveles de fuerte polarización social, no sólo porque se contraponen esos dos valores fundamentales, los de la libertad y la vida -cuya confrontación despierta la tentación de devaluar o exaltar uno y/u otro, según el caso-, sino porque en el ejercicio de esos valores el Estado mexicano decidió meter la mano, regular su ejercicio y sancionar a quienes los ejercen, como en la elección para interrumpir o no un embarazo.

Es decir, el Estado mexicano -que en su concepción constitucional es laico- en la práctica y en su legislación se colocó a favor de uno de esos dos valores, el de la defensa de la vida desde el momento de la concepción, y al mismo tiempo decidió sancionar a quienes reclaman la libertad de elección para continuar o no con un embarazo. En realidad la quinta causal de aborto que propone la ALDF, más que un triunfo de los que reclaman la despenalización, es un triunfo de la sociedad en general, que le arrebata al Estado una porción pequeña, pero significativa, de los valores sociales esenciales, como el de la libertad de elegir, en el caso de las mujeres, a continuar o no con un embarazo.

¿Quiere decir eso que el Estado decidió cambiar de querencia, al aprobar la quinta causal del aborto? No, los "pro-vida" no perderán más que el aval y la sanción del Estado para impulsar su causa -pérdida que sin duda no es menor-, pero en cambio, la ganancia es mayúscula para la sociedad en general, porque en los hechos nos acerca un poco más al concepto de Estado laico. ¿Por qué? Porque sin la intervención del Estado podrán convivir, y se podrán resolver en el terreno del individuo, las contradicciones filosóficas y religiosas de cada persona, grupo o credo.

La Iglesia católica, el resto de los credos religiosos, los grupos conservadores y de ultraderecha ya no contarán, por lo menos en el DF, con el aval y la sanción del Estado para impulsar e imponer su criterio en torno a la defensa de la vida desde la concepción y a la suspensión del embarazo. Esa decisión quedará en la conciencia individual, bajo criterios normativos, pero siempre en el terreno del individuo.

Pero además, con esas nuevas reglas del juego, los grupos católicos, los conservadores, los ciudadanos que por la razón que se quiera promueven la defensa de la vida desde la concepción -creencia y promoción que, por cierto, es legítima-, se verán obligados a realizar un mejor y más intenso trabajo en su promoción, ya que la realidad de abortos clandestinos muestra el fracaso rotundo del trabajo de grupos católicos, de otros credos, conservadores en general. Perdieron desde hace muchos años la batalla cultural contra el aborto. Por eso, bienvenida la quinta causal de aborto.

Presuntos criminales que se entregan como mansos corderos. Mañana nos dirán que fue una venganza entre periodistas, y pasado, que acaso la muerte de Amado Ramírez fue un suicidio. Claro, los ciudadanos nos chupamos el dedo.

aleman2@prodigy.net.mx



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