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Artes Visuales
Mónica Mayer
El Universal

Viernes 06 de abril de 2007



Suzanne Lacy y Leslie Labowitz, quienes formaron el grupo Ariadne: A Social Art Network (Ariadne: una red de arte social) en los 70, siempre me sorprenden, y su nueva exposición no es la excepción.

Ariadne es un colectivo artístico feminista surgido a finales de los 70, cuyo objetivo era protestar contra la violencia hacia las mujeres. Sus proyectos estaban concebidos para medios masivos. Los espectaculares, obras para manifestaciones o las diseñadas para la tv eran parte de su producción cotidiana.

Una de sus piezas más conocidas fue el performance In Mourning and in Rage (Luto y furia), que realizaron tras la aparición del asesino serial The Hillside Strangler, que mató a una docena de mujeres en la ciudad de Los Ángeles.

La obra consistió en un cortejo fúnebre que llegó a la alcaldía. De cada vehículo salió una mujer vestida de negro con un altísimo tocado que ocultaba su rostro: eran como antiguas figuras míticas femeninas. Ahí, ante los medios, cada una pronunció varias frases cuestionando los estereotipos y sentimientos de victimización que éstos estaban promoviendo a raíz de la cobertura de los crímenes.

Ariadne también fue interesante en cuanto a organización. Ambas lideraban un equipo flexible y cambiante de voluntarios que trabajaba en cada pieza, cuya naturaleza podía requerir de artistas, activistas o políticos. Todos eran la red.

Hace poco visité Los Ángeles dentro del contexto de la revisión histórica que se está haciendo del arte feminista setentero y pude ver el proyecto más reciente de Ariadne en la galería 18th Street Art Center.

Restricted Access (Acceso restringido), primera exposición del proyecto The Performing Archive (Archivo y performance ), es una colaboración entre Lacy y Labowitz con un grupo de artistas nacidas en la época en que inició el colectivo, entre las que se encuentran Brienne Arrington, Irina Contreras, Cory Peipon y Haruko Tanaka.

La obra consiste en un muro de anaqueles sobre los que se encuentra el archivo de Ariadne, que incluye todo tipo de documentos, invitaciones, registros, fotografías y boletines de prensa de sus obras. También hay 12 monitores intercalados sobre los estantes y cada uno transmite una grabación de una de las artistas jóvenes comentando 10 objetos del archivo seleccionados previamente.

The Performing Archive es una obra cálida que rescata las propuestas setenteras y su contexto. También evidencia los cambios sociales, políticos o tecnológicos de las últimas décadas y construye un puente al presente. Frente al archivo hay un fotomural que recupera documentación de las obras de Ariadne y varias vitrinas, con algunos de los documentos escogidos por las artistas jóvenes. Para quienes conocemos el material puede resultar nostálgico recordarlo, pero hablando con artistas jóvenes me llamó la atención que verlo les permitía entender los antecedentes de gran parte del trabajo artístico actual y darse cuenta de que el sexismo sigue vivito y coleando.

El tema del archivo ha adquirido gran relevancia en el arte. A veces pienso que este afán archivista es una respuesta a la era de la información en la que, hay tanta, que ya nada parece importante, o que en tiempos de la globalización es el deseo de no dejarse arrastrar por la marejada de la homogenización. Pero tratándose del tema de las artistas, cada archivo sigue siendo una batalla contra la invisibilidad.

www.pintomiraya.com.mx



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