![]() | Formato de impresión patrocinado por | ||
| Itinerario Político |
|
Ricardo Alemán El Universal Domingo 18 de marzo de 2007 |
|
|
|
La estrategia es hacer ver al PRD como el "partido del no" ¿ Por qué razón, sin ni siquiera conocer la iniciativa, los diputados del PRD se opusieron a la reforma del ISSSTE? ¿Saben algo que los mortales de a pie no conocen? ¿O es que esa reforma, como se acusa, es una perversión de la tenebrosa derecha mexicana en el poder? No, en el fondo de esa rabiosa oposición a la reforma del ISSSTE, no hay más que un enojo, una pataleta aniñada, porque la iniciativa se cocinó en ese estrecho corredor que se ha formado entre Los Pinos, Polanco y la esquina de Insurgentes Norte y Luis Donaldo Colosio: el PRI. Es decir, los operadores de la profesora Gordillo, todos ellos priístas de colmillo largo y retorcido, acomodaron todas las piezas de un complicado rompecabezas que enlazó a enemigos acérrimos -como la propia Elba Esther y el líder de la burocracia, Joel Ayala-, a priístas con aliancistas, a panistas y priístas, a verdes, convergentes y muchos otros, al grado de lograr un acuerdo en el que la llamada izquierda partidista quedó excluida. Ese es el verdadero problema, no el contenido de la reforma a la Ley del ISSSTE y menos la quiebra que mitiga -porque hay que decirlo, es lo mejor que le pudiera pasar a la segunda institución de seguridad social más importante del país, por el número de derechohabientes, luego del IMSS-, sino que todo el trabajo de cabildeo, de consulta, de consenso se realizó en los sótanos de la política, sin que los perredistas fueran tomados en cuenta. Y el mérito, hay que insistir, lo tiene el equipo de la señora Gordillo, que en tanto aliada del gobierno de Felipe Calderón, resultó más eficaz que el propio partido en el poder. La alianza Y en el fondo del asunto aparecen los resabios de una feroz disputa entre la lidereza del magisterio, la señora Gordillo, y el ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador. Hoy se sabe que antes de la elección presidencial de julio de 2006, la profesora decidió aliarse con el panista Felipe Calderón, desde los tiempos en que desde Los Pinos se empujó la precandidatura de Santiago Creel. Como todos saben, la señora Gordillo declaró la guerra política a su ex compañero de fórmula y de partido, Roberto Madrazo, cuando se dijo traicionada por el tabasqueño. A la maestra nunca le convenció la precandidatura de Santiago Creel, ya que era impulsada por lo más duro de la extrema derecha. Entonces sabía -desde mediados de 2005-, que tarde o temprano resultaría inminente su salida del PRI, y le resultaba urgente una alianza para posicionarse en el nuevo gobierno que sería electo en julio de 2006. La relación entre la lidereza del magisterio y Felipe Calderón se había cultivado desde los tiempos en que el segundo era presidente del PAN, luego cuando presidió la bancada de Acción Nacional en San Lázaro -en la primera mitad del gobierno de Vicente Fox-, y más adelante, cuando fue enviado a la Secretaría de Energía. Cuando Calderón fue echado por Fox de esa secretaría, y cuando decide lanzarse "por la libre" en busca de la candidatura presidencial de su partido, uno de los primeros contactos que lo animaron y le ofrecieron su apoyo fue, precisamente, el de Gordillo, quien acercó con Calderón al entonces gobernador de Jalisco, y hoy secretario de Gobernación, Francisco Ramírez. Precisamente en Guadalajara se dieron los primeros acercamientos de lo que luego se convirtió en una sólida alianza, que al final del camino resultó decisiva para que Calderón llegara a Los Pinos. Pero no todo fue miel sobre hojuelas. En efecto, la profesora vio desde el principio la posibilidad de que Calderón se convirtiera en candidato presidencial del PAN, luego en ganador de la contienda de julio de 2006. Para ello movió todas sus piezas, todo su poder sindical y su influencia en no pocos gobiernos estatales. Pero en los meses previos al 2 de julio, le asaltaron dudas fundadas. Como todos saben, era muy alta la probabilidad de que finalmente el ganador resultara el candidato Andrés Manuel López Obrador. Por eso, la señora Gordillo buscó un acercamiento con él. Por todos los medios le hizo llegar mensajes. Pero la respuesta fue la misma que recibieron otros adversarios de López Obrador, a los que literalmente "mandó al diablo". Andrés le dijo a un enviado de Gordillo: "Dile que sí nos vemos; claro, pero luego del 2 de julio". En ese momento quedó sellada la suerte de ambos. La profesora entendió que su imperio sindical y de poder real estaría en riesgo ante la eventual llegada de López Obrador al poder. Por eso redobló sus esfuerzos, reenfocó sus baterías al fortalecimiento de la candidatura de Calderón, al tiempo que garantizó el registro de su partido, Nueva Alianza. A la vuelta de los meses, pactado con Calderón un jugoso reparto de poder para su causa -que entre otros centros reales de poder incluye, como todos saben, el ISSSTE-, la señora Gordillo se propuso seguir con su guerra personal. Es decir, convertirse en la más eficaz aliada del gobierno de Calderón, y quitar del camino al PRD y a López Obrador. De esa manera pactó con su más activo adversario, el líder de la burocracia, Joel Ayala. Convenció a sus otrora adversarios de partido, los líderes del PRI en el Congreso, y hasta con su recontraenemiga, Beatriz Paredes. Todos estuvieron de acuerdo en una reforma como la del ISSSTE, que no sólo es urgente, sino indispensable, y que significa un eficaz golpe político y mediático, no solamente para sus promotores, los elbistas, sino para el gobierno federal. Y es que con la reforma a la ley del ISSSTE, la señora Gordillo no sólo detiene la crisis financiera que vive esa institución de seguridad social, sino que sella con el cemento más sólido posible su alianza con el gobierno de Calderón. Es decir, se compra un seguro de vida para, por lo menos, todo el sexenio de Calderón. Y si existe alguien que pudiera pensar que el presidente Calderón se sacudiría, tarde o temprano, a la señora Gordillo -cuyo liderazgo es la mejor muestra de que la democracia no ha pasado por los sindicatos-, ya puede olvidar esa peregrina idea. ¿Por qué? Porque la profesora dio una muestra de su capacidad de maniobra política y de su eficacia como aliada del poder. Enojados ¿Cuáles fueron los argumentos esgrimidos por el PRD para oponerse a la reforma a la ley del ISSSTE? Dicen que se trató de un albazo, que es un "mayoriteo", en que aparece la reedición de la alianza PRI-PAN, todos los argumentos políticos posibles. Y tienen razón, en efecto, de eso se trataba, de un albazo, un mayoriteo y la grosera exclusión del PRD. ¿Por qué? Porque en la concepción nada democrática de la señora Gordillo, el ISSSTE es un feudo bajo su custodia, el que, en efecto, urge ser rescatado para evitar su quiebra. Pero también es parte del escenario de la batalla entre Gordillo, el PRD y su ex candidato López Obrador. El mensaje político parece claro. Las reformas se harán con o sin el concurso del PRD. Pero el mensaje mediático es acaso más severo. Hacer ver al PRD como "el partido del no". Desde ahora están en juego los reacomodos políticos para 2009, y el PRD podría llegar a esa fecha y a la renovación de la Cámara de Diputados con la imagen de partido que se opone a todo, de manera sistemática, sin más razones que las dictadas por sus reacciones hepáticas; por sus berrinches, pues. Y en el PRD hay muchos líderes que entienden el riesgo al que esa estrategia los empuja. Por eso hacen esfuerzos, tanto en San Lázaro como en Xicoténcatl, para cambiar esa imagen, para aparecer ante la opinión pública como propositivos, negociadores y dialogantes. Pero al final, sigue teniendo un peso considerable la opinión, las decisiones y los arrebatos del ex candidato López Obrador. Lo que vimos el pasado jueves en la tribuna de la Cámara de Diputados, en donde legisladores del PRD tomaron la tribuna y protestaron contra la ley del ISSSTE, tiene detrás la reacción de López Obrador, quien acusó recibo del golpe asestado por la señora Gordillo. Pero el problema es que la reacción resultó más infantil que efectiva. ¿Por qué? Porque quejarse de que son víctimas de albazos -decisiones tomadas en el alba, lejos de la mirada pública-, de "mayoriteo" o "exclusión", es lo mismo de lo que se han quejado en los últimos 10 años los diputados del PAN y del PRI en la Asamblea Legislativa. ¿Qué no hacen lo mismo, con su mayoría, los diputados del PRD en el DF? En efecto, el albazo, "mayoriteo" y la exclusión son prácticas políticas y legislativas cuestionables, no deseables en democracia, en pluralidad y en la cultura del diálogo. Pero también son prácticas legítimas, son instrumentos de los que todos los partidos, en circunstancias dadas, echan mano. Hasta la tarde de ayer no se había prestado, por parte del PRD, un solo argumento sólido, técnico, para oponerse a la reforma. La queja es que los dejaron fuera, que no los tomaron en cuenta, que no participaron en la elaboración de la iniciativa de reforma, y que fueron las cúpulas del poder las que hicieron el trabajo. Y tienen razón. Pero la respuesta es ñoña y hasta ridícula, cuando debían denunciar, en todo caso, una estrategia venida desde el poder, desde los aliados del gobierno, como Gordillo, para hacerlos ver incapaces, intransigentes, y dueños de la cultura del "no a todo". Y si no son incapaces, intransigentes y si su cultura es la del "no" por sistema, cómo se parecen a quienes tienen esas características. La reforma va Por lo pronto, es muy probable que la reforma sea aprobada en la semana que inicia, a pesar de los gritos y sombrerazos del PRD, partido que también se opuso a la reforma a la Ley del Seguro Social -una reforma también imperfecta, aprobada en 2004-, a la que calificó como inconstitucional y que hasta llevó a la Suprema Corte. Hace unos días, por cierto, la Corte resolvió que la reforma al IMSS era legal. En el caso de la reforma al ISSSTE, también se puede argumentar que no es la mejor de las respuestas posibles, que se podía avanzar aún más, pero también es cierto que se quedó hasta ahí -hasta lo que se dictaminará en las próximas horas-, porque es hasta donde alcanzaron los acuerdos y los consensos. Y decíamos arriba que los operadores de la profesora Gordillo, entre ellos de manera destacada Miguel Ángel Yunes -actual director del ISSSTE-, son viejos "lobos de mar", porque precisamente la estrategia que han seguido es la de aprobar la iniciativa por la vía del fast track; por la vía rápida. Lo que se busca, y por ello eran muy pocos los legisladores que conocían la reforma, es aprobarla, tanto en comisiones como en el pleno, lo más rápidamente posible, para evitar el ruido y la reacción mediática. Si se deja pasar más tiempo, se corre el riesgo de que el debate público sobre la reforma provoque reacciones y choques entre las dirigencias de los sindicatos al servicio del Estado, y hasta sería posible que abortara. Esa es, en el fondo, la intención del PRD y de sus líderes, dar forma a un debate nacional, confrontar posiciones y echarla abajo. Por eso a los aliados del PRI, PAN, PVEM y Panal les urge sacarla en los días próximos -y hasta el puente les ayudará para desactivar un debate más ruidoso-, y por eso el PRD, PT y Convergencia pretenderán impedirlo con estrategias más mediáticas que políticas. Es la guerra propia de un Congreso sin mayorías, pero en el que prevalecen, en todos los partidos, la cultura del "planchazo" y la exclusión. La reforma va, y pasará por sobre la imagen del PRD, a cuyos líderes les vendría bien un poco de autocrítica y acaso un cursillo para contrarrestar -con técnicas modernas y posicionamientos serios- las estrategias mediáticas empleadas por sus adversarios; estrategias que los perredistas terminan por tragarse completas. La realidad Pero mientras son peras o son manzanas, en tanto se desarrolla esa peculiar batalla política en el Congreso, la realidad que viven algunos derechohabientes del ISSSTE resulta, por decir lo menos, indignante. Y es el caso de la niña Karen Daniela Martínez Campos, de 11 años de edad, con apenas 16 kilos de pesos, víctima de una cardiopatía congénita, y que por razones que nadie entiende, se le niega la atención en el ISSSTE, pese a que su madre, Claudia Campos, es derechohabiente. Nacida en una familia de escasos recursos, la pequeña requiere de atención especializada, de repetidas operaciones, y de medicamentos costosos. Frente a esa realidad, en el ISSSTE de plano le negaron la atención, lo que obligó a sus padres a acudir a otras instituciones, como el Instituto Nacional de Cardiología, en donde una operación urgente significó desembolsar 45 mil pesos, una fortuna imposible de conseguir para una familia en donde el padre conduce un automóvil de alquiler y la madre es trabajadora al servicio del Estado. ¿Y qué hacer frente a esa situación? Karen Daniela Martínez se consume poco a poco, sin esperanzas de una atención digna en el ISSSTE, institución convertida en botín político. En el camino El debate sobre la despenalización del aborto, que arrancó desde la ALDF, será una oportunidad única para que aquellos que presumen su identidad con la izquierda, sean congruentes. Claro, si no es que prefieren cerrar la boca. aleman2@prodigy.net.mx
|
|
© Queda expresamente prohibida la republicación o redistribución, parcial o total, de todos los contenidos de EL UNIVERSAL |