![]() | Formato de impresión patrocinado por | ||
| Artes Visuales |
|
Mónica Mayer El Universal Viernes 02 de marzo de 2007 |
|
|
|
Este mes de marzo se lo voy a dedicar a las artistas porque hay mucho que celebrar, como importantes exposiciones internacionales que recuperan el arte feminista setentero, nuevas obras de denuncia de artistas latinoamericanas talentosas y publicaciones sobre la aportación de las mujeres al arte. Empezaré con un libro muy bien documentado, escrito de manera ágil y amena. Se trata de La imagen femenina en artistas mexicanas, de Gladys Villegas Morales, editado por Universidad de Veracruz. La historia de este libro empezó hace 10 años, con la investigación de Villegas para su doctorado en la Universidad Complutense de Madrid. Ella se planteó analizar los estereotipos de la mujer en el arte occidental, así como en los maestros mexicanos del siglo XX, para contraponerles la propuesta de un grupo de artistas mexicanas que se identificaron como feministas en los 70 y cuya obra rompía estos estereotipos. El arte ha sido una de las principales herramientas del sistema patriarcal para imponer sus estereotipos masculinos y femeninos. Es lo que nos enseñó a vernos a nosotros mismos durante siglos y la base de la iconósfera actual. De ahí la importancia de estudiarlo desde una perspectiva feminista. En este libro la autora aborda estereotipos tan incitantes como el de la femme fatale, que pueden ser las mujeres seductoras en las obras de Caravaggio o las prostitutas, cuya presencia perdura desde los antiguos murales de Pompeya hasta la actualidad. El otro lado de la moneda es la mujer buena, encarnada por vírgenes, niñas y la mujer como naturaleza. En otro capítulo, Villegas analiza los estereotipos femeninos en el arte mexicano. Su recorrido es amplio, analizando obra, entre otros, de Siqueiros, Rivera, Álvarez Bravo, Tamayo, Cuevas y Toledo. La segunda parte del libro presenta el contexto y las propuestas del arte feminista en EU y Europa en los años 70 y después la producción de artistas mexicanas que se dio en el contexto de un aguerrido movimiento feminista que se reflejó en los medios de comunicación y en el arte. En esa época hubo muchas exposiciones colectivas sobre temas como el trabajo doméstico o la sexualidad. Como dice la autora: "La efervescencia cultural feminista de los últimos 25 años en México nos ha legado una historia rica en eventos plásticos femeninos y feministas". En la última parte del libro, Villegas se centra en la producción de siete artistas, entre ellas Maris Bustamante, Nunik Sauret, Carla Rippey y Rowena Morales. A partir de entrevistas y textos críticos sobre ellas, la autora nos plantea la visión de cada una y analiza dos de sus obras para mostrar cómo plantearon otra imagen de la mujer. El libro de Villegas aborda un aspecto del arte mexicano contemporáneo que casi no ha sido estudiado: el trabajo de lo que la autora llama las artistas de "la segunda ola" del feminismo. Estas artistas son las mismas que participaron en la generación de los Grupos. Todas ellas han destacado de manera individual, aunque su presencia dentro de los grupos es casi invisible. Pero, hasta ahora, nadie había reunido su propuesta como mujeres, lo que es importante porque todas participaron en o colaboraron con un movimiento feminista con el que se identificaban y buscaron que su arte reflejara sus posturas políticas. Por último, el libro de Gladys Villegas me parece muy valiente porque investigó artistas vivas. Esto es riesgoso porque a veces, con el tiempo, los artistas no se sostienen y en ocasiones no les gusta lo que se escribe de ellos. Afortunadamente este no es el caso. *Artista visual www.pintomiraya.com.mx
|
|
© Queda expresamente prohibida la republicación o redistribución, parcial o total, de todos los contenidos de EL UNIVERSAL |