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Itinerario Político
Ricardo Alemán
El Universal

Lunes 19 de febrero de 2007



El deslinde de ´Los Chuchos´

No se trata de un ´mea culpa´. En el fondo preparan el terreno para legitimar su arribo a la dirigencia del PRD

El poder "se huele", dijimos aquí por lo menos seis meses antes de la contienda presidencial de julio de 2006. Entonces Andrés Manuel López Obrador no sólo era el candidato presidencial más aventajado, sino que se comportaba como el futuro presidente de los mexicanos. El poder se respiraba en su entorno, al grado que todos en el PRD se sometían a ese penetrante olor que, en política, es una señal inequívoca.

Por eso nadie chistaba las decisiones de AMLO, por acertadas o disparatadas que resultaran. Todos trataban de adivinar gestos, humores y guiños del hombre que simbolizaba el poder. Todos pretendían el favor y la gracia de quien, en ese momento, sin duda parecía el dueño del poder en los años por venir. Contradecirlo, ya no se diga cuestionarlo, era igual a negar la existencia divina; era salir del paraíso y quedar fuera del reparto de las jugosas mieles del poder en el sexenio prometido.

Y la de Los Chuchos no era la excepción entre las corrientes que intramuros disputaban parcelas de poder en el PRD. Los integrantes de esa tribu conocida como Nueva Izquierda otearon el ambiente de entonces y decidieron plegarse, sin chistar, a las ocurrencias y despropósitos del mesías. "Ya se darán los equilibrios, desde el Congreso, para no ser arrollados por Andrés", declaraban en corto los jefes Chuchos. Y ¡claro!, en ese tiempo nunca lo dijeron de manera pública, abierta. Pero también dijimos aquí que sólo era cuestión de tiempo.

Y el tiempo llegó. Durante su primer Congreso Nacional, los militantes de Nueva Izquierda dieron paso al primer proceso de autocrítica que ha vivido el PRD luego del 2 de julio -lo que no significa que se trate del más serio y profundo-, previo a lo que en agosto se anuncia como el fin de los caudillos en el partido que nació como la primera alternativa real de la izquierda para alcanzar el poder mediante la revolución democrática, pero que a casi 18 años terminó como una vulgar copia del viejo PRI.

Pero más allá de lo cuestionable de su proceder político -porque Nueva Izquierda es corresponsable de las peligrosas desviaciones del PRD-, a Los Chuchos se les debe reconocer, por lo menos, la habilidad política y hasta el acierto ético de iniciar un saludable proceso de autocrítica sobre lo ocurrido en su partido, y con su candidato, en la contienda presidencial. Y por supuesto que no se trata de un mea culpa movido por el rescate de valores y principios perdidos. No, en el fondo Los Chuchos -siempre habilidosos profesionales de la política- preparan el terreno para legitimar su arribo a la dirigencia del PRD.

Y si ayer Los Chuchos se plegaron sin chistar a las ocurrencias del todo poderoso López Obrador, hoy que son la mayor de las fuerzas al interior del PRD y que pretenden llegar, por fin, a la dirigencia nacional, comenzaron el proceso de deslinde de Obrador. La primera señal, como todos saben, la enviaron cuando "plancharon" a los lopezobradoristas en la disputa por las coordinaciones legislativas en el Congreso. Más tarde derribaron la candidatura de Ana Rosa Payán a Yucatán, y denunciaron que fue AMLO el responsable de ese despropósito. Luego promovieron un primer encuentro "autocrítico" con periodistas a modo, en donde por lo menos uno de ellos fue especialmente crítico, y al final realizaron su Consejo Nacional, el viernes y sábado pasados.

En este último encuentro se habló, por fin, sin caretas. Al arrancar los trabajos, el viernes, el senador René Arce fue el encargado de aceptar los errores cometidos; una estrategia fallida, encaminada sólo a los pobres, y de exclusión de las clases medias, los jóvenes, los empresarios pequeños y medianos; un candidato suelto, desligado del partido, promotor de alianzas vergonzantes; una estructura territorial descuidada y, sobre todo, un partido relegado al penoso papel de "mirón de palo".

Pero no fue todo. El sábado, el secretario general, el también Chucho, Guadalupe Acosta Naranjo, fue más allá. Criticó severamente a "los caudillos" del partido y a quienes lo utilizaron como "franquicia"; que las corrientes hicieron lo que quisieron, por encima de los estatutos, y que "las decisiones de un solo hombre nunca serán lo mejor para el partido". Cuestionó también que "gobernadores y líderes carismáticos no participan en los consejos del partido, hacen lo que quieren, como si se tratara de una franquicia". De igual manera alertaron sobre procesos de credencialización "que realizan algunos, porque se podrían crear estructuras paralelas", y que iniciativas como el FAP y la Convención Nacional Democrática deben ser revisadas, "porque ahí se nos puede vaciar al partido".

¿Quién fue el destinatario de críticas y desviaciones denunciadas, de los errores cometidos? El destinatario no es otro que Andrés Manuel López Obrador. Los Chuchos iniciaron el deslinde de AMLO. Lo curioso es que ahora todos ven la crisis del PRD, una crisis que ayer negaban. ¿Y qué habría pasado si gana AMLO? Sí, entonces nadie habría visto crisis alguna, y todos verían en el "presidente Obrador", al mesías. El poder ciega.

aleman2@prodigy.net.mx



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