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| Artes Visuales |
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Mónica Mayer El Universal Viernes 09 de febrero de 2007 |
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A unas cuantas cuadras de mi casa está el Centro Cultural Emilio Carballido (Mier y Pesado 139). Lo había visto al pasar, pero nunca había entrado. Llegué sin avisar. Amablemente me informaron de sus actividades y hasta me dieron un tour por el lugar. Este centro cultural de la colonia Del Valle es una casa vieja pero bien cuidada. La mayoría de sus actividades son talleres de baile, música y yoga, que son los más taquilleros. Yo, naturalmente, pregunté sobre artes visuales. De casualidad llegué a la hora del taller de pintura para adultos y hasta me metí en el salón. Eran pocos alumnos, pero se ve que algunos llevan tiempo trabajando porque sus cuadros estaban bien resueltos técnicamente. Este centro cultural está bien acondicionado, pero me dio la impresión de estar un poco desperdiciado: tienen un salón de pintura para niños, pero no hay maestro, y hay un espléndido espacio para exposiciones, mas sin programación. Yo, por lo pronto, me estoy animando a tomar clases de baile de salón. Mi segunda visita no fue tan agradable. Me había quedado de ver con Teresa Ramírez en la noche, a la hora de su clase en el Centro Cultural Tomasa Valdés Vda. de Alemán (eje Central 818) porque me enteré que el 17 de enero 15 alumnas, incluyéndola a ella, presentaron un escrito en la delegación porque les cerraron talleres. Ese día llegaron al "miércoles ciudadano" y platicaron con el delegado, Germán de la Garza Estrada, y con Bernardo Lartigue Contreras, director general de Desarrollo Social y Participación Ciudadana. Las atendieron con amabilidad y se reabrieron sus talleres, pero parece que los problemas siguen. Llegué al Centro Cultural, pero no me dejaron entrar ni siquiera al vestíbulo a pedir informes, y menos a esperar a la alumna. El poli me informó que la directora, Inés de la Paz, me mandaba decir que pidiera cita en Comunicación Social en la delegación. Helándome, me paré afuera con un letrerito con el nombre de Teresa Ramírez hasta que llegó. Mientras esperaba, noté que la antigua galería de este centro hoy es biblioteca. Parece que la cerraron en 2004, después del caso de censura a la exposición de fotografía Ser/Estar de Cynthia Grandini, del cual escribí ese 27 de febrero. ¿Sería para evitarse problemas? Platiqué en la banqueta con Teresa Ramírez y con otra alumna, Mercedes Salazar. Ramírez mencionó que hay un gran desorden administrativo y tratan injustamente a los maestros: se sienten desprotegidos laboralmente y si se quejan hay represalias. También dijo que los salones están deteriorados y que las actividades se limitan a talleres. Según Salazar, en octubre a los maestros les prometieron pagarles 120 pesos la hora, pero les bajaron el sueldo y cancelaron grupos. Comentó que deben tratar con la delegación porque la directora no resuelve los problemas. Me dio gusto ver el compromiso de estas mujeres con su centro cultural. Tienen perfectamente claro que estos espacios son importantes para el desarrollo de la comunidad. Además me encanta que como ciudadanas se tomen el tiempo de exigir mejores servicios, pero que a la vez sean tan solidarias con sus maestras, lo que habla bien de ellas, pero también de sus profesoras. Si el PAN, o cualquier otro partido quiere ganarse a la población, la mejor manera de hacerlo es que los habitantes de las delegaciones, de la ciudad, del país, veamos que nuestros impuestos están trabajando en beneficio de la sociedad. Los centros culturales y las casas de cultura podrían ser un espacio magnífico para demostrarlo. Hay mucho que hacer, pero valdría la pena. pintomiraya@yahoo.com
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