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| Itinerario Político |
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Ricardo Alemán
El Universal Domingo 14 de mayo de 2006 primera seccion |
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Lo que falta de la guerra electoral se dará en televisión El 2 de julio también será para Televisa una fecha fatal A 49 días del 2 de julio, y frente a la posibilidad de realizar campaña efectiva sólo en los próximos 26 días -debido al inicio de la justa mundialista de futbol-, aún nadie puede augurar el triunfo para ninguno de los más aventajados candidatos presidenciales: Felipe Calderón Hinojosa, Andrés Manuel López Obrador y Roberto Madrazo Pintado. Y a menos que cualquiera de los tres pretendientes cometa un error mayor, un tropiezo significativo, en un domingo como hoy pero de los próximos 49 días, los ciudadanos mexicanos acudiremos a las urnas en medio de la más cerrada competencia presidencial de la historia electoral mexicana. Es decir, que las condiciones son propicias para que cualquiera de los tres abanderados se alce con el triunfo. La moneda está en el aire, y a partir del 1 de diciembre próximo los mexicanos podríamos ser gobernados por el PAN, lo que significaría más de lo mismo; por el PRD, que sería una supuesta opción de izquierda -pero que en realidad sería la reedición del viejo PRI del populismo-, o por el regresó del PRI de las recientes dos décadas, el de Salinas y Zedillo. Y si bien existe un virtual empate técnico entre los dos primeros, entre Felipe Calderón Hinojosa y Andrés Manuel López Obrador -una vez que el primero ha revertido la ventaja que durante meses llevó adelante el segundo, lo que en realidad los coloca empatados según todas las encuestas-, lo cierto es que nadie debe dar por descartado al tercero, a Roberto Madrazo Pintado, quien en las próximas horas arrancará una nueva generación de spots de televisión y radio -dirigidos por el reconocido estratega y publicista Carlos Alazraki-, que pretenderán impactar en el voto cambiante, en los indecisos. A golpe de ´spots´ Y es precisamente aquí, en el manejo de spots televisivos, en primer lugar, y en mensajes de radio, en segundo, en donde se localiza el secreto que deberán desentrañar los tres más aventajados pretendientes a la "silla grande", sea para mantenerse como punteros, sea para subir o para bajar en las preferencias de un caprichoso electorado indeciso. En los tres casos, Calderón, Obrador y Madrazo han consolidado sus respectivas franjas de voto duro -inmóvil incluso ante un terremoto electoral-, pero para alzarse con la victoria también los tres dependen de los votantes que no se identifican con ninguno de sus respectivos partidos, que mucho menos se ven emparentados con sus ideologías y que, en muchos casos, decidirán su voto por circunstancias subjetivas. ¿Y cuáles serán esas circunstancias? Entre otras, la imagen mediática, la percepción colectiva, el afecto y la memoria inmediata. En la mayoría de los casos, los votantes indecisos difícilmente tomarán en cuenta las propuestas, la validez y viabilidad de las mismas. Tampoco verán las diferencias ideológicas de los tres aspirantes, y mucho menos descubrirán que en el discurso supuestamente representan proyectos antagónicos. Por eso los electores cambiantes se ven seriamente influidos por los mensajes televisivos o radiofónicos, por los spots de televisión o de radio. Y no es casual que en los días recientes, en horarios estelares de televisión y de radio, los publicistas de Calderón, Obrador y Madrazo hayan decidido enfocar todas sus baterías, volcado sus estrategias, a los mensajes por esos medios electrónicos. Así, por ejemplo, encontramos que el Partido Acción Nacional y su candidato, Felipe Calderón, insisten en los mensajes del miedo, de que López Obrador "es un peligro". Los más recientes de esos spots presentan a AMLO en la toma de pozos en Tabasco, y justificando el linchamiento y asesinato de policías por una turba en Tláhuac. Pero además presentan al candidato del PRD a jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, vinculado a Carlos Salinas, a René Bejarano y a los crímenes de Tláhuac. Como dijimos aquí el pasado lunes, el PAN ha diseñado una estrategia del miedo, que a querer o no, le ha dado resultado y ha provocado una estrepitosa caída de las preferencias que favorecían a Andrés Manuel López Obrador. Esa estrategia de Acción Nacional va acompañada de una grosera intromisión del gobierno de Vicente Fox, cuyos mensajes televisivos y radiofónicos hacen suponer que el México del "cambio" es algo así como lo mejor que les pudo haber pasado a los ciudadanos, y que sólo habrá algo mejor: votar por el PAN, por el continuismo, con Felipe Calderón. AMLO, en el circo Pero López Obrador no se queda atrás. También en horarios estelares de televisión y radio, el candidato presidencial que había dicho que no usaría televisión, machaca con spots igualmente de descalificación a lo dicho por el PAN -partido al que el Gobierno del DF y el PRD presentan como mentirosos-, lo que contrastan con un bien logrado mensaje en blanco y negro en donde López Obrador aparece como un héroe de mil batallas. AMLO es "comprensivo", "soñador", "líder", "auténtico", "comprometido", "patriota"... Y el Gobierno del Distrito Federal tampoco se queda atrás. Igual que el gobierno de Fox, el de Alejandro Encinas ha saturado los espacios estelares de la radio y la televisión con una insultante campaña de mensajes pagados por los impuestos de los capitalinos, en los que exalta la gestión de AMLO, los segundos pisos, la parte bonita del DF, Paseo de la Reforma -y por supuesto que esconde el México real-, para decir que ellos, los del PRD, sí han cumplido. Pero además aparece otro mensaje también pagado por el gobierno capitalino, en el que supuestos ciudadanos aseguran que ellos no mienten, que ellos son algo así como ciudadanos del primer mundo, que ellos son la verdad absoluta, ellos, los del PRD. Y por si fuera poco, en el mensaje de los tiempos manejados por el IFE, de los partidos políticos, el de la Revolución Democrática ofrece una pieza estremecedora, engañabobos, en donde se hace aparecer la contienda presidencial como una continuación de la campaña por el desafuero, y en donde AMLO es la víctima de los perversos poderes del Estado. Y para aquellos que gustan de la estadística, el candidato López Obrador, el mismo que renegaba del uso de la televisión, el que igual que el líder zapatista, Marcos, prácticamente vetaba a Televisa, ha sido el más favorecido del poderoso grupo de Emilio Azcárraga. En los días recientes le han abierto dos espacios de alto impacto -como lo hará Televisa con Calderón y con Madrazo, en donde prácticamente hemos visto la repetición de las mañaneras televisivas de Televisión Azteca. Prácticamente sin cuestionamientos, con preguntas a modo, con formatos para el lucimiento, López Obrador ha aparecido lo mismo en Zona Abierta de Héctor Aguilar Camín, que en El Circo de Brozo. Y en los dos casos, pero sobre todo con el exitoso payaso tenebroso, López Obrador ha dado muestras evidentes de desesperación -que no ve sólo el que no quiera verlas-, en donde machaca vehemente que nada tiene que ver con el venezolano Hugo Chávez, que nada tiene que ver con los macheteros de Atenco, que no perseguirá a los empresarios, que en su gobierno no habrá venganzas, que el PAN y el PRI y sus candidatos son un par de mentirosos y que la suya es algo así como una misión divina. Con Víctor Trujillo, en su caracterización de Brozo, López Obrador llegó incluso a reconocerse como "aldeano", y el payaso televisivo debió quejarse, primero, de "parecer la señorita Zamarripa", luego de tener enfrente al único candidato "que ya ofreció su primer informe de gobierno", porque AMLO no lo dejaba hablar, y al final, se dijo víctima de "represión" porque en uno de sus arranques de intolerancia, López Obrador casi le grita: "No me repliques". Bueno, el nerviosismo de AMLO era tal que hasta perdió el sentido del humor, y seguía y seguía en su perorata en medio de la peculiar albureada de Brozo y de la risa de la concurrencia. López Obrador quiere revertir frente a la televisión lo que ha mostrado a lo largo de sus casi cinco años de campaña. Madrazo y Alazraki Los mensajes de Roberto Madrazo, en televisión y radio, tampoco son la excepción. El candidato del PRI le apuesta a la estrategia del mediador, el propositivo, el que rechaza la violencia. Propone a los obreros, a las amas de casa, a los jóvenes, bajar los precios del gas, de la energía eléctrica y de la gasolina. Y también el gobierno de México se ha sumado a esos mensajes. Por ejemplo, en relación a los enfrentamientos de San Salvador Atenco, el gobernador Enrique Peña se presenta en las pantallas como el que rechaza la violencia, como el que está por el respeto al estado de derecho, mientras que Roberto Madrazo iniciará en las próximas horas nuevos mensajes, alentadores y de propuestas, dirigidos precisamente a los votantes indecisos. Y con ellos espera recuperar el voto cambiante. De los tres con más posibilidades, Roberto Madrazo es el que tiene el más sólido del voto duro. Por ello su dependencia del voto volátil es menor. Por eso es previsible que la renovada alianza de Madrazo y Alazraki saque a Madrazo del tercer sitio, para colocarlo en la pelea, a pesar de que al día de hoy restan sólo 49 días para la elección presidencial, a pesar -y acaso por eso-, de que el campeonato mundial de futbol será tiempo perdido para los candidatos presidenciales. En todo caso la gran pregunta -una vez que se inicie la nueva serie de spots de Madrazo bajo la dirección de Alazraki- será si Madrazo recupera terreno a costa de Calderón o de López Obrador. Aventuramos que si resultan efectivos los mensajes de Alazraki, el perdedor será López Obrador. Al final de cuentas lo interesante del caso es que los tres más aventajados presidenciables le apuestan a la televisión, primero, y a la radio, después. Le apuestan a las imágenes, a los spots, a los impactos visuales y auditivos, más que a las propuestas. Y los ciudadanos están a expensas, a merced de los mensajes de televisión y de radio, son cautivos potenciales de la "videopolítica", que no es otra cosa que la cara más perversa de la política. En los 49 días que restan para el 2 de julio próximo, incluidos los días del mundial de futbol, los electores mexicanos no tendrán más que prender su televisor, su radio, para recibir los mensajes de esa inmoral guerra de spots en la que se han enfrascado los tres presidenciales con más posibilidades de triunfo. Y a partir de la eficacia del mensaje visual y auditivo, se tomará la decisión de quién será el próximo presidente de los mexicanos. La ´Ley Televisa´ Y no es casual que la recta final de la contienda presidencial uno de los actores centrales sea, más allá de los candidatos y de sus propuestas, la televisión, esa perversa relación entre medios electrónicos, en especial entre la televisión y la política, y en particular entre la sucesión presidencial mexicana de 2006 y Televisa, el poderoso consorcio multimedia que tiene el destino político y electoral mexicano prácticamente en un puño. Para Televisa -y para su primo hermano, Televisión Azteca- el 2 de julio también se ha convertido en una fecha fatal. Resulta que el poderoso grupo de Emilio Azcárraga Jean se propuso alcanzar -a partir del "necesariato" electoral del 2 de julio- una ventajosa reforma a las leyes federales de Radio y Televisión, y Telecomunicaciones, que le garantice un plan de negocios por los próximos 50 años. Para hacer posible esa insultante e ilegal reforma, y en contra de lo que podrían suponer todos los estrategas políticos, calculó que el mejor momento para lograr su objetivo era precisamente el tiempo electoral, tiempo en el que a nadie se le habría ocurrido. Pero en efecto, para los intereses de Televisa el tiempo electoral era el mejor de los tiempos, porque era aquel en el que todos los partidos, todos los candidatos y todos los intereses vinculados con la sucesión presidencial, dependían de un actor central: de la televisión. Sin televisión no es posible pensar en un triunfo en cualquier campaña electoral imaginable. La televisión es hoy, nos guste o no, una herramienta fundamental para hacer llegar el mensaje de los políticos a los ciudadanos. Así, Televisa aprovechó el tiempo electoral para imponer su ley, en realidad su reforma de ley, a los partidos, a los candidatos y a los poderes del Estado. Todo aquel que quisiera resultar ganancioso de la contienda presidencial, debía someterse a los deseos de la televisión, de Televisa. Y los operadores y directivos del poderoso grupo sabían esa situación y no sólo la aprovecharon, sino que llegaron al extremo del chantaje. No estar con Televisa, o en general con los poderosos dueños de la televisión, era estar en contra de esas formidables fuentes de poder, y era estar condenado al fracaso en sus campañas políticas y presidenciales. Ay de aquel dijera "no" a Televisa. Y en efecto, todos se doblaron, todos cerraron ojos, boca y oídos, para dejar pasar la perniciosa "Ley Televisa". Bueno, hasta el encapuchado Marcos dobló la capucha. Pero la "Ley Televisa" no ha pasado todas las aduanas, falta la del Poder Judicial, en donde un recurso de inconstitucionalidad deberá ser resuelto. Y es urgente, para Televisa, que sea resuelto antes del 2 de julio. Porque ya con el nuevo presidente las cosas cambiarán radicalmente. Porque mientras exista la incertidumbre sobre quién será el próximo presidente, el poder de Televisa es el mayor de los poderes. Llegado el nuevo poder presidencial, se acabó buena parte del poder de Televisa. Al tiempo. aleman2@prodigy.net.mx
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