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| Itinerario Político |
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Ricardo Alemán
El Universal Lunes 17 de abril de 2006 primera seccion |
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La mañana del pasado 11 de abril, en la versión televisiva de sus mañaneras, Andrés Manuel López Obrador acusó a Televisa, el más poderoso consorcio de la televisión privada mexicana, de aliarse con el ex presidente Carlos Salinas de Gortari para lanzar una guerra sucia contra el candidato de la coalición Por el Bien de Todos. AMLO dijo que, desde 2003, Salinas "planteó en una reunión con Televisa" vincularlo con el presidente venezolano Hugo Chávez. Desde entonces, según López Obrador, "hay una campaña para repetir muchas veces una mentira para convertirla en verdad". Y parcialmente tiene razón el candidato. En efecto, desde la segunda mitad de 2003, Televisa participó de manera decidida en la rehabilitación política de Carlos Salinas, a través de por lo menos dos eventos: la inauguración del moderno Centro de Noticias de Televisa y la promoción de la campaña Celebremos México. Pero lo que no dice López Obrador es que antes de que la televisora le apostara al restablecimiento político del ex presidente, él mismo, en su calidad de jefe de Gobierno del Distrito Federal, estableció una estrecha alianza con Televisa, que se "enfrió" cuando la empresa de Emilio Azcárraga Jean pretendió reunir a los dos políticos, a Salinas y a AMLO. Lo que tampoco dice es que ya como candidato presidencial intentó ganar el favor de Televisa, al ordenar el apoyo total de los diputados del Partido de la Revolución Democrática a la reforma a las leyes federales de Telecomunicaciones, y de Radio y Televisión, de la que ahora se queja. La historia de los encuentros y desencuentros entre AMLO y Televisa es la siguiente. Resulta que desde que López Obrador se convirtió en jefe de Gobierno, buscó por todos los medios, y pronto lo consiguió, una estrecha relación con Emilio Azcárraga Jean y Bernardo Gómez, los número uno y dos de Televisa. Fue tal ese acercamiento, de profundo contenido político, que una o dos veces por mes -hasta más o menos mediados de 2003- AMLO se reunía con Azcárraga Jean y/o con Bernardo Gómez para hablar en privado sobre el gobierno capitalino y, especialmente, respecto de cuestiones políticas. Luego de esos encuentros, mediante el consabido y riguroso off the record, Andrés Manuel se reunía con los conductores de noticias de Televisa para exponer detalles de su gobierno e intercambiar puntos de vista en general. Esta relación caminaba "viento en popa", hasta que en los días previos a que Televisa inaugurara su moderno y espectacular Centro de Noticias, López Obrador canceló repentinamente la invitación para asistir a dicho evento. En una carta enviada a Bernardo Gómez, el entonces jefe de Gobierno del DF le expuso que no asistiría porque no estaba dispuesto a aparecer en ningún evento al lado del ex presidente Salinas. Y en efecto, en Televisa se había decidido rehabilitar políticamente al "villano favorito" mediante un encuentro con todos los conductores de Televisa -previo a la inauguración del Centro de Noticias-, y luego como actor central en dicho evento. Pero resulta que uno de los conductores de la televisora filtró -en su colaboración para un periódico nacional- algunos detalles de la reunión de Carlos Salinas con los conductores de la televisora y de su inminente rehabilitación , y pronto se supo en las altas esferas del poder que Carlos Salinas había usado a Televisa como medio para reinsertarse en la vida política nacional. Frente a esa situación, AMLO "enfrió" su estrecha relación con Azcárraga y Gómez, y decidió acercarse a Televisión Azteca. Siguió, para decirlo en pocas palabras, la misma estrategia de Vicente Fox seis años antes. Por eso Televisión Azteca transmite las "mañaneras" de López Obrador, y no Televisa. Pero no es todo. A pesar de que en la sucesión presidencial Televisa jugó sus cartas con AMLO, con Salinas, con Santiago Creel Miranda, con Vicente Fox Quesada y con Marta Sahagún, y que AMLO las jugó con Televisa y con Televisión Azteca, hacia finales de 2005 se encontraron de nueva cuenta Andrés Manuel y Bernardo Gómez. En esa ocasión, según versiones salidas de la propia televisora de Chapultepec 18, habrían pactado el apoyo del PRD en la Cámara de Diputados a la "Ley Televisa", el cual, de manera inopinada, se dio a toda prisa, hasta terminar con su aprobación el 1 de diciembre de 2005, con el voto en favor de todos los partidos, incluido el PRD. Hoy Andrés Manuel López Obrador se llama sorprendido, acusa a Televisa y a Carlos Salinas de emprender una campaña de spots en su contra, amenaza con "darle seguimiento" a los contenidos informativos de Televisa, porque insiste en "una guerra sucia" en su contra, en donde el autor intelectual es Carlos Salinas. La guerra, o el inicio de la guerra. Al tiempo. aleman2@prodigy.net.mx
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