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Itinerario Político
Ricardo Alemán
El Universal
Miércoles 05 de abril de 2006
primera seccion

... Por la boca muere

El 19 de mayo de 2004, cuando iniciaba el proceso de "desafuero" de Andrés Manuel López Obrador, titulamos de la siguiente manera el Itinerario Político de esa fecha: "AMLO, por la boca muere".

Dijimos que más que víctima de un complot por el predio El Encino, el entonces jefe de Gobierno era víctima de sus excesos verbales, de sus torpezas políticas y de sus delirios dictatoriales. "El Peje por la boca muere", resumimos. López Obrador llevó el asunto del desafuero hasta el límite político. Y en efecto, consiguió en ese momento "doblar" al gobierno de Vicente Fox. Pero una cosa era el "desafuero" -con toda su carga de persecución política, por un lado, y de provocación publicitaria, por el otro-, y otra cosa muy distinta es la contienda presidencial.

El candidato de la coalición Por el Bien de Todos intentó repetir la dosis, dos años después, mediante una feroz andanada contra el presidente Fox, al que en tono burlón, grosero y harto autoritario intentó callar y le recetó el ya famoso "Cállate, chachalaca". En efecto, Fox se había montado en una campaña mediática para criticar el "populismo" de AMLO, la "inseguridad" en la ciudad de México, la "nula creación de empleos" en la capital del país, y hasta la demagogia de López Obrador. El candidato presidencial del PRD y Fox se enfrascaron en una guerra verbal, en plena contienda presidencial, hasta que la mañana de ayer López Obrador retrocedió al reconocer su error. Decidió dar por terminada la pelea porque en las encuestas del PRD y en los sondeos públicos se prendieron los focos rojos. La agresividad mostrada por López Obrador resultó -ante electores indecisos- en la pérdida de preferencias para el tabasqueño. Además de que resultaron efectivas las campañas emprendidas por el PAN y el PRI -en las que se compara a AMLO con Hugo Chávez y se le presenta temeroso ante el debate-, al grado de que las encuestas del propio PRD demostraron que López Obrador ya no es más el "indestructible", el gallo al que no le han quitado "ni una pluma". Más aún, sus ocurrencias discursivas hoy resultaron en sentido contrario, molestaron a un sector de sus simpatizantes y alejaron a indecisos que lo habían visto como una alternativa frente al PRI y al PAN.

Es previsible, por si hiciera falta, que también le resten preferencias los efectos negativos de fenómenos políticos como la aprobación de la "Ley Televisa" y la incorporación de casi 80% de ex priístas en las candidaturas del PRD al Senado. En el fondo, el candidato de la coalición Por el Bien de Todos paga el precio de una campaña electoral construida a partir de ocurrencias, del "olfato" político, la soberbia y el mesianismo. Nadie duda de la popularidad que López Obrador construyó a lo largo de estos cinco años. Pero en los meses recientes, con un discurso agresivo, altanero, y de seguro ganador, rompió el equilibrio entre una frágil popularidad como gobernante y la dureza de una contienda presidencial en donde sus adversarios se han encargado de exaltar las contradicciones que muchos se negaban a ver.

Cuando AMLO propone al Presidente una nueva tregua unilateral, como lo hizo la mañana de ayer, en realidad reconoce que fue un error la estrategia de ridiculizar a Fox, de callarlo. Pero sobre todo ofrece pistas que para sus adversarios son "oro molido". Es decir, que se comprueba -como lo demuestran recientes encuestas- que López Obrador construyó su popularidad sobre un electorado volátil frente a los escenarios y las estrategias que muestren los presidenciables. Han sido efectivas las estrategias de los candidatos del PAN y del PRI y la de Los Pinos. Por eso, en los próximos días veremos que intensificarán la estrategia de exhibir las graves y costosas contradicciones en que ha incurrido López Obrador. Por lo pronto los estrategas preparan mensajes en los que se contrastará el pasado de personajes cercanos a AMLO, de candidatos a senadores y a diputados federales.

El "botín" político-electoral que pretenden PAN y PRI es precisamente el que se localiza en ese margen de por lo menos 30% del electorado que se muestra indeciso, que no está seguro depor quién votar, que puede cambiar frente alo que presencie enlas próximas semanas. A nadie le importa el voto duro, sea de Andrés Manuel López Obrador, de Felipe Calderón o de Roberto Madrazo. Lo que todos buscan es esos votantes volátiles, que serán los que determinen el triunfo. Y si no, al tiempo.

En efecto, nos equivocamos, el candidato a senador por Quintana Roo es José Luis García Zalvidea, hermano de El Chacho. Una disculpa. Pero el caso resulta peor, en el PRD compran "caballo en panza de yegua".

aleman2@prodigy.net.mx



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