Formato de impresión patrocinado por


Esquina Baja
Paco Ignacio Taibo I
El Universal
Miércoles 29 de marzo de 2006
cultura

De aquí a la eternidad

Uno de los juegos que conllevan más riesgos es aventurarse a pronosticar qué obras de arte entrarán en el futuro conservando su prestigio actual.

Ello porque los valores que podríamos considerar eternos, se contaminan con esos arrebatos de los gustos que llamamos la moda.

Las librerías abundan en títulos tales como Los cien mejores cuadros del mundo o Los cien mejores films de todos los tiempos. Algunas de estas antologías pretenden decirnos cuáles son los 100 mejores poemas de la historia de la literatura.

Yo aún espero un libro que, más humildemente, anuncie que ofrece las 100 mejores obras de arte desde un cierto año.

Esto, porque el paso de los años cambia no a las obras, sino a los críticos.

De todo esto yo algo sé, porque he cambiado de gustos a lo largo de mi vida que no ha sido corta.

En cuanto a cine surgieron para mi antología personal películas que ahora recuerdo, tal y como se hubiera surgido de olvido con una fuerza que jamás sospeché. Otros films que en su día me hicieron llorar, hoy también me hacen llorar pero por otras razones.

No hace muchos meses vi en el Museo Metropolitano de Nueva York una inmensa y bella exposición sobre la moda femenina a través de los tiempos.

Me sorprendí de que algunos de los vestidos que me parecieron más modernos, tenían medio siglo de vida y uso.

La moda había venido, se había marchado y volvía a nosotros.

Durante años contemplé los cuadros de comienzos de siglo con una mueca de compasión. Me molestaba la anécdota. La vicaria, El bautizo del nieto, El doctor rural.

Me decía a mí mismo que la máquina de retratar había enviado al desván tanto óleo y tanto marco.

Ahora miro el bautizo del niño con unos ojos diferentes. No es que el cuadro sea otro, sino que he comenzado a valorar la pincelada, las veladuras, el amor que el cuadro entraña.

Pienso que una de las malas acciones que nos dispensará la muerte es que jamás llegaremos a saber los gustos, cambiantes también, del futuro.

De aquí a la eternidad es un tramo demasiado largo que, desgraciadamente, nunca recorreremos.



© Copyright El Universal-El Universal Online