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Itinerario Político
Ricardo Alemán
El Universal
Lunes 13 de marzo de 2006
primera seccion

Salinas contra Zedillo

YA se había tardado. Al final de cuentas reapareció el ex presidente Carlos Salinas de Gortari. Y lo hizo para refutar a su sucesor, Ernesto Zedillo. Para advertir del riesgo que, según él, significaría un posible triunfo de Andrés Manuel López Obrador en la contienda presidencial de julio próximo.

Pero hace un par de semanas también reapareció el ex presidente Zedillo. Lo hizo a través de su amigo y ex secretario particular Liébano Sáenz, quien mediante una efectiva campaña mediática presentó el libro de su autoría La Presidencia moderna. Análisis de una institución que es urgente comprender.

El mensaje que entonces envió Ernesto Zedillo a través del libro de Liébano Sáenz -como lo dijimos aquí el pasado domingo 5 de marzo- es que la continuación de la "Presidencia moderna" no será posible mediante un gobierno de Roberto Madrazo, y menos uno encabezado por Felipe Calderón. No, el elegido -por supuesto elegido por Zedillo- no es otro que Andrés Manuel López Obrador, el aliado de Zedillo entre 1996 y 2000 para desmantelar al viejo PRI y para hacer posible la alternancia que llevó al poder federal al PAN y al poder en la ciudad de México al PRD.

Un par de semanas después de la presentación de la Presidencia moderna, en una nada casual reaparición pública, también se dejó ver el ex presidente Salinas, quien, en un discurso pronunciado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, advirtió sobre el riesgo que para la democracia latinoamericana tiene el acceso al poder de gobiernos caudillistas. Salinas se cuidó de no mencionar a López Obrador, pero fue suficiente con la referencia a los "caudillos de izquierda".

Dijo Salinas: "El centro político y económico en Latinoamérica está donde estuvo en los años 90, pero la retórica se ha ido a los extremos y los países de la región corren el peligro de permitir el retorno de caudillos que usen las formas democráticas para debilitar la democracia". Y no es, como lo interpretaron algunas agencias de noticias, "un sutil golpe a López Obrador". En realidad se trató de una referencia clara, al grado de que el propio López Obrador acusó el golpe de inmediato y respondió que el único riesgo de que él ganara la Presidencia "sería para Salinas, quien ya no va a seguir cobrando su pensión". López Obrador se la comió completita.

Pero más allá de las acciones y reacciones que hemos presenciado de los ex presidentes Salinas y Zedillo, la reaparición pública de los dos ex mandatarios en la sucesión presidencial mexicana confirma la tesis expuesta aquí durante meses, de que detrás de los candidatos del PRI y del PRD a la Presidencia de la República está presente la feroz disputa entre Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo Ponce de León; el primero como promotor de su ahijado político, Roberto Madrazo, y el segundo como impulsor de su aliado estratégico, Andrés Manuel López Obrador.

Lo más interesante, sin embargo -y más allá de las disputas entre el padre y el hijo políticos de la docena trágica, de los sexenios de Salinas y Zedillo-, es que la colonización política de las candidaturas y las campañas de Madrazo Pintado y López Obrador confirman que en realidad la disputa de fondo en 2006 es entre las dos expresiones de un mismo PRI, el que se fracturó en diciembre de 1994 y que abrió la puerta a la feroz batalla de Madrazo contra Zedillo, de Madrazo contra López Obrador, y que terminó con la alianza de Zedillo con López Obrador.

Por eso es importante recordar que la guerra de Zedillo contra Salinas -que se inició con el "error de diciembre"- se trasladó a Tabasco, en donde en ese mismo 1994 Roberto Madrazo derrotó en una muy sucia elección a López Obrador. Desde esa fecha, AMLO y el PRD intentaron derribar a Madrazo del gobierno de Tabasco. Casi lo logran cuando Zedillo llama a Madrazo a su gabinete. Intervino Carlos Salinas, a través de Carlos Hank González, y al final Madrazo entró en rebelión contra Zedillo. La respuesta del ex presidente apareció cuando su gobierno entregó a López Obrador las famosas "cajas" que evidenciaban el fraude en Tabasco.

La guerra siguió, y mientras que en 1996 López Obrador se aliaba con Ernesto Zedillo -que como también aquí lo documentamos, le facilita al PRD el gobierno del Distrito Federal y otros gobiernos estatales, entre 1997 y el año 2000-, Roberto Madrazo fue llevado a la antesala de un juicio político -del que se salvó gracias al Partido Verde-, en tanto que Madrazo respondió con una feroz ofensiva que lo llevó a buscar la candidatura presidencial del PRI en el año 2000. Como todos saben, al final Madrazo fue derrotado por Zedillo, más que por el precandidato Francisco Labastida Ochoa.

La alianza Zedillo-AMLO fue determinante para que AMLO lograra, de manera ilegal, el registro como candidato a jefe de Gobierno en 2000 -elección que ganó y desde la que se catapultó como candidato presidencial-, en tanto que una vez terminado el gobierno de Zedillo, el señor Madrazo se apoderó del CEN del PRI, desde donde construyó su candidatura presidencial. Hoy se enfrentan como candidatos presidenciales del PRI y del PRD, Madrazo y López Obrador, pero detrás de ellos sigue presente la disputa Salinas-Zedillo.

Y para los que tienen dudas de la alianza Zedillo-AMLO, vale recordar una entrevista que el 11 de agosto de 2002 ofreció Ricardo Monreal, gobernador de Zacatecas, en su cuarto año de gestión, al programa de radio "Todas las voces", de la XEPC zacatecana. "El 5 de julio (de 1998), día de la elección, y eso lo sabe Andrés Manuel López Obrador, que entonces era el dirigente nacional del PRD, lo sabe el ex presidente Zedillo y su secretario particular, Liébano Sáenz, a las 20:00 horas, cuando estábamos ganando, hubo una llamada del secretario de Gobernación (Francisco Labastida Ochoa) a Romo Gutiérrez (el gobernador de Zacatecas saliente) para que tronara la elección, para que incendiara las casillas y anulara los resultados.

"Había una presión enorme y se sentaba un precedente grave. Esto nunca lo había comentado, pero entonces López Obrador me dice: ´Ricardo, ¿estás dispuesto a todo?´ Le dije, mira, sí, porque estamos apostando por la gente". Y me contestó: ´Va a haber problemas, quieren tumbar la elección´. Entonces intervino López Obrador, y personalmente lo hizo con el presidente Zedillo. La llamada la tomó el secretario particular Liébano Sáenz. Eran momentos de tensión, porque esa tarde del domingo 5 de julio, entre las siete y las nueve de la noche, había una gran incertidumbre, alimentada por las televisoras nacionales, porque decían que había un empate técnico, que con un punto estaba arriba el PRI y que estaba muy reñida la elección.

"Entonces el Presidente de la República tomó la llamada de Andrés Manuel, quien dijo: ´Oye, no pueden tumbar la elección, y si lo hacen te vas a meter en un grave problema con el PRD nacional´. Y por eso el Presidente a la media hora nos volvió a hablar, y Liébano Sáenz dijo: ´Díganle a Monreal que no se preocupe, que vea la televisión a las 10:00 de la noche´. Y a esa hora, curiosamente, ya daban una diferencia de seis puntos, un triunfo contundente". Al final, Monreal terminó así la entrevista: "Miren, los grandes pactos se hacen siempre mirando hacia delante, por el bien del país y del Estado". ¿Qué tal? ¿Quién está con quién? Al tiempo.

aleman2@prodigy.net.mx



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