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| Itinerario Político |
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Ricardo Alemán
El Universal Martes 10 de enero de 2006 primera seccion |
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COMO si se tratara de una moda, lo de hoy en la política mexicana es el transfuguismo partidista. Tránsfuga es aquel que huye de un lugar a otro o quien se pasa de un partido político a otro. En México -dijimos aquí el 14 de septiembre de 2005 a propósito del mismo tema-, el transfuguismo político no es ninguna novedad para la clase política y para su sistema de partidos. Por eso la sabiduría popular bautizó ese fenómeno como "trapecismo político". El término y el tema fueron introducidos al debate de la sucesión presidencial mexicana por el ex presidente de España, Felipe González, en una declaración el 7 de septiembre de 2005 en la Fundación Telmex: "Hay un exceso de transfuguismo político que preocupa, porque eso debilita la democracia y la política", porque lo importante "es hacer política y no politiquería". Remató con una advertencia: "Preocupa seriamente lo que está sucediendo en la clase política mexicana, en donde la camisa importa menos que la oportunidad de ocupar un puesto". El regreso al tema viene a cuento por la confusión ideológica en la que se llevará a cabo la elección federal de julio próximo para renovar los poderes Ejecutivo y Legislativo. Y es que en mayor o menor medida, la "revoltura ideológica" aparece en todos los partidos políticos que participarán en las boletas electorales de esa contienda. Y el caso más reciente y sorpresivo del "trapecismo político", que no el más significativo, es el de la postulación de Roberto Campa Cifrián como candidato presidencial por el Partido Nueva Alianza (Panal). Campa Cifrián es un político que nació, creció y maduró en el PRI. Un militante serio, inteligente, y un funcionario público eficiente. Un dirigente de mediano pelo que fue presidente del PRI en el DF cuando ese partido fue borrado de la capital del país. Pero también un adversario feroz de Roberto Madrazo y un aliado incondicional de Elba Esther Gordillo. Esa posición lo llevó a seguir la línea de confrontación de la lideresa del magisterio con el candidato presidencial del PRI y, como consecuencia, a abandonar el PRI. Campa salió del PRI, por segunda ocasión, y juró y perjuró que no buscaría ningún cargo de elección popular, aunque se acercó al PRD de López Obrador para negociar una posición, hasta que su lealtad con la señora Gordillo fue premiada con una sorpresiva candidatura presidencial por el Panal. Todos saben que ese partido es un engendro político de la señora Gordillo y del sindicato magisterial, creado a partir de un engaño ideológico que presenta al Panal como una fuerza política antagónica al PRI, cuando en el fondo no es más que el más reciente de los hijos políticos del viejo partido. El Panal fue la moderna versión de los "partidos paraestatales" que el PRI creó entre los años 70 y 80 del siglo pasado para engañar a los inconformes con una supuesta alternativa electoral. Así, en medio de esa confusión ideológica, el más pequeño de los hijos del PRI, el Panal de la señora Gordillo, designó por unanimidad como candidato presidencial a Roberto Campa, un político de profundas raíces en el PRI. En realidad el Panal y su candidato presidencial no son más que una sucursal del PRI que busca captar la clientela del priísmo inconforme con la candidatura de Madrazo. Al Panal, más que la Presidencia de la República le importa, en ese orden, ratificar su registro, arrancarle votos al PRI de Madrazo para que no llegue a Los Pinos, además de crear una fuerza parlamentaria alterna al propio PRI. Al Panal de la señora Gordillo no le interesa arrebatarle votos a ninguno de los otros dos "grandes", AMLO y Felipe Calderón. ¿Por qué? Porque con esos dos candidatos mantiene una alianza estratégica para "desbarrancar" la candidatura de Roberto Madrazo. Si el objetivo hubiese sido entrar a una competencia real con Madrazo, pero también con AMLO y con Calderón, el candidato del Panal no habría sido el priísta Roberto Campa, sino un personaje político externo, prestigiado, no vinculado con el PRI, con imagen y trayectoria capaz de convertirse realmente en una alternativa electoral a los pretendientes del PRI, PAN y PRD. ¿Cuántos de los electores hartos del PRI, que no le creen a Madrazo, estarían dispuestos a votar por el PRI que significa Roberto Campa? En realidad la candidatura de Campa es un señuelo para transferir los votos del PRI inconformes con la candidatura de Madrazo, al Panal, que es el PRI de la profesora. Pero habrá un segundo objetivo: crear un grupo de legisladores capaz de establecer una alianza parlamentaria, sea con AMLO, sea con Calderón, a partir del 1 de diciembre próximo. En síntesis, el PRI de la señora Gordillo, el Panal, combatirá al PRI de Madrazo, en una alianza con perredistas y panistas, para luego iniciar la mudanza del viejo al nuevo PRI, en el gobierno federal venidero. En el fondo, la candidatura presidencial de Roberto Campa por el Panal es la confirmación de que la creación de ese partido se configura como la segunda gran ruptura que ha sufrido el PRI en las recientes dos décadas. Todos saben que en 1986-1987, una disputa ideológica y sucesoria provocó la primera gran desbandada, con Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo a la cabeza, entre otros. Ese rompimiento dio como resultado la creación, junto con amplios sectores de la izquierda mexicana, del PRD, que en sus primeros años se convirtió en una real alternativa político- electoral al PRI. Casi 20 años después, y a partir de la capacidad política, de movilización y económica del magisterio, y por supuesto, del lideraz-go de Gordillo, el PRI experimenta un segundo momento de división mayor -y como aparece el escenario, el fenómeno podría crecer aún más-, y si se descuidan hasta se podría convertir en una escisión definitiva. Por lo pronto, y si bien es cierto que la candidatura presidencial de Roberto Campa es una propuesta de bajo perfil, el riesgo para el PRI de Roberto Madrazo es mayor, porque la sangría del PRI se podría convertir en una verdadera hemorragia que resulte fatal para el viejo partido y para las aspiraciones presidenciales de Madrazo. La señora Gordillo parece cumplir su amenaza: que Madrazo no sea presidente. Asistimos a una guerra a muerte, política, en el PRI. Al tiempo. En el camino Y a propósito de guerras, no es menor la que se lleva a cabo en el segundo de los nuevos partidos políticos: en Alternativa Socialdemócrata y Campesina, en donde por razones nada claras el IFE le dio entrada al registro de Patricia Mercado, la impugnada candidata presidencial, a pesar de que Alternativa no presentó su plataforma electoral. Y no lo hizo porque ese documento fundamental no existe, o si se quiere, no ha sido aprobado por la dirigencia de Alternativa. Y hay muchos indicios de que será difícil que se apruebe. Otra guerra. aleman2@prodigy.net.mx
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