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| Itinerario Político |
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Ricardo Alemán
El Universal Lunes 09 de enero de 2006 primera seccion |
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EN los días previos al arranque de las candidaturas presidenciales, la de Felipe Calderón parece entrar en una peligrosa zona de turbulencia que confirma que el panista podría tener en casa, en el gobierno bicéfalo de Vicente Fox y Marta Sahagún y en la dirigencia del Partido Acción Nacional (PAN), a sus más peligrosos adversarios político-electorales. Es cierto que la contienda formal apenas está por iniciar, y que por esa razón aún no hay nada para nadie. Incluso es verdad que a partir de los próximos días todos y cada uno de los contendientes podrán empezar a subir y/o bajar en la tabla de las preferencias ciudadanas -que de acuerdo a una reciente encuesta de la empresa Arcop, prácticamente marca un empate técnico entre los aspirantes de los tres grandes partidos-, según la eficacia que muestren sus respectivas estrategias para vender ante el electorado su imagen y sus respectivos proyectos de gobierno. Pero también es cierto que la de Felipe Calderón Hinojosa es la candidatura presidencial con más problemas al interior de su partido, ya que surgió como aspirante en contra de las tendencias y preferencias no sólo de la dirigencia del PAN, que encabeza Manuel Espino, sino del gobierno federal saliente, que presiden en una suerte de figura mitológica el señor Vicente Fox y la señora Marta Sahagún. Felipe Calderón, como todos saben, le arrebató la candidatura presidencial a San-tiago Creel Miranda, el preferido del presidente Fox, de Marta, de Espino y de la ultraderecha panista. No es el caso, por ejemplo, de Andrés Manuel López Obrador, el candidato del Partido de la Revolución Democrática que impuso a un incondicional como diri-gente del partido -títere que se mueve sólo a la orden de AMLO-, que impuso al can-didato a jefe de Gobierno del Distrito Fede-ral, que secuestró a las dirigencias estatales y que literalmente tiene en un puño a la iz-quierda institucional. Tampoco es el caso de Roberto Madrazo Pintado, quien se valió de todas las malas artes de la política para imponer su candidatura presidencial y para mantener el control del viejo -pero eficiente- aparato del Partido Revolucionario Institucional. En el caso de la candidatura presidencial de Felipe Calderón, y de su relación con el PAN y con el gobierno de Vicente Fox, las cosas son harto distintas. Hay que recor-dar que en las internas del PAN los dos grandes derrotados fueron, en ese orden, el gobierno de Fox y la ultraderecha incrustada en Acción Nacional. Fox y Marta Sahagún, junto con personalidades de gran peso político como Diego Fernández de Cevallos, además de un sector importante de la ultraderecha, se la jugaron con Santiago Creel, mientras que otros sectores de esa derecha extrema le apostaron a Alberto Cárdenas Jiménez, en una suerte de apuesta al tercero en discordia. Los perdidosos, sin embargo, se niegan a reconocer la derrota, y todo indica que no ha funcionado la urgente "operación cicatriz" que todos esperaban -si es que la hubo-, o de plano que en Acción Nacional se vive una suerte de cobro de facturas en donde la mano de la ultraderecha y una de las dos cabezas del poder presidencial, la de la señora Marta Sahagún, intentan acotar la candidatura presidencial de Felipe Calderón. ¿Por qué recurren a tal proceder? Porque tanto en el PAN como en el gobierno fede-ral parecen interesados en impedir que su candidato presidencial se vaya solo; intentan impedir que tenga el control político del partido y de los hilos de poder del gobierno. Otra vez vale la pregunta: ¿por qué? Muy fácil, porque si le dejan todo el control y si lo dejan solo, se les va. La prueba más clara es la reacción que mostró el poder bicéfalo de Los Pinos a la renuncia de Josefina Vázquez Mota como titular de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), para incorporarse a la campaña presidencial de Felipe Calderón. Es cierto que política y éticamente puede resultar cuestionable el "brinco" de Vázquez Mota, de la estratégica posición de encargada de la política social del gobierno de Vicente Fox a la campaña presidencial de Felipe Calderón -brinco similar al que promovió AMLO en el caso de Marcelo Ebrard como candidato al Gobierno del Distrito Federal-, pero también está claro que en estricto sentido es un cambio legal. La importancia de que Vázquez Mota asuma uno de los más relevantes cargos políticos en la campaña de Felipe Calderón, no es tanto que exista el riesgo de que utilice recursos públicos para fines electorales. No, lo importante es que a partir de su experiencia como artífice y ejecutora de la política social del gobierno saliente, la seño-ra Vázquez Mota cuenta con toda la infor-mación sobre el diagnóstico y las vías de solución de uno de los más graves proble-mas que deberán atender los pretendientes a hospedarse en Los Pinos: el de la pobreza, que junto con el de la violencia y la inseguri-dad públicas, serán los ejes rectores de todas las candidaturas presidenciales. La ex secretaria de Sedesol, Josefina Vázquez Mota, anunció que se mudaba al pro-yecto electoral de Felipe Calderón, pero al mismo tiempo intentó que su lugar fuera ocupado por uno de los suyos. En el discurso dijo que se trataba de garantizar la continuidad en las políticas sociales, pero todos saben que en la práctica buscó conservar la influencia política en ese sector fundamental y traducir esa influencia en votos a favor de Felipe Calderón. Pero como en la casa presidencial y en los influyentes sectores de la ultraderecha panista ni están mancos y menos derrotados, pronto vino la reacción. La señora Sahagún -enemiga acérrima de Vázquez Mota- y el grupo de la ultraderecha en el poder -entre quienes se encuentran Carlos Abascal Carranza, secretario de Gobernación; Ramón Muñoz, el "hombre fuerte" de Los Pinos, y Manuel Espino Barrientos, presidente del Partido Acción Nacional-, decidieron retomar la estratégica plaza de las políticas sociales, ampliar su esfera de influencia en el gobierno saliente, y con ello conservar como "trofeo de caza" ese muy importante sector que, para fines electorales, será también determinante. Por eso le encargaron el sector a la ignorante Ana Teresa Aranda, ex titular del DIF. En pocas palabras, al quitarle a Felipe Calderón el control de información estratégica, como es el caso de las políticas sociales, le condicionan al candidato presidencial de Acción Nacional que jale con el lastre de la ultraderecha panista y del gobierno bicéfalo de Los Pinos. Casi nada: la ultraderecha panista y el gobierno saliente se "cuelgan" de Felipe Calderón, acotan su candidatura, para que no los deje tirados en el camino. Pero ese peso excesivo puede llevar a todos, incluido a Calderón, al precipicio. Al tiempo. En el camino Ya está lista la boleta electoral que el 2 de julio tendrán en sus manos los mexicanos que acudan a votar por presidente de la República. Faltaba el candidato del Partido Nueva Alianza (Panal), ese invento político-electoral que surgió del magisterio y que echó a andar la profesora Elba Esther Gordillo. Y por si existía alguna duda de quién manda en ese Panal (que a pesar de to-do puede ser de rica miel), la lideresa del magisterio ordenó que el candidato presi-dencial fuera, ¡sorpresa!, nada menos que Roberto Campa Cifrián, un incondicional de la "profesora", un político surgido del Partido Revolucionario Institucional, que renunció en dos ocasiones a ese partido, que ha sido un buen servidor público, un político habilidoso, pero también un dirigen-te siempre derrotado. ¿Por qué el bajo perfil de Campa Cifrián? Abusadillos desde chiquillos los del nuevo y dizque independiente partido. ¿Por qué cree usted? Sí, acertó, porque no le quieren hacer ruido ni al Partido Acción Nacional y menos al Partido de la Revolución Democrática. Le quitarán votos al PRI, tantos como el 2% mínimo necesario. aleman2@prodigy.net.mx
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