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El Librero | Eduardo Mejía

Su nombre es Fleming, Ian Flemin: 'Dr. No / Operación Trueno'


Domingo 02 de octubre de 2011


Autor: Ian Fleming
Editorial: Zeta

Desde que James Bond surgió a la fama cinematográfica, se dijo que el autor de las novelas de las que era protagonista, Ian Fleming, había tenido un modelo inmejorable para ese personaje: él mismo; espía, seductor, había vivido, se dijo, aventuras parecidas a las de su creación. Y las novelas habían vendido millones de ejemplares; en español se habían publicado algunas, pero de inmediato el cine opacó a los libros, y desde entonces, hace 50 años, dejaron de circular. Ahora, ya lejano el James Bond creado por Terence Young y encarnado por Sean Connery; lejano también el Bond de Roger Moore, pueden leerse en su nueva edición, y no ser derrotadas por el ritmo cinematográfico.

Han aparecido, por lo pronto, “Doctor No” y “Operación trueno”; la primera conserva la frescura de una novela de espionaje con protagonistas astutos, invencibles, simpáticos y seductores, pero no tanto como en la cinta, la primera de las 24 que se han basado en los 14 libros (12 novelas, dos de relatos); Bond no disfruta de tantas mujeres como Connery (heroínas y villanas, da lo mismo), ni es tan elegante al pelear, ni tiene tantos recursos. A cambio, tiene más imaginación. La aparición de Honey en la novela es más aparatosa que la de Ursula Andress; casi todo el tiempo pasea desnuda (en el cine, sólo Jill St. John, Lana Wood y Sophie Marceu se han mostrado parcialmente desnudas, menos de un segundo); pese a la violencia, las muertes, la corrupción, son filmes “familiares”. En cambio las novelas son para lectores adultos que soportan que una escena, la plática de Bond con un Dr. No menos portentoso que Joseph Wiseman (su s villanos son tan buenos o mejores que Bond), de gran agilidad y tensión en el cine, dura en el libro casi 80 páginas.

“Operación Trueno” es menos divertida, aunque tiene más acción; también es más política; si en las cintas apenas nombran a los soviéticos (sin hacerlos enojar) en las tramas de los villanos, en ésta se menciona la Hungría de 1956; las novelas fueron escritas entre 1954 y 1964; en el cine actual la política no tendría cabida. Inspiró dos cintas, no de las mejores.

Fleming quiso hacer literatura de espionaje con carga política como Dashiell Hammett; le salieron libros de aventuras ágiles, inteligentes. Son opacados por muchas de las cintas divertidas, sensuales, con heroínas y villanas guapísimas. Eso las hace diferentes de los libros. Y para leer éstos, hay que olvidarse del James Bond del cine. Ingrata tarea. (Sólo dice una vez “Bond, James Bond” y no pide que su martini se lo preparen agitado, no mezclado.)

México: visitar el sueño
Autor: Philippe Ollé-Laprune
 Editorial: Fondo de Cultura Económica

Breve pero muy disperso ensayo sobre la literatura mexicana, que en poco más de 130 páginas intenta resumir, clasificar y calificar dos siglos de literatura; aparte de algunas etiquetas, lugares comunes, escritores sobrevalorados o, por el contrario, mal leídos, califica, mediante un puñado de libros, todo el carácter del mexicano; juzga y acusa a todo el que haya colaborado con la iniciativa privada o con el gobierno, y olvida a muchos autores representativos; no leyó literatura, sino estereotipos. Tiene muchos errores históricos

Misterios musicales
Autores: Víctor Barrera / Teresa Martínez
 Editorial: Lumen

Los adultos encargados de conservar las tradiciones musicales en diferentes y representativas regiones de México, transmiten sus conocimientos a niños interesados, más que en la música, en la poesía y en la magia que de ella salen; los relatos son emotivos, y piden del lector toda su credulidad; no rebasan los límites de la verosimilitud, y suelen ser graciosos; el lenguaje es contenido, y no trata de conmover sino de convencer; reivindicaciones no de tradiciones, sí de un universo que solemos desconocer: el México rural.

Manual del poder ciudadano
Autor: Ulrich Richter Morales
 Editorial: Océano

Intento, demasiado extenso, por definir qué es un ciudadano, qué la ciudadanía (aunque en más de una ocasión el autor mezcla ambas categorías), y el deber de cada uno ante la situación actual; se traba también al definir “democracia” y acepta la más común y menos exacta por lo que se refiere a México; a ratos, es más convocatoria que estudio, y en más de una página le cuesta trabajo conservar la imparcialidad; el mayor reparo, sin embargo, es que intenta usar la gramática y la redacción con “democracia”.

Junkie de nada
Autora: Zazil Alaíde Collins
 Editorial: Lenguaraz

Una de las escasas conjunciones de rock con poesía en español, con las consecuencias que implica: erotismo instantáneo, relaciones fugaces aunque placenteras, y el recuerdo duradero de ellas; contundencia verbal, una rara habilidad para expresar mucho con pocas palabras, y un ritmo inusual en las letras mexicanas; no siempre lo consigue, pero son más los aciertos; si a ello se agrega sensualidad y sentido del humor, se verá que el resultado es un libro magnífico. No todo: los textos aledaños son prescindibles.



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