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Atando cabos | Denise Maerker

¿Dónde está Moreira?

Nacida en la ciudad de México en el año de 1965. Realizó sus estudios profesionales en Ciencias Económicas y Sociales en la Un...

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Lunes 20 de junio de 2011


La semana pasada toda la atención se la llevó el caso Hank y no era para menos: un personaje impresentable, un operativo extraño y confuso y, finalmente, el ridículo y la burla de su doble excarcelación en un solo día. Un duro golpe para el Presidente y prácticamente el nocaut para su recién estrenada procuradora, que quedó en la lona por un operativo mal hecho del Ejército mexicano y por su pobre y titubeante defensa en televisión con Adela Micha.

Pero en medio del escándalo de Hank, el gobierno sí le dio un duro golpe al PRI. Hace una semana, en el periódico Reforma, apareció la información de que Vicente Chaires, el hombre de todas las confianzas de Humberto Moreira, quien fuera durante años su secretario particular, se enriqueció inexplicablemente al grado de ser ahora socio de una empresa dueña de estaciones de radio, un canal de televisión y comprar y vender propiedades en Texas de un millón de dólares.

Vicente Chaires tiene sólo 34 años, es hijo de un profesor amigo y compañero de luchas de Moreira que falleció hace más de 20 años, funcionario público de segundo y tercer nivel, siempre muy cerca de Moreira, hoy es millonario. El caso Chaires está aparentemente bien documentado y parece un ejemplo de escuela de cómo se han hecho ricos los políticos gracias a la cercanía con el poder. ¡Muy mal le viene al PRI este caso cuando buscan regresar a la Presidencia, presumiendo que son un nuevo PRI y, peor aún, cuando cada vez es más claro que Calderón, para evitarlo, piensa recordarles todos los días lo que fueron y demostrar que no han cambiado!

Por lo pronto, Humberto Moreira desapareció de la escena pública nacional. Con el pretexto de que está apoyando a sus candidatos en los estados donde va a haber elecciones el próximo 3 de julio, suspendió sus conferencias de prensa de los lunes y mantiene un absoluto bajo perfil. ¿Dónde quedó el presidente del PRI que no les dejaba pasar una al Presidente y a sus secretarios? ¿Dónde, el Moreira que fustigaba a los secretarios y que frente a señalamientos de Javier Lozano respondía: Para Lozano, lo sano es que no hable; su barriguita se llenó del salario de ese pasado del que habla…?

Ahora es un dechado de moderación. Nada dijo luego de que el presidente Calderón recordó en Stanford que el régimen priísta masacró estudiantes y desapareció opositores. Y cuando se le hizo ver su recién estrenada contención, en el programa de radio de Ciro Gómez Leyva, explicó: “Estoy en la concha chica… estamos en elecciones, yo tengo ocupación en cuatro estados de la república, y estoy realmente agotado…”. Sobre su hombre cercano de toda la vida y las acusaciones por enriquecimiento inexplicable dijo que: como está acreditado, claramente para mí que es ‘guerra sucia’, de ese tema no voy a hablar hasta pasando las elecciones.

¿Qué va a hacer el PRI? La dupla Moreira-Peña Nieto parecía hecha para durar. Uno respondía con enjundia norteña a todas las críticas y el otro se mantenía fuera de la polémica, siempre ecuánime y —literalmente— sin despeinarse.

¿Moreira sigue una estrategia de campaña o las acusaciones de corrupción, hechas y por venir, lo neutralizaron? Habrá que esperar. Por lo pronto, Peña ya ha tenido que subirse al ring: ha sido él y no Moreira el que descalificó por anticipada la invitación a debatir de Cordero, es él y no Moreira el que ha salido recientemente a declarar en el caso Hank y a defender los legados del PRI.

Es pronto para saberlo, pero si Moreira desapareció y no vuelve la semana pasada no le fue tan mal a Calderón y al PAN en su estrategia rumbo a 2012.



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