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Economía Informal | Macario Schettino

Alimentos y revueltas

Macario Schettino se dedica al análisis de la realidad, en particular la de México, desde una perspectiva multidisciplinaria: so...

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Jueves 03 de febrero de 2011


En el último año, los granos han subido de precio de manera alarmante, dicen, y eso ha generado grandes molestias en la población de esos países, provocando revueltas que han puesto en serios problemas a varios gobiernos.

Indudablemente, los precios de los alimentos han subido a nivel internacional. Y efectivamente el alza es muy grande. El incremento en el precio del maíz, al viernes pasado, era de 78% anual, mientras que en el caso del trigo alcanzaba 70%. Esto no ocurre con todos los granos, puesto que el arroz apenas está 8% arriba de hace un año, aunque en esos doce meses se ha comportado como montaña rusa.

El alza en los precios de los granos, como hemos comentado, tiene su origen fundamentalmente en un problema de oferta y, más que nada, en un problema de valuación. En cuanto a la oferta, en este último año hemos tenido sequía en Rusia y en China, inundaciones en Australia, y problemas menores, pero relevantes en Estados Unidos y Argentina. En cuanto a la valuación, la caída del dólar frente a otras monedas, y frente al oro, también ocurre frente a los commodities, es decir, alimentos, metales, energéticos y demás.

Ha habido opiniones acerca de que hay un exceso de demanda, porque hay más población y por el incremento de ingreso en algunos grandes países como China e India, pero no parece haber ningún sustento a esa creencia. Tampoco es buen argumento el que sostiene que el alza de precios es resultado de la especulación, porque los contratos futuros no sirven para eso. Cuando alguien vende un contrato futuro de entrega de algún grano, hay alguien que lo compra. Lo que gana el que vende a un mayor precio es una pérdida para el que compra, de forma que no hay ninguna ventaja en este proceso. No se trata de especular en el sentido que acostumbramos pensarlo: alguien que compra el maíz, lo guarda en un almacén, se espera a que se muera de hambre el público y entonces lo vende caro. No funciona así el mercado de futuros. Paul Krugman cree que sí hay algo de especulación (en el sentido de acumular para luego vender) en otros mercados, como el algodón, pero coincide en que en materia de granos el asunto no va por ahí.

Ahora bien, el alza de precios en estos bienes coincide temporalmente con los levantamientos árabes. La pregunta es si hay conexión entre ambos fenómenos o no, y resulta que no está fácil responder. La revuelta en Túnez, según se dice, ha sido resultado del suicidio de un vendedor de verduras que intentaba estudiar una licenciatura, y no podía con eso y con ser el sostén de su familia (al parecer, de siete hermanos). Maltratado por la policía, buscó quejarse con la autoridad y nadie le hizo caso, de forma que decidió prenderse fuego para llamar la atención a la miseria de la población. Aunque sobrevivió momentáneamente a su sacrificio, y aunque Ben Alí, el hombre fuerte de Túnez por tres décadas, fue a visitarlo al hospital, la llamada de atención funcionó: empezaron las manifestaciones en contra del gobierno, y pocos días después éste cayó. Pero no tengo información de la relación entre este levantamiento y el costo del trigo (ya que el consumo de maíz no es muy importante en aquella región).

En Egipto las cosas son diferentes. Ahí el señor Mubarak lleva también tres décadas en el poder, pero hace ya medio año que había pensado en retirarse, porque está enfermo. Sin embargo, se le ocurrió que podría heredar el poder a su hijo, algo que no aceptaron los militares, y tuvo que posponer su salida. Imagino que para ir convenciendo a los militares. Las manifestaciones en Egipto iniciaron, al parecer, por imitación de lo ocurrido en Túnez, y provocaron que Mubarak cambiara a su gobierno y rehiciera su relación con los militares. A inicios de esta semana, los conflictos que ya había entre la policía (controlada por subordinados de Mubarak) y el ejército, se fueron reduciendo. Otra vez, no encuentro el asunto de los precios del trigo detrás del fenómeno.

De hecho, en el 2008 sí hubo revueltas en Egipto motivadas por el precio del pan, que el gobierno entonces no tuvo mayor dificultad en controlar. Desde entonces, se han cuidado de que esto no vuelva a ocurrir, y el precio del pan está subsidiado. De acuerdo con reportes de prensa, las manifestaciones de repudio al gobierno no han causado mayores dificultades en los expendios de pan, que siguen teniendo colas de gente comprando (como ocurre cuando se subsidia cualquier bien: más demanda, menos oferta). Aparentemente el factor alimentos habría sido más relevante en Túnez, pero tampoco tenemos mucha información al respecto. Ahora lo que hay es la preocupación de que las revueltas impidan a Egipto rellenar sus reservas de trigo, y entonces sí tener un problema mayúsculo.

En cualquier caso, como ya lo hemos comentado en otras ocasiones, sí hay un incremento en los precios internacionales de los granos, que se debe, en primer lugar, a la devaluación del dólar, y en segundo a problemas de producción que derivan, la mayoría, del famoso cambio climático: una alteración en temperatura y humedad que no amenaza con acabar con el mundo, pero que sí modifica los lugares en los que se pueden sembrar ciertas cosas.

El alza de precios de 2008 acabó cuando la crisis financiera detuvo de golpe al mundo. Fue mucho mayor la caída en la producción a partir de ese momento, y el “vuelo a lo seguro”, que la tendencia devaluatoria de largo plazo. Sin embargo, ahora que no se ve una nueva crisis en el horizonte, no parece que tuviéramos algo que detenga el ajuste de precios en los bienes básicos. No necesariamente crecerán al ritmo de 78% anual, pero parece indudable que seguirán creciendo. Y si no son la causa de las revueltas árabes, sí podemos imaginar que causen problemas en otras partes del mundo. En consecuencia, éste es un tema que debe tener nuestra atención, y que requiere respuestas creativas. A ver qué se nos ocurre.



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