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Economía Informal | Macario Schettino

Maíz y trigo

Macario Schettino se dedica al análisis de la realidad, en particular la de México, desde una perspectiva multidisciplinaria: so...

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Jueves 16 de diciembre de 2010
2 comentarios | 2,284 lecturas

Como estos bienes se cotizan en esa moneda a nivel internacional, al perder valor el dólar, suben los precios de los bienes primarios. Sin embargo, aunque esta dinámica afecta a todos los bienes, no es la única que está operando. Hay también cambios de fondo en oferta y demanda que tienen un impacto en los precios.

Por ejemplo, el crecimiento de China ha provocado que incremente notoriamente sus necesidades de combustibles y metales, para las inmensas inversiones que ahí se realizan, y esto ha provocado el incremento en los precios de esos bienes. Así, para este tipo de productos, la demanda de China es un factor adicional a la devaluación del dólar.

Se piensa que esto también ha ocurrido con los alimentos, pero no es así. Aunque China ha tenido un gran crecimiento económico, éste no se ha trasladado tanto al consumo, y cuando lo ha hecho, ha sido a un ritmo menor al crecimiento de su producción interna, de forma que China todavía no está presionando los alimentos por el lado de la demanda. Al menos los alimentos que más nos preocupan, el maíz y el trigo.

La producción de trigo en China es la mayor del mundo: 115 millones de toneladas en 2009, frente a 99 que producían en 1990, un incremento de 16%. Usted pensará que no es mucho, considerando que hablamos de 20 años, pero la producción mundial de trigo en esas dos décadas apenas ha crecido en 26%, que no es tanta diferencia con el incremento ocurrido en China. En el caso del maíz sí hay un crecimiento mucho mayor: el mundo entero producía 500 millones de toneladas en 1990, y en 2009 se alcanzó una producción de 817 millones, un incremento de 64%. China pasó, en esas dos décadas, de 98 millones a 163 millones de toneladas, un incremento superior a 66%. Y casi no comen maíz en China, lo usan para alimento de animales.

En consecuencia, el alza de precios en estos bienes no tiene que ver con la demanda china, pero posiblemente sí tenga que ver con un problema de oferta: la producción no está creciendo lo suficiente. En el caso del trigo esto puede ser más claro, debido a las cifras de crecimiento de que hablábamos. Los principales productores de trigo del mundo son China, India, Rusia, Estados Unidos, Francia, Canadá, Alemania, Pakistán, Australia, Ucrania y Turquía, todos ellos produciendo más de 20 millones de toneladas al año, y sólo China más de cien. De estos países, sólo tienen incrementos notorios de producción en las últimas décadas China, India y, en menor medida, Ucrania y Turquía. Los demás apenas mantienen la producción, con grandes variaciones anuales.

Parte del problema parece ser el ya muy conocido cambio climático, que entre otras cosas que lleva consigo es una alteración en los ciclos de lluvias y secas que han generado problemas de producción en varias partes. Así, aunque la producción de trigo de los últimos años es significativamente mayor (cosa de 680 millones de toneladas), podemos tener variaciones de 10% en la producción anual sin aviso alguno. Cuando esto ocurre, los precios reaccionan.

En el caso del maíz esto no ocurre. Como veíamos, hay un crecimiento mucho mayor de la producción en los últimos años. Más interesante aún, aunque su consumo humano es mucho menor que el del trigo, la producción está más extendida. Hay 145 países en el mundo que producen maíz, frente a 105 que producen trigo. Y está menos concentrada la producción, aunque hay un país que domina el mercado. Digo que está menos concentrada porque hay sólo 4 países que producen más de 20 millones de toneladas anuales, y otros cuatro que producen entre 10 y 20, frente a los once países que producen 20 millones de toneladas de trigo, o más, cada año.

Los grandes productores de maíz son Estados Unidos, China, Brasil y México, con más de 20 millones de toneladas anuales, y Argentina, India, Francia e Indonesia con más de 10, pero menos de 20. La diferencia interesante con el trigo es que, en el caso del maíz, el país que más produce concentra 40% de la producción mundial: Estados Unidos, con más de 300 millones de toneladas al año. En el trigo, el mayor productor, China, tiene apenas 16% del mercado.

Ahora bien, en Estados Unidos les dio, desde hace algunos años, por utilizar maíz para producir combustible, según ellos para ayudar al ambiente. En realidad, no ayudan y puede que empeoren las cosas, porque el uso de combustibles derivados de vegetales produce también una cantidad muy considerable de gases invernadero. Si acaso, el etanol derivado de caña (como el que produce Brasil) puede reducir un poco las emisiones, pero el que se produce con base en maíz posiblemente incluso las incremente (cuando considera uno no sólo la combustión en el auto, sino todo el proceso de producción del combustible).

Bueno, pero se les ocurrió hacer esto, y en el último año le están destinando casi un tercio de la producción de maíz a este fin, de forma que la oferta mundial de este grano, en lugar de ser de 817 millones de toneladas apenas supera las 700, lo que significa una reducción comparado con el comienzo de la década pasada, que es cuando se inició esta idea de los biocombustibles.

En suma, mientras la presión en el precio del trigo parece ser un asunto estructural, producto de una producción que no crece mucho y que presenta grandes variaciones, la del maíz es más resultado de una decisión de utilizar maíz para combustible. En ambos casos, podemos decir que es una presión de oferta, porque se reduce la oferta del producto (en un caso, por dificultades de producción; en otro, por usos alternativos). El resultado, al final, es que tendremos precios elevados en estos bienes durante los próximos años, que pueden trasladarse a los consumidores paulatinamente. Si este impacto en los consumidores resulta muy grave, o si por fin los estadounidenses entienden que el maíz no es bueno para hacer combustibles, las cosas pueden cambiar, pero por el momento, hay que estar atentos a estos mercados internacionales, para que no nos den un susto.



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CD. OBREGON 16 de diciembre del 2010 21:29

macario yo soy sonorense aca sacan 10 toneladas por hectarea aunque la tierra es mas bien triguera, el problema es en el sur del pais sacan muy poco tonelaje por hectarea los ejidatarios solo dewstrozan el campo

México 16 de diciembre del 2010 09:06

Aaasssh Dr. ¿Y la especulación qué, no cuenta en su cuento?


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