I ¿Obligación de todos? La inseguridad es uno de los principales problemas que debe combatir el Estado mexicano en su conjunto, por lo que el esfuerzo que hace el gobierno federal por llevar nuevamente paz y tranquilidad a lo largo y ancho del país es sin duda de reconocimiento. No obstante, también es obligación de los gobiernos estatales y municipales afrontar esta problemática y colaborar con todas las instancias, tanto públicas como de la sociedad civil, para lograr una solución.
En la actualidad se ha hecho hincapié en una lucha contra el crimen organizado, específicamente el narcotráfico, sin embargo, los delitos del llamado fuero común y el alto consumo de drogas también necesitan ser disminuidos y eliminados de las calles, de otra forma jamás podríamos terminar con la impunidad.
II. ¿Problema compartido?
Existen estudios y encuestas que demuestran que la zona metropolitana de la ciudad de México se ha convertido en una de las más peligrosas para sus habitantes, por encima de estados donde el narcotráfico es el principal problema.
Por ejemplo, de acuerdo con la sexta Encuesta Nacional sobre Inseguridad realizada por el Instituto Ciudadano de Estudios sobre Inseguridad, en Sinaloa 67% de los habitantes considera a su estado inseguro, mientras que 73% de los habitantes ha dejado de hacer alguna actividad debido al miedo a ser víctima de la delincuencia, por lo que se ubica por debajo de las cifras que presenta el Distrito Federal.
De hecho, en este estado en particular, para el año 2010 la Cámara de Diputados ha destinado un presupuesto de 196.8 millones de pesos al Fondo de Atención a la Seguridad Pública, mismos que deberán ser aplicados de manera eficiente para asegurar la paz y tranquilidad de los habitantes de Sinaloa, asimismo serán erogados 283.5 millones de pesos para acciones de mejora en sistemas de seguridad y de comunicación de algún Centro Federal de Readaptación Social.
III. ¿Solución integral?
En el grave problema que es el alto consumo de drogas es necesario aplicar políticas de prevención y campañas de concientización sobre los efectos sobre la salud de las personas y en especial, de los jóvenes. Tan sólo la Encuesta Nacional de Adicciones revela que el consumo de drogas ilegales ha tenido un crecimiento acelerado, en especial el consumo de mariguana y cocaína (Sinaloa presenta solamente 6% de la población que consume este tipo de drogas ilegales, mientras que en Quintana Roo 10% las consume), por lo que los gobiernos municipales y estatales, que son en cierta medida los más cercanos a la población, deberán estar mucho más atentos para generar programas que disminuyan estas conductas.
Esta es una tarea de todos los niveles de gobierno y se requiere de una participación activa de la sociedad, necesitamos reconstruir el tejido social desde los municipios, diseñar campañas efectivas contra el consumo de drogas y centros de tratamiento contra adicciones, fomentar el deporte entre los jóvenes, crear escuelas y áreas de recreación y cultura, entre otras acciones que se deben emprender para que las familias mexicanas vuelvan a caminar tranquilas por las calles y podamos hacer de México un mejor lugar para vivir.
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